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El tiempo pone a cada uno…

…en su lugar.

Acabo de llegar a casa y antes, me dispuse a ir a comprar unas cositas a una de las tiendas del barrio  (sí, soy muy goloso pero ninguno de los dulces que compré era para mí). La verdad es que tampoco iba con prisas pero andaba liado con el bolso, el portátil, la cartera etc. y no me había fijado de las dependientas (hacía meses que no pisaba esta tienda).

Mi sorpresa fue mayúscula cuando me di cuenta de que una de estas chicas, y casualmente la que me atendió, es una a la que conocí hace ya muchos años, tantos que me cuesta recordar a qué edad fue exactamente. Antes de continuar os pongo en antecedentes: participamos juntos en una actividad durante bastantes años con mucha más gente. Asistíamos a encuentros con otros grupos y recorríamos la isla. Mi relación tanto con ella como con la mayoría de los integrantes de mi grupo no era especialmente buena. Yo era casi el más joven de todos y me miraban un poco por encima del hombro.

Creo que les molestaba que hubiese llegado tan rápido al mismo nivel que ellos o que no les gustaba mi forma de ser o ambas… La cuestión es que a pesar de mi vocación, lo pasé francamente mal. Me aislaban constantemente y al estar en plena adolescencia, lo sentía de una forma más acusada, me marcó muy negativamente.  Casualmente, una de las personas a las que peor le caía era a su novio por aquel entonces. Además era de los que más se metía conmigo, así que no guardo un recuerdo especialmente grato de su persona. Ella la verdad es que nunca participó en el linchamiento colectivo pero tampoco hacía nada para que él no siguiera además de reír las gracias de una forma, eso sí, algo disimulada. Puede parecer que me lo tomé demasiado en serio y que quizás no tengo un gran sentido del humor, pero puedo confirmar que ninguna de estas afirmaciones es cierta. Creo que había que vivir la situación tal y como yo la viví para saber cómo de “agradable” fue…Claro está que si me hubiese sucedido ahora las cosas serían muy distintas.

Volvemos al presente… al momento en el que la vi. Ella parecía tratarme como a cualquier otro cliente: de una forma cordial. Y esto es más de lo que me brindó durante todo el tiempo que compartimos. Incluso, si no recuerdo mal, jamás me dirigió la palabra a excepción de un par de ocasiones a pesar de que incluso por obligación nuestros manos y nuestros cuerpos se vieron arrastrados a rozarse,  a tocarse. Tampoco parecía que me recordase o yo no me percaté de ello. Igual esto le ha ocurrido con tantas personas que ya lo vive de una forma natural.

El caso es que jamás pretendí caerle bien a toda esa gente, porque sencillamente eso es imposible pero al menos sí pedía un respeto y una mínima cordialidad por estar “trabajando” juntos para obtener el mismo objetivo. Un mínimo trato que me hubiese ayudado a sentirme mejor en una época bastante importante para cualquier persona.  Algo que considero básico en cualquier tipo de relación y que hoy se ha visto obligada a ofrecerme, cuando antes podía habérmelo brindado voluntariamente.

El nombre de la entrada puede dar a entender que disfruté el momento. Nada más lejano de la realidad, quería terminar cuanto antes porque me resultaba incómodo. Para mí no era una venganza ni mucho menos, todo lo contrario, la traté mejor de lo que habría tratado a cualquier otra dependienta por la sencilla razón de que yo sí recordaba los años que estuvimos juntos, por el simple hecho de conocernos, por el simple hecho de que yo sí soy persona.

Me despedí y me fui por donde había venido, reflexionando al respecto. Nunca pensé que vería esto porque el pasado lo he dejado donde están las cosas negativas que quiero olvidar: guardadas en el último resquicio de mi corazón. Reitero y quiero hacer hincapié en que no sentí satisfacción alguna por esta situación pero en parte debo reconocer que sentí alivio al comprobar que, al igual que he podido ver con mis propios ojos en otras ocasiones, el tiempo pone a cada uno en su lugar

La foto ha sido tomada de la galería de Flickr de Desirée Delgado cuya licencia es Creative Commons.

