Aires de cambio

marzo 28, 2012 4 comentarios

Hoy simplemente quiero dejar gotas de alegría en forma de palabras, expresar que me siento bien, orgulloso de mí mismo y del rumbo que están tomando las cosas…

Aunque no haya un notición que celebrar sí existen motivos para el “júbilo”. Es uno de esos días en los que prácticamente todo sale redondo, en los que se ven los frutos de la “valentía” y el querer levantarse o elevarse, según se vea… Soy una persona ambiciosa, no en exceso, pero lo suficiente para valorar lo que para mí representa un pequeño paso adelante.

El valor de este paso para mí es añadido, por lo que hay detrás, por las ideas, por el futuro pero también por el presente. Lo que realmente hace sentirme de esta manera tan agradable es lo que realmente representa: un auténtico principio.

Estoy en calma, en paz conmigo mismo, siento una gran serenidad que se mezcla a su vez con esa alegría que indicaba al comienzo de la entrada.

Ahora simplemente sonrío… :-)

Categorías:Momentos fugaces, Personal

Nube de tags

marzo 21, 2012 2 comentarios

Eso es lo que parece ahora mismo mi cabeza…

El buen ánimo que tengo en algunos momentos contrasta con el agobio que también sufro. Dentro de esta vorágine que parece ser perpetua (sólo parece, nada es para siempre), mi cerebro no deja de recibir “impactos”. Palabras, fechas, lugares en los que no he estado, lugares en los que quiero estar, etc. Todo se mezcla de una forma difusa con mis deseos, miedos, ilusiones y frustraciones.

Me gustaría soltar todo lo que se me ocurre, como si fuera un brainstorming… Y creo que lo voy a hacer… La manera de conjugarlo es precisamente lo que trato de hacer en este momento.

Instante, límite, 2013, final, pequeña pero acogedora habitación, trayectos largos y diarios en tren, madurez, ansiedad, olvido, comienzo, recuerdos, sueño, tiempo, tristeza, vida, etapa, fotos,pesadillas.

Todas y cada una de estas palabras o frases han pasado por mi cabeza en estas dos últimas semanas. No he pensado en el orden de las mismas, pero me gusta cómo han quedado al final. Esto puede ser digno de un análisis personal, pero que tendrá que posponerse…

Hace poco hablaba sobre los objetivos semanales y, sin darme cuenta, sin proponerme ninguno, he ido cumpliendo religiosamente con esta “tarea”.

Pero hoy mi cerebro ha hecho “clack”, ha dado una vuelta de tuerca y es como si hubiera hubiese pasado al siguiente nivel, así, sin esperarlo.

Estoy confuso, no lo negaré, pero dentro de la misma confusión, ha nacido un profunda y firme determinación. Algo que me empuja a subir las revoluciones… No sé muy bien por qué… Eso me lleva a recordar a distintas personas de mi entorno a las que también les llegó el momento del cambio.

En estos casos ha habido un poco de todo: éxitos, rotundos fracasos, un ligero cambio… En otros desconozco su situación actual. Lo que está claro es que para todos ha significado un cambio, mejor o peor, pero así ha sido. No soy amante de forzar situaciones, pero entiendo que esto no parte de ese sentimiento, es algo distinto.

A veces pienso si es que soy tan complicado que no puedo conformarme con una vida “normal”, si quizás sólo soy un egoísta empedernido en sacar las cosas de quicio… Probablemente parte de todo esto sea verdad. Quizás no sea aún capaz de valorar algunas cosas, de ver en otras más allá…

Después pienso lo contrario, que no es así, que todo se genera a partir de una necesidad y que como tal, merece que le dé la importancia que tiene.

Al fin y al cabo… Es mi vida, y aunque afecte a otras personas, es inexorable que la tengo que vivir yo…

Lamento en ocasiones no tratar otros temas, no parecer tan alegre como en realidad soy (intento reírme mucho) o parecer repetitivo pero para ser sincero, únicamente pretendo exponer lo que siento en un momento determinado.

Éste puede ser un segundo principio, o tercero, según se mire. .. en este año. No sé qué va a pasar, tampoco si publicaré algo al respecto… El tiempo lo dirá…

Noise

marzo 14, 2012 2 comentarios

Una distorsión, una modificación, una alteración… Algo que capta mi atención de forma inevitable.

Algo que te hace despertar, reaccionar y reflexionar sobre lo que es real o no, que te hace diferenciar a simple vista qué es importante.

