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Un kilo de te quieros, por favor

Parece que a eso se ha reducido esa frase, a un mero producto de supermercado. Ya puedes pedirlo en kilos, en tarritos, en botellas o en sobres, independientemente de la cantidad que pidas siempre obtendrás un precio exquisito: 0€. La gratuidad de estas dos palabras se lo podemos agradecer al continuo desgaste, a la erosión que ha sufrido el significado, a la devaluación constante de emplearlas de “excusa”, para “que no se enfade”, para “que se calle”, para”dejarle/dejarla content@”, para rellenar una frase, para utilizarla de coletilla,  porque Te quiero ya no significa ni vale lo que significaba y valía en su momento.

Confieso que en una etapa de mi vida estas palabras solían salir de mis labios con relativa frecuencia (nunca en modo empalagoso), pero siempre siempre utilizándolas con el corazón, sintiendo que cuando las pronunciaba estaba transmitiendo uno de los mejores y más maravillosos sentimientos que se pueden sentir por otra persona. Todo encaja perfectamente, era la ecuación perfecta (o lo que yo creía perfecta) porque existía una igualdad, un equilibrio entre la entre el primer miembro y el segundo miembro (o la “parte derecha e izquierda”) de la misma, en la que estas palabras aún disponían de espacio (ya fuese con valor positivo o negativo o constaba directamente como incógnita). Ahora es un elemento extraño, ajeno y descontextualizado, tan imperfecto como un resultado inexacto. Eso sí, cuanto mayor sea tu tasación mayor será la inflación, cuanto más te esfuerces en querer devolver a esta frase su significado parece que estás predestinado a que lo que recibas a cambio sea un resultado inverosímil e  inversamente proporcional…

Matemáticas a un lado, no puedo dejar de sorprenderme que algo que para mí siempre ha tenido un valor tan grande, que ha significado algo tan importante cotice cada día más a la baja… Desgraciadamente esto no afecta únicamente a lo que estas palabras representaban si no a otras tantas que reflejaban otros sentimientos positivos. Tristemente me doy cuenta de que cada vez somos más fríos, más impersonales, más automáticos, más egoístas, más insensibles, más manipuladores, más falsos…Como ya he comentado en alguna ocasión, no quiero perder la fe en la humanidad, pero día a día me percato de que hay que afrontar la realidad. Son tus compañeros, tus “amigos”, tus vecinos, las personas que parecía que nunca te fallarían los que te van dando más motivos para creer que la verdadera amistad, el amor sincero y la autenticidad son conceptos cada vez más desdibujados y utópicos.

¿A esto es a lo que llamamos evolución? Negar que en pleno siglo XXI hemos dados un salto cualitativo en cuanto a la medicina, la física, la tecnología, la ingeniería y yo qué sé…¿la mecánica cuántica?, etcétera sería un absurdo, pero nos estamos estancando en lo principal. Con esto no quiero decir que no debamos perseguir una mejora sustancial en nuestra calidad de vida o en nuestras posibilidades de cara al futuro en lo que a cualquier tipo de ciencia se refiere, sino que quiero hacer hincapié sobre el hecho de que una cosa no debe estar reñido con la otra.

No puedo dejar de manifestar mi total desacuerdo respecto a esta situación además de la plena frustración e insatisfacción que he sentido y siento y que me hace ser indefectiblemente pesimista. Hace tiempo que dejé de creer en los sueños, de pensar que hay una realidad distinta, alternativa ahí fuera que me espera, algo tan puro y tan sincero como siempre yo lo he concebido… Aunque no mentiré, a pesar de todo y por el hecho de ser como soy, sigo mirando de “reojo” con la casi agotada esperanza de encontrar algo que me permita seguir creyendo, algo que me devuelva esos sueños que perdí, algo que me permita recuperar la confianza ciega que deposité en la gente, que ayude a recargar esos depósitos ya vacíos llamados energía, vitalidad, optimismo e ilusión…Sí, seguramente el problema está en mí y en mi constante y obsesivo empeño por luchar por las causas perdidas, por pensar en que puedo reinventar la historia (o al menos la mía), por dilucidar un marco en el que  ilusamente pueda recuperar esa confianza perdida en tantas cosas, por querer vislumbrar un panorama que me invite a seguir siendo como soy …

