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Ser tú mismo

Ser tú mismo. Una frase muy simple, sencilla, clara y directa. Para algunos es muy difícil llevarlo a cabo, para otros es una tarea imposible y en diversos casos es algo tan natural como la vida misma.

Personalmente reconozco que no es tan sencillo llevarlo a la práctica y que en más de una conversación pues “he seguido un poco la corriente” aunque no me haya enterado muy bien de lo que me han dicho, fingiendo que sé algo que no es así por no parecer que soy de otro planeta o he asentido respecto a alguna cuestión en la que no estoy del todo de acuerdo para evitar una discusión. A todos nos ha pasado alguna vez, ¿no? Pero me gustaría llevarlo más allá. El ser tú mismo a todos los niveles y ser estricto con esto, manteniendo tus principios, etc te puede llevar a algunos problemas en según qué casos.

Siempre he intentado (no siempre conseguido) ser fiel a mí mismo, sin que esto implique que sea mejor o peor que nadie, simplemente buscando ser yo y en muchas ocasiones me he sentido aislado. A veces el miedo a sentirse solo o rechazado es lo que lleva a mucha gente a hacer cosas que en principio no harían. Puedo decir que me he visto en esta situación y en contadas ocasiones he cedido, para qué voy a mentir, pero sí que es cierto que nunca en aspectos graves. En la mayoría de los casos siempre he preferido estar solo que mal acompañado, por así decirlo. Tanto las decisiones, los gustos e ideas de los demás son tan respetables como las mías, ¿por qué debo fingir ser alguien que no soy? ¿Por sentirme “aceptado”? ¿Por formar parte del grupo más “chupiguay”? Tonterías…

Me molestan mucho las personas que etiquetan a la gente, que se consideran de una clase “superior”, que tachan a los que no son como ellos, porque eso es una grave falta de respeto. Siempre he pensado que soy diferente (repito, ni mejor ni peor), por lo que para esas personas que podríamos decir que forman parte de la gran “masa” social, soy un incordio, un bicho raro o alguien que no es interesante. Sinceramente me da absolutamente igual, no sólo pienso que soy diferente si no que me gusta serlo, no quiero ser como todos los demás, quiero ser totalmente genuino y único, no quiero ser ningún clon de nadie, ninguna copia barata y mal hecha de cualquiera, aunque eso conlleve ir a contracorriente.

Sí que es verdad que a veces pienso si realmente merece la pena ser así y no “mezclarte” entre la multitud (que conste que no lo digo despectivamente) porque se pasan momentos muy tristes también, momentos de incomprensión y mucha, muchísima soledad.. En estos momentos tan duros es cuando te planteas si realmente estás en el camino correcto, si estás avanzando a nivel personal o por el contrario te estás estancando, si compensa ser como eres. Entonces surgen las dudas, aparecen otra vez los miedos, las inseguridades, la desgana y la pérdida total de la moral y confianza en uno mismo y con todo esto llega la inestabilidad emocional.

Por otro lado también hay momentos de satisfacción en los te sientes orgulloso de ti mismo, feliz de ser como eres pero, al menos en mi caso, no suele ser lo común. Lo más normal es que ni tenga los ánimos por las nubes y tampoco por los suelos… pero en ocasiones, en muy contadas ocasiones, por estas cosas de la vida que no tienen explicación (o quizás sí) conoces a personas que no son como las demás, que te llaman la atención, que destacan simplemente con su presencia (y no me refiero a la belleza exterior) y que te hacen sentir que no estás sólo. Evocan en ti un pensamiento tal como: Hay más gente como yo ahí fuera buscando alguien diferente, con tus mismos valores, con las mismas ganas de encontrar a gente especial e interesante. Cuando el destino cruza a dos personas así es cuando todo el dolor sufrido anteriormente, las noches de soledad, la apatía generada durante semanas/meses/años, la tristeza tan arraigada dentro de ti desaparece. Te sientes renovado, liberado y aliviado en cierta forma. Piensas que para algo ha servido mantenerte durante tanto tiempo fiel a ti mismo, es una recompensa sin límites.

Por desgracia pocas personas así han pasado por mi vida, muchas lo han hecho de forma fugaz, otras se han estacionado temporalmente a mi lado y alguna sigue formando parte de mi entorno hoy día. De todas formas espero muy ilusionado a las que vayan llegando, porque no me gustaría pensar que esa magia ha terminado para mí. Quizás soy un sentimental, un iluso o como lo queráis llamar pero me niego a pensar que estoy solo en este mundo. Sé que todo esto puede sonar un poco raro por lo que no aspiro a que me entendáis, pero al menos espero que os permita conocerme un poquito mejor y por lo tanto saber cómo me puedo sentir en muchos momentos, entender algunos de los bajones que tengo.

