Archivo

Archive for 25 febrero 2010

¿Intuición o inspiración?

febrero 25, 2010 4 comentarios


Sin tener aún mis ideas ordenadas, con ese borrador eterno que cité en mi anterior entrada intacto desde la última vez que lo toqué por falta de tiempo, he decidido publicar algo nuevo, desvelar una parte de mí, haciendo gala al nombre de este blog.

Dicen que la intuición es una cualidad que se manifiesta especialmente en las mujeres. Entiendo por ello que en ese aspecto tengo un lado femenino bastante desarrollado…

Todos hemos sentido alguna vez esa impresión de que algo va a pasar… No me refiero a algo malo, puede ser bueno, pero sabemos que algo va a suceder. En ocasiones tendemos a pensar que eso es más bien fruto de nuestros deseos, de nuestro anhelo o de nuestros miedos, frustraciones y complejos. Partiendo de la base de que tienes el 50% de posibilidades de acertar sobre si un hecho va a acontecer o no, no se le debería de dar una importancia que vaya más allá de las cuestiones puramente matemáticas.

Pero, ¿qué ocurre cuando incluso imaginas detalladamente cómo van a suceder algunas cosas? Conforme esa, digamos inspiración o sugestión, va adquiriendo mayor profundidad y complejidad las probabilidades de dar en la diana van disminuyendo (aprovecho para hacer un breve off-topic: siempre me han encantado las matemáticas, además la serie numb3rs me llama la atención).

La inspiración claramente existe y lo demuestra mucha gente cuando escribe, dibuja, compone, etc. Por lo que ¿podríamos llamar a “esto” una evolución de este concepto? ¿Estoy confundiendo los términos? ¿O es esta sensación una prolongación de la misma inspiración? Cuanto menos es que es una cuestión controvertida…

Olvidándome de la teoría y de las matemáticas por un momento y hablando desde mi propia experiencia personal, muy muy personal creo firmemente en que algo así debe existir. No seré yo el que traiga cuestiones paranormales a este blog, ni siquiera quiero entrar en eso, pero sí creo sinceramente en la capacidad que tiene una persona para poder percibir cosas que otros no pueden. Para mí es como una capacidad cualquiera, como ser capaz de crear una obra de arte, de ser un líder de un gran grupo o de ser una persona con una gran empatía aunque, lógicamente con ciertos matices que hacen de ésta una capacidad diferente. Es como cuando alguien te está mirando y tú no la miras pero “sientes” esa mirada, te giras o miras y sí, es cierto, te estaban mirando; también es verdad que esto no se cumple de forma estricta, pero algo debe significar.

Volviendo a mi experiencia debo decir que con una frecuencia discontinua tengo lo que yo llamo “impresión” y por otro lado “intuición”. Ejemplo frecuente en mí en el caso de la impresión: “Hoy voy a tener un mal día”.  Ejemplo de intuición (hechos que de antemano no sabía que sucederían y tenía plena confianza de que iban a suceder así sin ninguna base lógica): “Mi hermano no sólo va a sacar las oposiciones si no se va a quedar en el puesto tal y le va a tocar en tal sitio, va a durar tanto tiempo en tal sitio y luego se marchará a otro mejor”.

Si todavía sigues leyendo estas líneas y no has cerrado la ventana/pestaña pensando que soy un paranoico, es porque quizás quieras saber a dónde quiero llegar con todo esto. A parte de que es algo que siempre me he cuestionado, últimamente he tenido alguno de esos pequeños “flashes”, a partir de ahora llamaré intuiciones. Generalmente no suelo equivocarme, también es verdad que esto no es una ciencia exacta, pero en muy contadas ocasiones he fallado.

Llevo un tiempo pensando en que a nivel profesional (disculpadme si no desvelo ese detalle, es por cuestiones demasiado personales que me impiden tratar el tema aquí con total libertad) voy a sufrir un cambio. No es una impresión, es una intuición. Es cierto que en mi trabajo las cosas no me van del todo mal… pero mi futuro a medio plazo es posible que me lleve a no seguir donde estoy ahora mismo. A todo esto hay que añadir que a pesar de que no sea realmente un deseo, más bien lo contrario, creo que mi “destino” pasa por hacer algo más importante que lo que hago actualmente. ¿Que si puede ser fruto de la frustración? ¿Que si es algo que querré? Es posible, el tiempo lo dirá.