Sólo tuve que pensar en esa palabra para verlo claro. Necesité cinco o seis recuerdos, dos o tres conceptos, una canción y un instante para llegar en pleno día a eso que sólo surge por las noches, para evadirme de este mundo que cada vez me parece más irracional.

Y recuerdo esos momentos de entrega absoluta, de autenticidad, de ese método inequívoco para extraer lo más íntimo, para mostrar el alma desnuda, para hacer tangible lo inmaterial, para detener el tiempo y el espacio a mi alrededor, para llevar sentir a otro nivel. Ahí es donde nace todo, donde me siento libre, donde soy yo con todas las consecuencias, rarezas y defectos. Donde no importa lo guapo o rico que sea… Ahí donde mi espíritu queda libre de forma salvaje y natural, como siempre debió ser…

Es ese instante cuando todo lo que ha pasado, esté pasando o vaya a pasar carece de relevancia, sólo me concentro en una cosa: sonreír. En escuchar ese ruido que para los demás puede ser molesto, desconocido o tonto.

Para mí, es y será, inexorablemente, Ruido:::

ConVENCER

marzo 13, 2012 Deja un comentario

Nunca me ha gustado mucho esa palabra. Me trae malos recuerdos. Nunca ha sido de mi agrado tener que convencer a alguien de algo. Realmente me agota, sobretodo en los casos de personas cabezotas… Otra cosa muy distinta es convencerme o mejor dicho, “vencerme”, vencer algunas ideas obsoletas, vencer a los propios miedos, vencer a la vagancia, vencer a los defectos…

Este fin de semana pasado me sirvió de mucho en este aspecto. Terminé muy bien la semana, animado y con ganas de hacer cosas, de sentirme más activo, quería aprovechar el tiempo.

Estuve retomando ideas de hace un año, que eran y son muy importantes para mí. Volví a llegar a la misma conclusión: necesito más tiempo para mí para cambiar mi vida.

No suelo disponer de mucho pero me doy cuenta de que el poco que me queda libre lo empleo en parchear (ya lo he comentado en alguna otra ocasión) lo que va surgiendo, intentando no pensar, pero esa no es una solución. En este sentido no he avanzado mucho, me he ido diluyendo en el tiempo casi sin darme cuenta.

Esto me entristeció un poco pero no me vine abajo como suele ser habitual. Me sirvió de motivación para dejar a un lado la pasividad. Recuperando esos proyectos comprobé que pude enlazar lo bien que terminé la semana con la satisfacción de haber disfrutado el fin de semana de una manera distinta. Todo esto puede parecer una tontería, pero introdujo un cambio de enfoque, volví a reactivar esa maquinaria mental tan complicada de mover a base de darle a esos engranajes lo que necesitaban.

Fue una semana especial… Reencuentros, nuevas experiencias, más sonrisas que de costumbre, no sé… Todo propició esa motivación que es tan vital para mí.

No me preocupaba tanto el tiempo perdido sino el que podía perder. No me deprimía lo ocurrido, ni lo que acontecía en ese momento. Estaba centrado en una idea: cómo cambiar y mejorar el hoy para tener un buen presente y mejor futuro.

Sigo necesitando ese tiempo para sentarme a analizar, que no aprovecho ni en vacaciones y tampoco mientras trabajo… Pero es que no queda remedio, si no coges el toro por los cuernos, antes o después, ¿cuándo lo vas a hacer? ¿Realmente sirve de algo “parchear”?

Todo tiene su momento, su lugar… Es un poco como la suerte, ¿no? No puedes esperar a que llegue, tienes también que ir en su busca. Sé que lo que tiene que llegar llegará, no se puede adelantar ni retrasar nada. Hay cosas que no dependen de mí, otras sí, y ahí es donde tengo un margen importante de maniobra.

Todos tenemos miedo… A muchas cosas. Pero creo que peor tiene que ser la sensación de no haber apostado el todo por el todo por ti. No haberlo dado todo cuando se podía. Después de ese tiempo… ¿Qué te queda? ¿más lamentaciones? Para entonces es posible que no sirva de nada querer cambiar las cosas, porque simplemente no podrás.

Se han dado algunos detalles esta semana que me han hecho profundizar aún más en esta idea… El día tiene 24 horas… Las mismas para un enfermo, para un deportista de élite, para un desempleado, para una ama de casa, un niño… No les separa únicamente su edad, estado civil, condición económica, etc, no, no es eso, les separa sus pensamientos, su forma de afrontar la vida, las ganas que tengan o no de luchar, sea cual sea la adversidad.

