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Haciendo balance

Hacía algunos días que no publicaba nada y ahora como ando sin sueño pues pensé en pasarme por aquí y escribir.

Aunque siempre hay algo de qué hablar hoy no he pensado en algo en concreto que comentar así que dejaré que fluya mi espontaneidad.

Ya tengo una idea: Pensándolo bien creo que en base a mi primer comentario en el blog puedo decir que me siento mejor conmigo mismo a pesar de que estos días de vacaciones no han sido los mejores. He pasado de estar pletórico algunos días a sentirme bastante mal, me imagino que como a cualquier hijo de vecino. Últimamente estoy teniendo muchas pesadillas (la verdad es que algunas dignas de un guión para una película en Hollywood de lo tan elaborada que están, son largas, angustiosas y casi reales) y eso tampoco es que me ayude a descansar muy bien. A veces pienso que si se supone que dormimos para que tanto el cuerpo como la mente descansen cómo puedo tener esas pesadillas con una trama tan perfectamente estructurada pero a su vez tan retorcida, ¡no creo que favorezcan mucho el descanso! Y por otro lado… ¿por qué ese ingenio no lo tengo mientras estoy despierto? ¡Podría ser el próximo Steven Spielberg!

Dejando a un lado mis delirios nocturnos y mis sueños imaginarios, estoy en líneas generales en una etapa de altibajos que se están produciendo en un breve espacio de tiempo (obviamente a lo largo de nuestra vida tenemos altibajos, pero no me refiero a esos), tan cortos que en el mismo día puedo pasar en segundos de un estado a otro. Ciertamente no atravieso mi mejor momento pero en ocasiones anteriores, cuando he tenido más problemas y más gordos no me he sentido así.

Este año ha sido un año con no demasiadas novedades pero sí que en los últimos años he vivido bastantes cambios. Desde luego hace unos 3 años y medio o 4 ni imaginaba que mi vida estaría ahora donde está. Aunque soy una persona que prefiere en cierta forma la monotonía a los cambios (sobretodo bruscos) los he encajado todos mejor de lo que hubiera esperado de mí mismo. Por desgracia no todos han sido gratos, y sin querer ser muy pesimista en realidad la mayoría han sido poco gratos (sé que no tengo que quejarme, hay mucha gente peor que yo, mi madre siempre me lo dice…) aunque los que han sido buenos han sido francamente sublimes. Sí que han sido unos años en los que mi paciencia, confianza, voluntad, orgullo y templanza han sido puestos a prueba día a día, con importantes contratiempos; muchos obstáculos en el camino. Sin embargo siempre he tenido la energía suficiente para levantarme y continuar. En muchos momentos me ha tocado superarlo sólo, por no querer contar mis problemas, aunque en otros lo he conseguido gracias a la ayuda de los que verdaderamente están cerca de ti cuando lo necesitas.

Creo que lo más positivo es haber logrado sobreponerme a todos y cada uno de ellos, algunos no completamente (que son los que menos). El lado negativo creo que ha sido que todo este desgaste diario, constante y continuo me está pasando una “factura” muy alta que quizás estoy pagando en cierta parte hoy en día. Acabo de recordar una de las pelis de Rocky. Aquella en la que se enfrentaba al boxeador ruso y por muchos puñetazos que le daba siempre se levantaba. Cuando ves la película completamente, desde el principio al final, en una hora y poco compruebas cómo empieza todo y cómo termina. Que todo valió la pena; que el esfuerzo y la tenacidad tuvieron al fin su premio. En la realidad, vas recorriendo tu vida viendo lo que has pasado pero no sabes dónde terminará o lo que pasará en el próximo segundo…

Soy de esas personas que piensa que lo mejor es exprimir al máximo todos los errores cometidos, los problemas sufridos, los malos momentos vividos para intentar sacar la parte positiva que te ayude a seguir adelante y ante todo no volver a tropezar con la misma piedra. A veces me falta el aliento para ello pero además hay que añadir que por desgracia a veces pienso demasiado las cosas. Intento analizar todas las variables antes de tomar una decisión o simplemente me atormento en exceso dándole demasiadas vueltas a un problema o a una situación en concreto. También soy de los que piensa que cuando, a pesar de contar con las variables que comentaba antes, cuando no tienes nada claro, lo mejor es no hacer nada. Ese principio siempre he intentado seguirlo aunque en momentos muy puntuales y curiosamente decisivos, me he dejado llevar por mi impulso, mejor dicho: por mi intuición. Esa intuición de la que siempre, de alguna forma, me enorgullezco porque la considero una de mis mayores virtudes gracias a los frutos que he obtenido de ella.