Para explicar detalladamente en qué consiste dicha intuición he de decir que no sólo me veo realizando labores que están por encima de mi puesto si no que siento que no lo desempeñaré en mi ciudad natal y en la que actualmente vivo. ¿Destinos posibles? Daré mis 4 opciones en el caso de que finalmente no siga aquí por orden de posibilidades: Barcelona, Sevilla, el extranjero y Madrid. Digamos para no entrar en detalles demasiado profundos que tengo algo que me vincula a estas ciudades/lugares a nivel profesional pero podría ser cualquier ciudad del mundo.

Antes comenté que cuando tengo estas percepciones suelen ser bastante detalladas pero también breves. Aún cuando 3 ciudades son opciones concretas y pueden tener cierta lógica, una de ellas, el extranjero, es demasiado ambigua. Por lo que si indagamos un poco más nos encontramos en que la primera imagen que aparece en mi mente al pensar en esto es la estación de tren de Santa Justa (Sevilla). ¿Debe significar algo concreto? No, ya que una estación de tren te puede llevar a otra y así sucesivamente hasta llegar a tu destino final. ¿Que si he estado ahí anteriormente? Pues sí, ¿casualidad? Puede que sí o puede que no. La esencia es la siguiente:

Me veo solo en ese momento, en la estación, pero sé que estaré esperando a alguien. No sé si te conozco o no, pero si te conozco sé quién va a ser. Por contra no tendré a mi familia cerca, ni a mi gente, ni mi tan adorada ciudad. Encontraré un equilibrio que ahora mismo me falta, mi mente se abrirá aún más y seré alguien más completo, seré mejor y además tendré esas ganas de luchar, esa motivación que perdí hace ya mucho tiempo. Mi vida va a cambiar, lo presiento, lo intuyo…estoy seguro.

Ahora queda la última pregunta: ¿Será todo esto fruto de un deseo o realmente va a pasar?

Alguien muy importante en mi vida me dijo hace años que la seguridad en mí mismo me llevaría lejos. Esta entrada me servirá para comprobar en su momento si esto es cierto y si realmente ha sucedido tal y como pensaba o simplemente fue un sueño o una pesadilla mientras estaba despierto…

La foto aquí publicada corresponde a la galería en Flickr de aiGi.boGa que tiene licencia Creative Commons.

Anuncios
Categorías:Personal Etiquetas: , ,

La desesperanza en la esperanza

febrero 23, 2010 6 comentarios

Antes de crear esta entrada he estado pasando durante varios días atrás por numerosos altibajos que me llevaron a crear otra llamada: “El eterno borrador” que no he publicado. Como bien indica su nombre, es un borrador que seguramente nunca verá la luz y que no sé cuándo terminaré, si es que algún día lo hago. En él pienso volcar todo lo que he estado sintiendo dichos días, intentaré hacer un conglomerado lo más amplio posible, como si fuese un brainstorming para luego intentar ordenarlo todo. Es un poco como un puzzle: acabo de tirar todas las piezas al suelo y ahora toca colocarlas en su sitio adecuado. La tarea se antoja complicada pero a su vez necesaria, ya que estoy sintiendo una especie de “estancamiento” a nivel personal que no me está llevando a nada bueno, todo lo contrario, me está perjudicando en todos los sentidos.

Lo comenté estos días en Twitter (que es donde estoy conectado casi todas las horas en las que estoy despierto) pero además quería hacer una reflexión más amplia sobre todo esto. El otro día di un paseo de unos 40 minutillos (por la noche, yo sólo, escuchando música para inspirarme) y la verdad, me di cuenta de que con un poquito de paciencia, tiempo y dedicación se pueden llegar a varias conclusiones y lo mejor de todo es que me resultó muy positivo, hacía mucho tiempo que no lo hacía… Esos momentos de autocrítica y análisis son la base sobre la que debo de rearmar nuevamente mi fortaleza interior, mi fortaleza mental y a su vez, me permita identificar los factores que me están influyendo negativamente para apartarlos y que por curioso que parezca, nunca antes me habían afectado.