Es un profundo sentimiento de impotencia, ganas de decir que ya todo da igual y que de nada sirve luchar contra todo y contra todos. ¿Realmente sirve de algo ser diferente o creer serlo? ¿No es mucho mejor dejarse llevar sin seguir oponiendo resistencia? Igual no es tan malo, si tanta gente lo hace no debería serlo…. Con todo esto no quiero decir que he tirado la toalla, que después de todo lo vivido ya me he rendido, pero ciertamente no parto con las mismas ganas, la misma fuerza e ímpetu que tenía hace ya muchos años. Todo tiene un límite y algunas cosas te pasan una factura muy alta…

Muchas reflexiones y una misma situación. Continuaré en este viaje que nunca quise comenzar y que empezó hace poco y que por ahora sólo tiene billete de ida. Por ahora no veo playas, no veo lujosos hoteles, tampoco sé dónde están mis maletas…sólo estoy yo con lo puesto.Intentaré no seguir perdiendo lo poco que me queda encima…

La foto aquí expuesta ha sido tomada de la galería de Flickr de MotorBoat4107 que tiene licencia Creative Commons.

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  1. marzo 30, 2010 en 1:27 pm

    Lo que manifiestas en esta entrada para mi es efecto del espíritu de nuestra época. Creo firmemente que el individualismo es “lo que se lleva”, por eso es normal ser infiel, por eso es normal mentir, porque es natural a día de hoy tratar a las personas como medios y no como fines (para disgusto de Kant…) y esto es fruto de nuestro individualismo.
    “Sólo yo importo”, aunque no lo digan sé que lo piensan, aunque probablemente ni lo sepan.
    La verdad es que este tema es un poco complicado, muchos matices hay, lo que si que te puedo decir es que no todas las personas son iguales, aunque sea estadisticamente improbable (que no imposible), por suerte
    Un saludo caballero

  2. marzo 30, 2010 en 4:41 pm

    Muy probablemente sea lo que tú comentas, fruto de un “sólo yo importo” además de otros matices como también has dicho. Es algo que está arraigado en la sociedad, a nuestra época como dices. Estamos perdiendo un poco esa humanidad. Tampoco esto quiere decir que antes éramos mejor personas que ahora…

    Es bastante complejo y al igual que te he comentado en otras entradas, ¡esto requiere un debate muy largo!

    Gracias nuevamente damisela…te estás tomando un enorme trabajo al leer todo lo que he escrito, tienes un mérito increíble, te lo digo de verdad.

    Un beso Elu 🙂

  3. pipermenta
    marzo 30, 2010 en 9:29 pm

    Inevitablemente tengo que entrar a comentar. Casi pides agritos un comentario, pues bien ahi va: Ya sabes cual es mi situación profesional y en este sentido, si, te diré que pasado un tiempo la gente se olvida de ti. En este caso lo dejo aqui. Los temas de amistad dejan de serlo cuando te ocurren ciertas cosas y los que te han rodeado no estan a la altura de lo que se pretende en cualquier relación. Ahora bien, bajo mi experiencia, y solo en mi experiencia me baso, tengo que decir que la cuestión es “encontrar”, esa sería mi palabra clave. No buscar, sino encontrar. Existe algo llamado magia la cual puede ser encontrada en cualquier momento de nuestras vidas. No quiero extenderme demasiado pero te diré que yo lo encontré. Encontré “eso” que todos vamos buscando y que nos hace plenos todos nuestros momentos. Ya te iré contando más detalles en mi blog.
    Un saludo

    • marzo 30, 2010 en 10:16 pm

      Si te soy sincero me gusta que la gente comente, pero no lo hago con la intención de que lo hagan. Para mí lo más importante es poder escribir y con ello aliviarme, compartir con la gente lo que pienso y siento, dejar testimonio aquí para siempre de lo que soy.

