Hoy, luz
Luz, sí… Me gusta pensar que las personas somos como luces… Luces que se encienden o se apagan, que brillan intensamente o agonizan lentamente…
Hoy es de esos días en los que, a pesar de tener mil motivos para no hacerlo, no puedo evitar sentirme feliz. Sigo con pesadillas, he dormido muy poco y mal, tengo un millón de problemas pero eso, hoy, no importa.
He hablado con mucha gente, básicamente con las mismas personas con las que lo hago siempre, pero a diferencia de otras ocasiones, a todos les he sacado una sonrisa (al menos en persona) y les he regalado la mía. Me alegra que haya surgido de nuevo esa chispa, esos comentarios mordaces que suelen caracterizarme (a mi entender)… no lo digo con vanidad, todo lo contrario, sino con la satisfacción de saber que hoy he sido y estoy siendo más yo y me gusta, me gusta muchísimo. No he limitado mi comportamiento en base a las personas con las que he tratado, he sido yo desde principio a fin, con gente que me cae bien, mal y regular. He dejado atrás los problemas y frustraciones, los enfados y desmotivaciones para ofrecer(me) mi mejor cara, con optimismo, buenas vibraciones, disfrutando y explotando lo bueno que hay en mí.
Echando la vista atrás, veo todo lo que vivido, lo que he plasmado en este blog y creo haber profundizado aún más en mi personalidad, conociendo más de cerca esas debilidades que tengo pero también esas virtudes. Ser consciente de eso es muy difícil y además me queda mucho camino por recorrer porque creo que nunca terminaré de entenderme del todo. Pero eso, tampoco me importa, porque lo que estoy descubriendo de mi alma me satisface, lo bueno y lo malo, porque eso es conocerse, eso es entenderse y aceptarse, porque de todo se aprende.
Me doy cuenta de que ya no tengo miedo. Que el hecho de sentirme tan ajeno incluso de mí mismo, de mis sentimientos, de los problemas, de mucha gente, de todo, me ha ayudado a desentrañar parte de mi complejidad, de mi vida en general, para verlo todo “desde fuera”. Sentirme así me ayuda a ver con más claridad, me noto ligero, más libre… Con capacidad para tomar decisiones sin pensar tanto en el qué dirán o pensarán o lo que sea (porque todo acto tiene consecuencia, tanto hacer como no hacer), intentando llevar a cabo el deseo de que mi alma recorra todo mi interior y se dirija en todas direcciones sin rumbo fijo, sólo con un objetivo: vivir… Quiero sentir esa libertad al máximo. Tengo esa posibilidad, aunque muy remota, pero la tengo y voy a aprovecharla. Hoy quiero compartirla con quien se tome la molestia de leerme, ofrecer aquí también mi felicidad 2.0, lugar donde he dejado tanto sentimiento, tantas lágrimas, pero también muchísimas alegrías aunque no siempre se han visto reflejadas en las entradas… El espacio donde para mí siempre puede haber un nuevo principio, una nueva realidad… Donde siempre puedo contarme a mí mismo la verdad, la verdad sobre mi alma, sobre mi vida.
Porque la vida es como una luz, como las personas. Porque podemos brillar hasta quedar exhaustos… Porque muchas veces podemos (y debemos) ser quienes queremos ser. Porque las peores limitaciones parten de nosotros mismos, porque no hay peor enemigo o mejor aliado que tú mismo…
Hoy simplemente soy feliz. ¿Lo mejor? Hoy no necesito un motivo.
No sé qué pasará mañana pero al menos hoy nada ni nadie me arrebatará este momento, nada ni nadie apagará esta luz…

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