Por otro lado he corroborado que no siempre hablar de tus problemas (y en mi caso sucede en el 99% de las ocasiones) sirve de mucho para sentirte aliviado y avanzar hacia una meta que aún no terminas de tener clara. Siempre he intentado basarme en mí mismo, en mi criterio aunque siempre he estado abierto a sugerencias y consejos. Aunque también es cierto que el cerrarse y no abrirse a los demás te puede llevar a tener una opinión demasiado sesgada de una situación en concreto…Creo que seguiré necesitando de más momentos como los que tuve el otro día (el del paseo) para definitivamente solucionar el problema.

Tengo que buscar tiempo para mí dentro del poco tiempo libre que me queda para establecer mis prioridades, ver qué medidas puedo tomar, qué camino quiero escoger y hacia dónde debo dirigirme. Son cuatro puntos fundamentales a los cuales debo encontrar respuesta lo antes posible. Algo que tengo claro es que gran parte del problema lo tengo en el día a día, por lo que deberé plantearme objetivos a muy corto plazo, que me satisfagan y me hagan sentir bien cada día un poquito…

Quería compartir con vosotros este pequeño momento de reflexión que igual no os aporta nada, pero al menos os permite ver un poco más cómo soy y a mí me ayuda a intentar poner orden donde no lo hay, dar color a un paisaje grisáceo y triste, poner luz donde por desgracia hay tanta oscuridad, dar aliento donde sólo había desesperación… Es una esperanza. Una esperanza que aparece y se desvanece al mismo tiempo dejando entrever a su antagonista, y con ella surge una gélida y profunda sensación de soledad que me hace sentir tan mal, manteniéndome en el ostracismo más absoluto… Bueno, ya empiezo a ponerme filosófico/melancólico. Hoy era un buen día para desahogarme escuchando música y cantar pero creo que con la voz como la tengo va a ser mejor que no…(estoy medio afónico).

En definitiva, ¿Debo decir: “La desesperanza en la esperanza” o “La esperanza en la desesperanza”? El tiempo lo dirá…

Comentar que la foto ha sido tomada de la galería de Flickr de kwerfeldein que tiene licencia Creative Commons.

Categorías:Personal Etiquetas: ,

Ser tú mismo

febrero 16, 2010 4 comentarios

Ser tú mismo. Una frase muy simple, sencilla, clara y directa. Para algunos es muy difícil llevarlo a cabo, para otros es una tarea imposible y en diversos casos es algo tan natural como la vida misma.

Personalmente reconozco que no es tan sencillo llevarlo a la práctica y que en más de una conversación pues “he seguido un poco la corriente” aunque no me haya enterado muy bien de lo que me han dicho, fingiendo que sé algo que no es así por no parecer que soy de otro planeta o he asentido respecto a alguna cuestión en la que no estoy del todo de acuerdo para evitar una discusión. A todos nos ha pasado alguna vez, ¿no? Pero me gustaría llevarlo más allá. El ser tú mismo a todos los niveles y ser estricto con esto, manteniendo tus principios, etc te puede llevar a algunos problemas en según qué casos.