Es en gran medida lo que tenemos en nuestra mente y alma lo que nos hace estar en el mejor o en el peor de los estados, es precisamente ési lo que puede hacerte más afortunado teniendo menos y más desgraciado teniendo más, es eso lo que nos puede convertir en auténticos héroes de nuestras vidas o el villano más dañino…

Todo, o una gran parte, nace de nosotros mismos… No culpemos a los demás, al destino, a que hoy es martes trece… Nuestra vida está en nuestras manos, no hay más excusas…

Yo lo tengo claro, no pienso quedarme en un segundo plano en una película en la que debo ser el protagonista principal, ¿qué piensas hacer tú?

Caducidad anticipada

enero 11, 2012 2 comentarios

image

650.000 horas, eso es una vida.

En estas fechas me han regalado un libro: Una breve historia de casi todo. Lo pedí expresamente a pesar de que soy un vago para leer no tengo mucho tiempo. Me gustó mucho ya que ofrece muchísima información científica explicada sin excesivos tecnicismos pero llamando las cosas por su nombre, el título además me pareció elegante, apropiado e interesante, aunque sus más de 600 páginas me “asustaban” un poco.

He empezado a leerlo y reconozco que sus primeras frases me han cautivado. El autor parte de una experiencia personal, la cual me permitió ver su gran curiosidad, su interés en aprender, su constancia, por lo que me sentí muy identificado.

Suelo dedicar gran parte de mi tiempo en mantenerme informado, a llenar mis neuronas durante mis ratos muertos y no tan muertos de datos. No siempre sobre cuestiones que me gustan pero cuando se tiene esa “necesidad” casi cualquier tema te resulta válido.

Es ese dato que he comentado al inicio de esta entrada, esas 650.000 horas, las que me han motivado para escribir la misma.

No quise detenerme a pensar en ello de una forma agobiante, ya que no es lo mismo “saber” el tiempo que te queda en años que en horas, pero a decir verdad, lo primero que pensé fue que era poquísimo tiempo y que en líneas generales, a muy poco del mismo le logro sacar verdadero rendimiento. Esto es algo que ha estado rondando por mi cabeza y en lo que he ido profundizando a lo largo de estos días gracias también a nuevos problemas que han ido apareciendo, pero hoy no quiero hablar de eso, quiero hablar de vivir, de tiempo.

Una vida no es ni se basa en una persona, ni un objeto, una profesión o afición, ni tan siquiera una ilusión o una decepción aunque a veces parezca que sí (o al menos no debería).  Todo esto tiene dos factores en común: todas son piezas y ninguna es para siempre. Lo único que está ligado siempre a nosotros es, valga la redundancia, nosotros mismos.

Ahora definiría la vida, en el sentido más individual e íntimo, como el conjunto de experiencias y sentimientos, nuestros pensamientos y reflexiones, es la mezcla de lo que tenemos “de serie” con lo que nos vamos encontrando. Veo la vida como un contenedor, en el que cada uno ponemos o quitamos según nuestras posibilidades y necesidades a lo que hay que unir lo que los demás aportan, tanto bueno como malo.

Hacia adelante o hacia atrás, correcta o incorrectamente, sin hacer nada o haciendo, vamos siempre hacia una dirección.

Como ya he dicho en varias ocasiones, no soy una persona de marcarse x propósitos por año nuevo, tampoco de marcarme objetivos porque a veces no siempre es factible alcanzarlos pero sí he pensado que una manera de no caer en la dejadez causada por la vagancia, desmotivación, problemas, falta de tiempo, etc era marcarme precisamente unos objetivos, pero no a largo plazo, no varios que dependan de múltiples variables. Porque, aunque no los cumpla, el simple hecho de establecerlos implica dar un paso, que es mucho más de lo que tengo ahora.

Como me conozco se me ocurrió plantearlo de la siguiente forma: establecer una meta semanal, 48 objetivos para las 48 semanas restantes del año. Pero no quiero ceñirme a uno en concreto, es decir, la idea es tener una lista con los suficientes propósitos que me brinden la oportunidad de escoger el que mejor se adecue al momento y establecer una semana de tiempo para cumplirlo, suficiente para llevar a cabo una tarea sencilla. Me gusta porque como dije antes al menos esto representa un paso, es algo muy simple, me brinda flexibilidad y además la recompensa puedo verla en un espacio corto de tiempo.

Lo primero será, obviamente, pensar qué va a recoger esa lista… Voy a mezclar un poco de todo, introducir algunas cosas que difícilmente haría junto a una gran mayoría de cosas fáciles que siempre me apetece hacer y no hago. Creo que todo esto junto a la agitación que llevo ya este año, puede aportarme algo más de dinamismo y, quizás, en la 8760º hora del año o un poco más adelante podré decir que he alcanzado 48 objetivos, podré recordar que empleé un mínimo esfuerzo en alcanzar algo en lugar de tener mi mente vacía de recuerdos, ocupada únicamente por mis divagaciones y delirios.