      Entiendo que tu comentario ha sido generalizado. Respecto al tema laboral me gustaría compartir contigo una experiencia. En mi empresa digamos que ocupo un puesto intermedio, no suficientemente alto como para tener un sueldazo pero lo justo para tomar decisiones importantes. Te diré que tuvimos a una persona trabajando con nosotros sustituyendo vacaciones, bajas, etc. Cuando esto terminó me dijo: “Tony, espero que si hay hueco se acuerden de mí”. Mis palabras fueron las siguientes: “Eres un buen trabajador y además tienes una buena actitud en el trabajo. Yo jamás olvido a alguien así”. Después de un año, por cosas del destino, un hueco quedó libre, y ¿a que no sabes a quién llamé? Cuando lo tuve enfrente, después de haber firmado el contrato le dije: “Te dije que te iba a tener en cuenta no hablaba por hablar, yo valoro a las personas que trabajan, que se esfuerzan y que lo dan todo”. Esa persona está hoy trabajando con nosotros.

      Con esto no quiero dar imagen de prepotencia, nada más lejano de la realidad, pero sí dejar patente el hecho de que la gente te recuerde o te olvide depende de cada persona. Entiendo que no te estabas refiriendo a todo el mundo.

      En el caso de la amistad es un poco más de lo mismo. Tú lo has dicho, no siempre la gente está a la altura de lo que se pretende, en este caso, de la amistad.

      Tienes totalmente la razón en que la cuestión no es buscar es encontrar. A veces cuanto más busques menos encuentras. Me alegra enormemente que tú hayas podido encontrar a esa persona, de verdad. Es muy difícil conseguirlo y cuando se pasa mucho tiempo sin tenerlo (que me ha pasado muchas veces) se valora aún mucho más.

      No tengas ninguna duda que te voy a seguir atentamente, me gustaría conocer más detalles acerca de esta persona y más cuestiones referentes a ti.

      Muchísimas gracias por pasarte y aportar tu punto de vista. Siempre viene bien intercambiar opiniones con gente interesante como tú.

      Un saludo dama 🙂

      P.D: Por favor, no te tomes a mal mi comentario. De ser así, te pido disculpas, no es en absoluto mi intención.

  4. pipermenta
    marzo 30, 2010 en 10:52 pm

    Al contrario, me gusta lo que dices. Es más estoy (¡otra vez diosito y no sé cuantas veces más!)deacuerdo contigo. No es una queja, es”mi” realidad y, como tú bien has apuntado he generalizado. Yo no hablaba de que alguien se “acuerde” de mi para ofrecerme un trabajo, eso sería ponerme a la misma altura de los que me ignoran, sino de una simple llamada de tlf para saber como estás. Nada más. No pretendo ir de plañidera por el mundo, además lo que me sobra es orgullo, en serio; pero una simle llamada de ánimo hace mucho más que cualquier otra cosa. Y lo de que “casi pides un comentario”, no te lo tomes al pie de la letra. Simplemente “necesitaba” (yo necesitaba) comentar porque habías tocado un tema que me incumbia personalmente y del que me siento muy feliz. Diosito, que cursi suena, pero es la realidad. Decirte tamb que “si” existen personas de “calidad” que me han demostrado su apoyo incondicional y a quienes veo, incluso, una vez por semana. Ya ves, soy de esas privilegiadas.
    Un gran saludo.
    Encantada de comentarte.

    • marzo 31, 2010 en 7:18 am

      Me alegra que estemos de acuerdo. Me preocupaba que te tomases a mal mi respuesta.

      Lamento que además de tener un trabajo, ni siquiera hayan demostrado un interés personal, preocupándose de tu situación. Fíjate que al chico este que te comenté en el año que transcurrió lo llamé en dos ocasiones. Lógicamente como tú dices, es algo que se agradece y que anima, así me lo transmitió él. Hay que ser más persona, no dejar de lado la humanidad, que a veces se nos “olvida”.

      Me alegra que por otro lado estés viviendo te sientas muy feliz. No suena cursi, suena realista y bonito. Ya quisieran muchos poder decir lo mismo, independientemente de las palabras que usen. Está claro que la calidad humana no siempre es proporcional al tiempo que compartimos con una persona.

      De forma muy íntima, puedo decirte como ejemplo, que aunque nunca eché de menos un padre, sí tengo claro que si yo lo fuese, el poco tiempo del que dispusiese lo invertiría sabiamente. Exprimiría cada segundo para dar lo mejor de mí. Obviamente podemos extrapolar esto a cualquier tipo de relación.

      Me alegra que seas tan clara y directa. Eso habla muy bien de ti. Muchas gracias por dedicarme tus pensamientos y tu tiempo, es un placer aprender contigo 🙂

      Un saludo dama.

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