Siempre he intentado (no siempre conseguido) ser fiel a mí mismo, sin que esto implique que sea mejor o peor que nadie, simplemente buscando ser yo y en muchas ocasiones me he sentido aislado. A veces el miedo a sentirse solo o rechazado es lo que lleva a mucha gente a hacer cosas que en principio no harían. Puedo decir que me he visto en esta situación y en contadas ocasiones he cedido, para qué voy a mentir, pero sí que es cierto que nunca en aspectos graves. En la mayoría de los casos siempre he preferido estar solo que mal acompañado, por así decirlo. Tanto las decisiones, los gustos e ideas de los demás son tan respetables como las mías, ¿por qué debo fingir ser alguien que no soy? ¿Por sentirme “aceptado”? ¿Por formar parte del grupo más “chupiguay”? Tonterías…

Me molestan mucho las personas que etiquetan a la gente, que se consideran de una clase “superior”, que tachan a los que no son como ellos, porque eso es una grave falta de respeto. Siempre he pensado que soy diferente (repito, ni mejor ni peor), por lo que para esas personas que podríamos decir que forman parte de la gran “masa” social, soy un incordio, un bicho raro o alguien que no es interesante. Sinceramente me da absolutamente igual, no sólo pienso que soy diferente si no que me gusta serlo, no quiero ser como todos los demás, quiero ser totalmente genuino y único, no quiero ser ningún clon de nadie, ninguna copia barata y mal hecha de cualquiera, aunque eso conlleve ir a contracorriente.

Sí que es verdad que a veces pienso si realmente merece la pena ser así y no “mezclarte” entre la multitud (que conste que no lo digo despectivamente) porque se pasan momentos muy tristes también, momentos de incomprensión y mucha, muchísima soledad.. En estos momentos tan duros es cuando te planteas si realmente estás en el camino correcto, si estás avanzando a nivel personal o por el contrario te estás estancando, si compensa ser como eres. Entonces surgen las dudas, aparecen otra vez los miedos, las inseguridades, la desgana y la pérdida total de la moral y confianza en uno mismo y con todo esto llega la inestabilidad emocional.

Por otro lado también hay momentos de satisfacción en los te sientes orgulloso de ti mismo, feliz de ser como eres pero, al menos en mi caso, no suele ser lo común. Lo más normal es que ni tenga los ánimos por las nubes y tampoco por los suelos… pero en ocasiones, en muy contadas ocasiones, por estas cosas de la vida que no tienen explicación (o quizás sí) conoces a personas que no son como las demás, que te llaman la atención, que destacan simplemente con su presencia (y no me refiero a la belleza exterior) y que te hacen sentir que no estás sólo. Evocan en ti un pensamiento tal como: Hay más gente como yo ahí fuera buscando alguien diferente, con tus mismos valores, con las mismas ganas de encontrar a gente especial e interesante. Cuando el destino cruza a dos personas así es cuando todo el dolor sufrido anteriormente, las noches de soledad, la apatía generada durante semanas/meses/años, la tristeza tan arraigada dentro de ti desaparece. Te sientes renovado, liberado y aliviado en cierta forma. Piensas que para algo ha servido mantenerte durante tanto tiempo fiel a ti mismo, es una recompensa sin límites.

Por desgracia pocas personas así han pasado por mi vida, muchas lo han hecho de forma fugaz, otras se han estacionado temporalmente a mi lado y alguna sigue formando parte de mi entorno hoy día. De todas formas espero muy ilusionado a las que vayan llegando, porque no me gustaría pensar que esa magia ha terminado para mí. Quizás soy un sentimental, un iluso o como lo queráis llamar pero me niego a pensar que estoy solo en este mundo. Sé que todo esto puede sonar un poco raro por lo que no aspiro a que me entendáis, pero al menos espero que os permita conocerme un poquito mejor y por lo tanto saber cómo me puedo sentir en muchos momentos, entender algunos de los bajones que tengo.

A pesar de todos los inconvenientes que pueda encontrar en el camino, independientemente de la soledad de muchas noches, de las dudas que me asalten, sé que tengo que ser yo mismo, ni puedo ni quiero evitarlo, quiero ser así. He de mirar hacia adelante y avanzar con firmeza. De hecho os invito a todos que sigáis siendo vosotros mismos, no cambiéis nada por nadie o por obtener algo, cambiad únicamente lo que realmente queréis cuando vosotros deseéis.

Comentar por último que la primera foto la he obtenido de la galería de fotos de Flickr de Will Foster y la segunda alojada en el mismo portal pero perteneciente a  Eduardo, ambas con licencia Creative Commons.