Tengo cada vez más presente lo poco que dura esta vida, el efímero paso que representa este viaje y que mayor es mi ansia y ganas de aprovecharlo, pase lo que pase, le pese a quien le pese.

d-esvaríos

enero 3, 2012 Los comentarios están cerrados

Son muchas las noches en las que me acuesto y comienzan a surgir todo tipo de pensamientos, muchos, dignos de ser escritos aquí (en lo que a profundidad sobre mí se refiere). Me recuerda a que yo soy de noches más que de mañanas. Imagino y sueño despierto.

Son varios los días que llevo acumulando un agotamiento más acentuado, y sin hacer nada especial. No sé si es el desgaste emocional, el estrés o simplemente que me estoy haciendo mayor…

Hoy, ahora, aquí… Estoy solo, desde hace algunas horas sin hablar con nadie, simplemente estoy yo, mi trabajo y mis delirios. Hoy estoy un poco triste. Sé lo que escribí hace unos pocos días, nada ha cambiado, pero un año no son un cúmulo de días, semanas o meses, son una mezcla y acumulación de momentos, como éste, de soledad y tristeza. No podría explicar la/s razón/razones. Ahora mismo me resulta complejo pensar con claridad.

Se me ocurren toda clase de disparates que hacer.

Poder expresar con exactitud lo que se siente en un momento determinado debe ser un don, que obviamente se me escapa. Ahora sólo quisiera apagar las luces, cerrar los ojos, dormir. Despertarme y seguir así, sin tener más movilidad que la que me permite una cama. Descansar y disfrutar del silencio.

Estos días he sido testigo del infinito egoísmo del ser humano. No es algo nuevo, pero nunca dejará de sorprenderme.

Al margen de todo esto y retomando un poco esa inspiración que surge por las noches, he pensado en escribir de otra forma, en otro lugar, sin limitaciones de ningún tipo. Aquí soy yo mismo, pero aún puedo llevarlo más allá. ¿De qué sirve un blog personal si no puedes expresar todo como lo sientes al 100%?

Esas noches me transportan a un nuevo concepto de libertad, a una libertad que nace dentro de mí y que quiere salir pero que aparece justo cuando el tiempo no me permite hacerlo. Si no existieran relojes… Si no estuviésemos esclavizados por el tiempo, si las estructuras sociales no fuesen tal y como las conocemos, todo sería muy diferente… Aunque por otra parte es estúpido pensar en utopías, no me cierro a intentar explotar esta vía sobre la cual no conozco nada.

Hay miedo al cambio (y me pongo el primero). No hay que ocultarlo, ni mentir. ¿Quiénes somos si atentamos contra nosotros mismos? No tiene lógica…

Mañana a esta hora probablemente esté cansado de hablar o demasiado ocupado para pensar ,y esta entrada pase a mejor vida. Irá quedando oculta en borradores por las siguientes que lleguen (si llegan) o quedará simplemente en el olvido. Lo que siento, no.

Olvido… Olvidado, sí… eso puede tener algún tipo de sentido en este momento. Quizás esa sea una de esas razones que desconocía al empezar a escribir todo esto. Eso es probablemente lo único objetivo que puedo ver dentro de este insaciable sueño, pero no, no necesito ánimos, ni amables palabras, nada (sin ningún interés en ser desagradecido). Es sólo cuestión de sentir o no, algo tan sencillo pero a la vez tan complejo.

No quiero ni necesito nada, ya no espero nada. Únicamente quiero estar así.

 

Balance 2011

diciembre 29, 2011 6 comentarios

Termina el 2011…

Un año repleto de experiencias que no había vivido nunca, con algunos acontecimientos únicos e irrepetibles muy positivos y otros realmente nefastos… Pero eso es la vida, ¿no?

Hace justo un año no podía imaginar todo lo que ocurriría. Estaba muy desorientado, me sentía muy mal y para variar no era excesivamente optimista aunque sí tenía el deseo de que este año todo fuese mejor. Pero sí sabía que habrían cambios, eso sí, ignoraba en qué términos…

Aunque aquí no puedo exponer lo acontecido con todo lujo de detalles, puedo decir que este año me ha marcado y a pesar de algunas fatídicas desgracias he aprendido mucho.