Es momento de hacer un análisis de lo acontecido durante el año (cada cierto tiempo los hago para evaluar perfectamente dónde estoy, a dónde quiero llegar, qué he hecho, qué debo cambiar, qué debo mejorar o qué debo dejar de hacer para poder reconducir mi andadura). Reflexiono profundamente sobre todo, a veces quizás demasiado… Al final todo se reduce a una cosa: hay que seguir adelante. No importa no saber dónde ni cuándo terminará el camino ni cuántos problemas surjan, lo importante es levantarme y continuar además de mantenerme fiel a mí mismo y cumplir mi “reto personal”: intentar ser mejor cada día en todo lo que hago y dar lo mejor de mí mismo con todas mis fuerzas. Poder acostarme cada noche con la conciencia tranquila.

Como cada año por estas fechas la gente siempre se fija nuevos objetivos para el año nuevo (dejar de fumar, adelgazar, etc). No soy de los que se plantean estas cosas por una fecha especial pero creo que por lo vivido últimamente es un buen momento para marcarme el mío. Aunque parezca algo vanal para mí es muy importante, no va a ser otro que intentar superar lo que más me obstaculiza para avanzar a nivel personal: no darle tantas vueltas a las cosas negativas, no ponerme barreras a mí mismo, ser más optimista (tú también puedes ayudarme: si quieres ayudar a Tony a que cumpla su objetivo manda un sms con la palabra ANIMO al…..nah…creo que eso no funcionará…pero sí que es cierto que toda ayuda es bienvenida). Probablemente conseguirlo será una de mis más grandes “hazañas” ya que soy demasiado cabezota. Es ahora cuando se me viene a la mente esa frase de: “a veces nuestro peor enemigo es uno mismo”. En mi caso es una realidad rotunda.

Voy a por mí, con todas mis ganas e ilusión, poniendo el corazón en ello. Confiando en que el resultado se decantará a mi favor y a su vez en mi contra. Debo hacerlo por mí.

He terminado la entrada y es ahora cuando he encontrado un título apropiado, a veces hay que empezar la casa por el tejado 😉

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Categorías:Personal Etiquetas: ,
  1. enero 2, 2010 en 2:00 pm

    Todos los retos que te propongas los alcanzarás y los superarás sin apenas esfuerzo… estoy segura. Te conozco y sé que no te propondras metas inalcanzables, sino día a día y más bien sencillas. Los cambios bruscos nunca fueron buenos…

    Estoy esperando con ganas esa lista de propósitos de año nuevo 🙂 Te aseguro que puedes contar con mi apoyo. ANIMO TONY!

    Sólo queda esperar a ver qué pasa… no?

  2. Goetha
    enero 4, 2010 en 3:49 pm

    Ante todo agradecerte enormemente que te pases por aquí y que comentes, que es un detallazo por tu parte.

    La verdad es que con tus ánimos cualquiera no reúne las fuerzas suficientes para afrontar todos los retos. Siempre he creído en mí y en mis posibilidades, además que sé dónde están mis límites y eso te ayuda a que el margen que tienes para equivocarte sea menor, aunque por muy bajo que sea, siempre existirá, sino no sería humano!

    Por otro lado me pongo a pensar en todos los cambios bruscos que he tenido en la vida, incluyendo los buenos y he de reconocer que de un modo u otro me han terminado pasando factura, así que definitivamente en mi caso no son para nada buenos…

    Respecto a la lista de propósitos creo que publicaré una dividida en dos partes: una para lo que hay que conseguir este año y otra en la que detallaré lo que a partir de este año quiero empezar a hacer para un cambio para mejor en mi vida a medio / largo plazo. Ya tengo unas cuantas ideas, ahora es cuestión de plasmarlo.

    Gracias nuevamente por pasarte y comentar, de verdad.

  3. marzo 29, 2010 en 8:17 pm

    Número: nah…
    Mensaje: ANIMO
    🙂
    Se te nota una persona absolutamente analítica, eso es bueno… pero creo que tambien muy malo en determinados momentos
    Yo te aconsejo que no te rindas nunca, pero que te dejes descansar de vez en cuando, ya sabes, tres horas de estudio una de descanso 😉
    Seguro que consigues todo lo que te propongas, porque el secreto no esta en el poder, sino en el querer, y pongo la mano en el fuego a que QUIERES completamente.
    Seguro que eres una gran persona 🙂
    Cuidate, caballero

  4. marzo 29, 2010 en 8:22 pm

    ¡Muy original tu forma de empezar este comentario!

    Te agradezco de veras tus palabras de ánimo y los elogios, ¡en serio!. Suelo tener por desgracia bastantes altibajos y bueno, el saber que no se está solo es muy importante. Ciertamente soy demasiado analítico y como bien dices, tiene su lado bueno y su lado malo… Aún no he llegado al punto de controlarlo del todo…estoy en ello. Es como todo, lo bueno es encontrar el equilibrio.

    Querer por supuesto que quiero lo que a veces la fuerza de voluntad me fallan, las ganas se evaporan y más si se tienen esos altibajos, pero bueno, hoy he conseguido más de lo que tenía hace meses y menos de lo que espero conseguir dentro de otros tantos.

    Gracias de nuevo por pasarte y por brindarme tus interesantes comentarios y puntos de vista.

    Cuídate tú también dama 🙂

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