Categorías:Personal Etiquetas: , , ,

Objetivo incumplido

febrero 12, 2010 3 comentarios

He fallado, he errado, me he equivocado, estoy decepcionado de mí mismo… cualquiera de estas afirmaciones define la realidad que viví ayer. Volví a derrumbarme aunque en esta ocasión no he llegado a caer del todo, pero sí lo suficiente como para sentir que he fracasado nuevamente en este enésimo intento de superar algo que debí haber dejado atrás hace mucho tiempo.

Esta impactante foto (al menos para mí lo es) que he adjuntado hoy refleja un poco el dolor, la desesperación y la tristeza que padecí ayer. Una impotencia que me superaba y que anulaba mis esfuerzos por encontrar un consuelo que me ayudase a levantarme. No quiero sentirme más así. Debo ser consciente de que la verdadera fuerza para superarlo todo está dentro de mí, aunque las ayudas nunca son mal recibidas, por supuesto, pero siempre debe ser eso, una ayuda no la base para la estar bien. Quizás debería ver la botella medio llena ya que no me derrumbé por completo y supe sacar fuerzas para al menos mantenerme estable.

Por otro lado me hubiese gustado poder haber publicado algo justo en el peor momento que tuve, pero ni tenía un ordenador cerca ni las ganas suficientes. He aprendido a que este blog me puede dar mucho más de lo que me imaginaba, me ayuda a sacar parte de mí mismo de una forma distinta, a poder tomarme mi tiempo para reflexionar y profundizar en mis pensamientos y sentimientos para exponerlos de la mejor forma posible sin tener que limitarme. Lo utilizo como un instrumento para transmitir lo más hondo que tengo dentro de mi alma. Hasta ahora sólo podía obtener este beneficio cantando (ya lo haga peor o mejor) porque sentía un enorme alivio al sacar esos sentimientos al exterior.

Pero mejor será dejar este tema atrás, ya he tenido en cierta parte un desahogo en este blog además del que tuve ayer con mi madre, que es un apoyo insustituible. ¿No es mejor sacar el lado positivo? ¿Por qué no pensar que el hecho de no haberme derrumbado del todo ha sido quizás un paso hacia adelante? Siempre intento ser una persona positiva y en parte he superado este reto pero no debo obsesionarmecon el hecho de tener que conseguirlo a la primera. Tengo que darme mi tiempo. Lo más importante es que siento que estoy cambiando el chip y eso al menos considero que es un paso hacia adelante, pero claro, cuando ves que en parte has sido “derrotado” te quedas con un sabor algo más que agrio que dulce…

En fin, gracias por aguantar mis paranoias. Prometo escribir en el próximo post algo sobre cosas más agradables y no tan tristes como últimamente…

La foto ha sido tomada de la galería de Flickr de pcgn7 que tiene licencia Creative Commons.

Categorías:Personal Etiquetas: ,

Hasta siempre…

febrero 10, 2010 3 comentarios

Casualmente en estos días iba a publicar una entrada que trataba de englobar lo que he ido viviendo durante este primer mes del año que ya hemos dejado atrás. No me he encontrado del todo bien y aún me queda mucho por recorrer para cumplir mis objetivos, sobretodo el más importante, el sentirme bien y evolucionar para conseguir estabilidad en este sentido, pero ayer me encontré con una noticia muy triste…

Ante todo disculpadme por no poder detallar todo lo acontecido por cuestiones personales que me lo impiden y por el hecho de que afecta a otras personas de mi entorno. Al llegar a casa me percato de que, por algún problema, no he podido recibir llamadas, viendo con sorpresa que tengo 13 llamadas perdidas. Estas cosas nunca presagian nada bueno, Finalmente se cumplieron mis sospechas: Alguien muy cercano a mi familia y que pronto iba a formar parte de la misma emprendió un viaje sin retorno… A pesar de encontrarse en una situación delicada de salud tenía la esperanza de que poco a poco se fuese recuperando, pero no fue así.