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Categorías:Personal, sociedad Etiquetas: , ,
  1. Beatriz H.C.
    marzo 27, 2010 en 4:55 pm

    Oh curiosa historia, si señor!. Me pareció realmente interesante estas líneas.

    Bonita y acertada reflexión (inicial y final) “El tiempo pone a cada uno en su lugar”

    Ojalá se aplique a todas las personas, y recibamos sólo lo que nos merecemos. Es lo más justo.

    Un beso muy fuerte, te seguiré leyendo no lo dudes.

    PDT Iré a recoger mi regalo un día de estos 😉

    • marzo 27, 2010 en 11:29 pm

      Te agradezco, como siempre, el detalle de pasarte y comentar, ya lo sabes. Me encanta tenerte por aquí.

      La historia es algo triste pero al menos en este día conocí el final, o lo que yo creo que es el final. La verdad es que es demasiado injusto recibir lo contrario de lo que se ha dado, pero nadie dijo que este mundo fuese justo… Al menos estas son pequeñas “victorias” que te animan a seguir siendo quien eres, aunque en mi caso siempre tendré las mismas dudas, dependiendo de la circunstancia en la que esté.

      Muchas gracias de nuevo y un beso enorme para ti 🙂

      P.D: Hoy no pasé por donde andaban tus regalos, pero cuando coja vacaciones prometo pasarte y darte una lista de precios/gigas para que me digas 🙂

  2. marzo 28, 2010 en 8:41 am

    Al final todos cedemos ante el peso del tiempo, que no pasa en balde. Con los años perfeccionamos, aprendemos de nuestros errores y nos resignamos a ser humanos y no poder ser perfectos.
    Aprendemos a ser apaticos y poco a poco vivimos en cada una de las personas que queremos, para asi, cuando muramos, de cierta forma ser inmortales.
    Al final todo acaba bien…por muy triste que nos parezca el final, porque todo lo malo que habita en nosotros se esfuma, deja de existir…

    • marzo 28, 2010 en 9:40 am

      Justo escribí una entrada hace poco llamada “¿Quién te echará de menos cuando ya no estés?” y ahí comentaba un poco mi afán por querer dejar huella en la gente. No sé si has leído esta entrada pero con tu penúltimo párrafo das a entender como si lo hubieses leído o como si opinases lo mismo que yo, jeje. Yo creo que todos, de alguna forma, tenemos ese afán.

      Yo, aunque jamás seré perfecto, te puedo asegurar que mi objetivo es ser el mejor en lo que hago, ya sea en el trabajo, con mi familia, etc. Como he dicho en varias ocasiones, nadie es perfecto, pero los hay quienes están más cerca y otros que están más lejos.

      Lo más triste ha sido la historia, el pasado que viví en su momento. El presente respecto a esta cuestión ha sido como has comentado, un “todo acaba bien”. Aunque ya esto ni lo recordaba.

      Me quedo sobretodo con el anhelo que al final todo acabe bien, como bien dijiste… Y si no…pues habrá que estar preparado.

      Muchísimas gracias por pasarte de nuevo y comentar, en serio. ¡Un beso!

      P.D: No me he olvidado de pasarme por tu blog, ¿eh? Ayer tuve una salidita por la tarde y apenas he tenido tiempo…

  3. marzo 28, 2010 en 6:23 pm

    Ains lo siento… no lo lei jejeje e estado un poco atareada
    Pero lo haré!!! 😉 yo tambien tengo pendiente tu blog jajaja
    Un beso!

    • marzo 29, 2010 en 7:17 am

      Descuida, yo también ando algo liado. A ver si hoy tengo más tiempo, no me gusta hacer tampoco las cosas a la prisa porque así no se disfruta igual 😉

      Otro beso para ti dama 🙂

  4. marzo 28, 2010 en 9:20 pm

    Exelente historia Goetha, es cierto el tiempo lo decide a veces todo pero vamos , siempre se guarda en esos momentos una sonrisa socarrona, con una ironia valida de lo que puede ser tan engañoso el tiempo.