He aprendido mucho sobre mí mismo, he intentado, con éxito en multitud de ocasiones, profundizar en mis sentimientos, en conocerme mejor. En darme oportunidades y no ser tan exigente conmigo mismo. Creo haber avanzado mucho en ese aspecto.

Otra de las cosas más positivas y que me dan más fuerza para mirar al futuro es la superación de varios miedos/retos. Este paso adelante me ha permitido disfrutar como hacía muchísimo tiempo que no conseguía, llevarlo incluso a un nivel de total plenitud, calma y paz interior. Sin duda este punto es vital para mí.

Por otra parte me noto con mayor capacidad de comprensión, pero no hacia los demás, si no en lo referente a situaciones cotidianas, problemas diarios, etc. Aceptación, vamos… Lo llevo todo mejor aunque claro, hay días y días. La empatía sigo conservándola aunque reconozco haber subido el listón en lo que a niveles de exigencia de refiere. Emplear grandes dosis de tiempo, preocupación e interés en personas que, o me han decepcionado o al menos no han respondido a las expectativas que generaron en mí ya sea en su momento o ahora, han provocado que me convierta en una persona… Si no egoísta, sí que menos no tan interesada por los demás vista la falta de reciprocidad. Que conste, sigo siendo el mismo, pero anteponiendome un poco más, y creo que lo estoy haciendo bien. Respecto a esto creo que ha influido el comprender que no hay tiempo que perder, no sirve de nada emplear recursos, tiempo, análisis ni nada por el estilo en personas o sensaciones que son infructuosas.

Decir también que este año han cambiado algunas cosas pero además se han perfilado las líneas a través las cuales puedo vislumbrar tímidamente los cambios que se producirán en mi vida en distintos aspectos próximamente. Esto no me genera incertidumbre, más bien todo lo contrario, evocan en mí la agradable sensación de percibir que lo mejor está por venir. No es un deseo, siento que será una realidad.

Hace un año intuía que éste podría ser el principio de una nueva etapa en mi vida y así ha sido. Esto se ha extrapolado además a nivel familiar.

Aunque nunca he sido materialista, he comprobado con agrado que cada vez soy más desprendido. Me importa menos qué tengo y más qué siento. Nunca he sido muy ambicioso en lo material (aunque los caprichitos con algunos aparatejos tecnológicos nadie me los quita) pero sí me he dado cuenta de esa disminución de interés. No aspiro a una casa “propia” (esto tiene sus matices), tampoco quiero tener un cochazo, ni disfrutar de grandes lujos. Me veo más sencillo en este sentido y es algo de lo que me siento orgulloso. Me imagino muchas noches al acostarme viviendo en una casa de alquiler pequeña pero acogedora, suficiente para satisfacer mis necesidades, sin grandes alardes. Con lo básico, con lo único e imprescindible para mí, eso sí, muy lejos de aquí. Ese es mi sueño.

Después de lo dicho, lo lógico sería comentar qué creo que me espera este nuevo año junto a unas pinceladas de lo que me gustaría que se produjese.

En primer lugar sé de antemano que va a ser un año muy muy duro en lo laboral y sobretodo en lo económico. Soy consciente de ello y aunque en un principio me tomé todo muy mal, he terminado aceptando la realidad, entendiendo que hay cosas que ni puedes ni debes evitar, que hay que afrontar y que al final sé que me reportará una merecida recompensa: la tranquilidad, tan valiosa para mí.

En el aspecto más íntimo nada me lleva a pensar que algo vaya a cambiar y la verdad, ahora mismo no es algo que preocupe. No descarto nada, obviamente pero ya no es una de mis prioridades, estoy muy bien como estoy, de verdad. Estoy muy a gusto, estoy aprendiendo muchas cosas, destinando mi tiempo libre a explotar algo que necesito como el aire para respirar: distracción. Sigo siendo un poco vaguete, para qué voy a mentir pero he ido haciendo progresos y creo que en el 2012 iré a más.

Sí me gustaría disponer de un recurso que cada vez es más escaso: la motivación. Con ella soy capaz de todo, quedan muchas metas que alcanzar y el camino no siempre será fácil…

Intuiciones, por ahora ninguna, pero seguro que en algún momento, cuando menos me lo esperé, surgirá.
¿Deseos? La salud es lo típico, pero en realidad es lo más importante. No pediré nada más. El resto espero ganarlo con esfuerzo, ilusión, optimismo y con el objetivo que me marco cada día al levantarme: ofrecer la mejor versión de mí mismo.

Quisiera terminar esta entrada deseando a todos vosotros, a quienes me leen y a quienes no, lo mejor para el 2012.

Categorías:Personal, Reflexiones
Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.