Mi primera impresión fue de impacto total seguida de una inmensa tristeza no sólo por la persona en sí, sino también por las personas a las que afecta y las circunstancias que acontecen en estos momentos y las que están por venir. Tristeza por una ilusión que llegará en unos meses y que se verá ensombrecida por el dolor ,  por un instante de alegría que se verá empañado por el sabor amargo de esta pérdida, por un sueño que ya nunca será completo. A su vez, sentí una impotencia incomprensible, porque yo no podía hacer nada, tampoco podía desplazarme, estaba en casa como un inútil… únicamente pensaba en todo ese sufrimiento.

Al no poder hacer nada sólo se me ocurrió intentar desahogarme plasmando aquí un poco mis sentimientos, de una forma más privada y personal (irónico lo primero al ser un blog, pero es lo que tiene el relativo anonimato, por otra parte). Desde aquí hacerle un tributo a una persona con la que no tuve mucho contacto pero que sí demostró en las ocasiones en las que coincidimos su empatía, sus ganas de hablar, su actitud siempre positiva, su interés por su familia. Persona trabajadora y sacrificada que siempre te sorprendía con alguna anécdota o alguna frase chapada a la antigua pero siempre graciosa, que trató bien siempre a mi familia y que se hizo partícipe también de momentos dolorosos. Obviamente no caeré en la falsedad de hablar únicamente cosas positivas, ya que cuando alguien se va no se convierte automáticamente en santo, pero en eseta ocasión debo reconocer que no puedo tacharle de nada, quizás por eso mismo, porque tampoco tuve un gran trato con él.

En cualquier caso hay que mirar hacia adelante y dar apoyo a las personas que peor lo están pasando. Estos hechos siempre nos dan una lección que nos deben permitir valorar más cada día que pasa, aprovechar cada instante que tenemos y dejar de perderlo en tonterías que no nos llevan a nada y sobretodo, demostrar a nuestra gente que los queremos porque llegados a este punto, no hay vuelta atrás, bastante tendremos con el dolor de la ausencia de un ser querido como para encima tener un cargo de conciencia, un sentimiento de culpa que nos deteriore aún más.

Hasta siempre querid@ F

P.D: Foto tomada de la Galería de Flickr de H.Koppdelaney con licencia Creative Commons.