A pesar de todos los inconvenientes que pueda encontrar en el camino, independientemente de la soledad de muchas noches, de las dudas que me asalten, sé que tengo que ser yo mismo, ni puedo ni quiero evitarlo, quiero ser así. He de mirar hacia adelante y avanzar con firmeza. De hecho os invito a todos que sigáis siendo vosotros mismos, no cambiéis nada por nadie o por obtener algo, cambiad únicamente lo que realmente queréis cuando vosotros deseéis.

Comentar por último que la primera foto la he obtenido de la galería de fotos de Flickr de Will Foster y la segunda alojada en el mismo portal pero perteneciente a  Eduardo, ambas con licencia Creative Commons.

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  1. febrero 24, 2010 en 3:08 pm

    Esta entrada ha sido tan especial como tú. No pretendo idealizarte, pero sé que existen muchas personas iguales:

    Gente que no se cuestiona las cosas, que vive el día a día sin reflexionar nada. Sin atender a sus valores y sin saber qué quieren realmente o qué buscan en la vida. Están de paso, como yo digo. Para mí eso no es vida, ni tener personalidad. Hacer las cosas por hacer, estudiar por estudiar, trabajar por trabajar. Todo por subsistir… por seguir viviendo, pero sin vida. Así lo veo yo.

    Tú no te riges por nada de eso. Es cierto que no siempre obtendremos lo que queremos… pero sin embargo sí lo tenemos presente. Tenemos un objetivo, algo que nos motive y de sentido a nuestra vida. (Esto puede ser un pequeño sueño, o cualquier persona o cosa…) Qué más da lo que sea, mientras te mantengas vivo.

    Me he tomado la libertad de incluirnos en este último grupo de personas… y quien lo intente negar es que no nos conoce y por supuesto es que no sabe ni la cuarta parte de todo.

    Un beso, encantada de seguir leyendote!

  2. febrero 24, 2010 en 4:59 pm

    Me siento muy comprendido y la verdad es que te agradezco enormemente el comentario. Esto es algo que he echado de menos durante demasiado tiempo, tanto que ni recuerdo cuál fue la última ocasión en la que me sentí así… A veces siento que por un lado estoy yo y mis sentimientos y por otro lado el resto del mundo. Estas cosas me demuestran de que hay gente que piensa como yo y que realmente no estoy solo.

    ¿Qué es mejor? ¿La ignorancia que muchos dicen que es la felicidad o ser plenamente consciente de todo lo que te rodea y conocer el verdadero significado de las palabras sentir y vivir? ¿De qué sirve vivir si no vives? (valga la redundancia).

    Me quedo con tu enorme capacidad para entenderme, tu particular punto de vista que amplía el expuesto por mí y por supuesto tu tiempo y dedicación para responderme, que sé que estás muy ocupada.

    Un beso y muchísimas gracias por seguirme y comentar.

  3. marzo 30, 2010 en 11:55 am

    Me siento infinitamente identificada con esta entrada, y en realidad tocas un tema muy suceptible de crítica, pero creo que me encuentro en tu misma situación y por eso te entiendo tan bien.
    La frase esa de “[…]y con todo esto llega la inestabilidad emocional.” es una gran verdad en mi vida, no se si por desgracia o por suerte… pero es así. Mi vida es una constante lucha entre “lo que soy” y “lo que se supone que debo de ser”. Pero gracias a la genética que me han dado mis padres estoy dotada de una gran testarudez y un gran orgullo que me impiden, en la mayoría de los casos, fingir y pasar desapercibida, cueste lo que cueste. Aunque estos costes a veces sean muy caros, como la marginación, la incomprensión, la soledad y el aburrimiento ante la monotonía que me imponen los demás (profesores, familiares, etc…)
    Pase lo que pase cada uno tiene que cuidar a su propia persona, que es lo único que tendremos al final, y que es el único ser que vivirá las mismas experiencias que nosotros al mismo tiempo…
    P.D: No sé porqué yo siempre me he considerado dos personas en una… cosas mias…

    • marzo 30, 2010 en 3:54 pm

      No sabes lo que me alegra leer que te hayas sentido identificada y que a su vez seas capaz de entenderme tan bien. Me agobio mucho en ocasiones cuando pienso que parece que estoy solo en este universo, como decía en la entrada, que soy un bicho raro…

      La frase que has escrito: “Pase lo que pase cada uno tiene que cuidar a su propia persona, que es lo único que tendremos al final, y que es el único ser que vivirá las mismas experiencias que nosotros al mismo tiempo…” refleja realmente una gran verdad: estés solo o con alguien, quien siempre está contigo misma eres tú.

      Creo que por eso piensas que eres dos personas en una. Esto la verdad es que da para un debate muy largo 🙂

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