Categorías:Personal Etiquetas: ,

Nada es para siempre

febrero 9, 2010 2 comentarios
A ti me gustaría dedicarte esta entrada, porque me he sentido identificado con la situación por la que estás pasando… No conozco todos los detalles pero creo que puedo entender por lo que estás pasando… Para mí fue duro, muy muy duro. Me levantaba a diario con una desgana constante, con una total desmovitación, desmoralizado y desesperanzado, pensando que nadie me entendía, sin dejarle de dar vueltas una y otra vez a los problemas que tenía en ese momento. La verdad es que sentía angustia y ansiedad, sentía que podía pasar de estar en la cima del mundo a estar totalmente deprimido en un instante y, aunque no lo estaba, sentirme totalmente solo.
Recordar lo que viví en esa época invita a hacer honor al nombre de este blog, ya que significa contar cosas que ya casi no recordaba de mí mismo, de la esencia de lo que un día fui y jamás pude volver a ser ni seré, en definitiva descubrir parte de mi alma.
Realmente es difícil explicar cómo te puedes sentir en esos momentos, ya que también todos somos diferentes y lo vivimos siempre bajo una percepción obviamente muy subjetiva pero no exenta de ciertas similitudes. Creo que en común podría destacar el desconcierto, el querer dejar para el último momento las cosas más desagradables, evitarlas mientras sea posible aún cuando son ineludibles a corto, medio o largo plazo, el no querer enfrentarlo para evitar que te haga más daño, pasas de todo y de todos (o de casi todo y todos) porque ya todo da igual, no quieres complicaciones. Tus familiares y amigos te aconsejan y justo te dicen lo que no quieres oir o mejor dicho (según el caso), lo que tú mismo no quieres reconocer. Aún dentro del desánimo quieres vivir el presente intensamente, pensando en que será la solución a corto plazo, porque no quieres pensar más, simplemente quieres que pase, correr tan rápido como te sea posible para que por mucho que mires atrás no recuerdes nada de lo ocurrido.
Yo, por el hecho de haberlo vivido y haber dejado esa etapa atrás en cierta parte, lo veo ahora con otra perspectiva, ahora creo poder ser más objetivo que entonces, verlo con frialdad y analizarlo como si fuese otra persona la que lo ha vivido. Ahora puedo recordarlo sin que me duela, habiéndolo dejado en el pasado pero con la tristeza del tiempo perdido porque, aunque hayas aprendido la lección, el tiempo es algo irrecuperable, pero si hay suerte, en  adelante podrás invertirlo mejor.
Sacando en claro que lo mejor que puede pasar ahora es que no cometas el mismo error, al menos no tal y como lo hiciste en aquella ocasión. Teniendo esa experiencia, junto a tu inteligencia y tu forma de ser, podrás seguir tu camino con mayor precaución. Tampoco quiero engañarte ni a ti ni a mí mismo. No sólo se pierde tiempo, se escogen caminos equivocados, tomas decisiones erróneas que ya no puedes cambiar, también te has dejado a personas por el camino y lo que es peor aún: una parte de ti, una parte que jamás podrás recuperar (deseo de  todo corazón que a ti no te ocurra). Yo ya no soy como era y tampoco he terminado siendo lo que quería ser porque, al fin y al cabo, aunque es tu decisión, te ves influenciado por los que te rodean, por las circunstancias que has vivido, etc. ¿Destino? Ya no sé qué creer… Quizás es utópico pensar que tú eres dueño de tu destino y que realmente te forjas a ti mismo día a día, pasito a pasito.
Ciertamente pienso que todo lo que ocurre siempre tiene una justificación, que nada es producto del azar, que nada ocurre por casualidad. Creo que las casualidades no existen y tengo pruebas en base a lo que he vivido en primera persona que me permiten afirmar esto con rotundidad. Otra cosa es que no entiendas el por qué, el motivo por el cual estas cosas suceden. Después de mucho tiempo te das cuenta de que igual no estabas preparado para conocer la verdad o simplemente no era el momento o que era mejor para ti que sucediera así a pesar de que en ese instante no lo vieses de esa forma. También es posible que yo esté equivocado y que necesite encontrar un motivo para entender por qué las cosas suceden como se dieron en su momento. Pero sí que tengo algo claro: nada es para siempre.
Ni siquiera el dolor más intenso que sientas aunque te desgarre el alma, que te impide soltar ni una sóla lágrima, que no te permite frenar el llanto, que te haga pensar que tus sueños son inalcanzables, que nunca van a poder desprenderte de tus miedos más recónditos, tengo una buena noticia para ti: nada es para siempre. El tiempo todo lo cura… Sé que ya lo sabes pero ahora no sientes otra cosa que ese sentimiento maldito llamado dolor
Por mi parte puedo ofrecerte todo lo que soy, prometiéndote que te voy a dar lo mejor de mí, esperando que te ayude a sentirte mejor, a aliviar tus penas y cómo no, compartir tus alegrías. Eso sí, házte un favor y no permitas que nada ni nadie te arrebate lo que hoy eres y lo que quieres ser, que tus sueños sigan alimentando tus ilusiones y esperanzas a pesar de los problemas y no olvides tampoco a las personas realmente importantes en tu vida, porque eso es algo que nunca te podrás perdonar en el futuro.
Probablemente no sepas que me refiero a ti pero… aquí estoy.

Por último indicar que la foto ha sido tomada de la Galería de Flickr de WASABIdesign que tiene licencia Creative Commons

P.D: Lamento que el formato sea demasiado empalagoso para la vista ya que está todo demasiado junto pero estoy intentando modificarlo para optimizar su lectura pero me resulta imposible… Lo seguiré intentando. Mis disculpas, vaya geek estoy hecho 😦

Categorías:Personal Etiquetas: ,