    Saludos

    • marzo 29, 2010 en 7:24 am

      ¡Muchas gracias Giancarlo! La verdad es que la situación no deja de ser algo irónica, como la vida misma. Ciertamente esa sonrisa socarrona como tú has dicho fue en parte la que se me quedó, era inevitable, aunque no por ello disfrutase con lo que sucedió. Prefiero cien veces que esto no hubiese ocurrido y que las cosas en su momento se hubiesen dado de forma distinta, pero eso es algo que ya no se puede cambiar.

      Agradecerte de nuevo tu visita y aún más tu comentario. Me alegra mucho verte por aquí. Un saludo 🙂

  5. pipermenta
    marzo 31, 2010 en 10:36 pm

    Es realmente dificil caerle bien a todo el mundo. Pero como tú bien dices, si el resultado es como el que a ti te tocó vivir, es para respirar y decir, “bueno, ahi te quedas” Y que ellos solos se juzguen sin más. A veces el tiempo o el destino nos depara sorpresas muy agradables y dignas de no olvidar y nos dejan un regustillo dulce en la memoria. Me alegro de que este fuera tu caso.
    Entrando por el blog de Elu, leí tu comentario y tengo que decirte lo mismo que a ella. Me encanta que simplemente os paseís por allí. En cierto modo es como mi casa y a partir de ahora la llamaré “mi parcelita”. Realmente es lo que me parece, una pequeña porción de tierra en dónde pueden hacerse un hueco cualquiera que esté de paso, y si lo quiere, quedarse el tiempo que lo necesite.
    Y por último decirte que disfrutes de tus vacaciones, estoy segura de que te las mereces. Diviértete todo lo que puedas. Ya sabes, la vida es tremendamente cortita.
    Buena suerte.

  6. marzo 31, 2010 en 11:27 pm

    Te agradezco que te hayas pasado por mi “parcelita” 🙂 y hayas plantado semillas de variadas plantas, con cada comentario, voy recogiendo esos frutos.

    La verdad es que la vida te depara muchas sorpresas y por suerte, en este caso no fue desagradable… Lo peor que puede pasar a gente que hace cosas mal con ensañamiento es darse cuenta de sus errores y que tomen conciencia, y que sea ésta la que les dicte sentencia y la paguen día a día. No quiero ser malo, simplemente justo.

    Muchísimas gracias por tus buenos deseos respecto a mis vacaciones… No seré yo el que diga que me las merezco, jajaja, pero bueno… me corresponden por ley 😉 Eso espero, disfrutarlo al máximo y que no me pase como en otras ocasiones, que me empiezan a surgir problemas o caigo enfermo, etc etc etc. Prometo hacerte caso todo lo que pueda 😉

    Gracias de nuevo por pasarte y comentar, de verdad.

  7. abril 4, 2010 en 8:09 pm

    Por experiencia propia, repito en varias ocasiones (quizás un par de veces al año, gracias a Dios) que “El pasado siempre vuelve”, la vida es una rueda y todo regresa, una y otra vez, (tengo ejemplos como mis ex :S)con más distancia o menos en el tiempo, pero hay que estar prepradado para ello para ese momento en el que el pasado y el presente vuelven a unirse. El tiempo,algo efímero e intangible es capaz de poner a la gente en su lugar, de curar pero no olvidar recuerdos y circunstancias vividas, ese es su poder… tan extraño. Me he encontrado alguna que otra vez con casos similares al mencionado en tu entrada, pero la ironía es que aunque ellos no me reconocieron (mis amigos me dicen que soy como el buen vino: con el tiempo mejoro)[cosa que dudo], yo tenía grabado en mi mente todo aquello que me hicieron vivir de forma no demasiado agradable, fue extraño, y en ese momento les di las gracias, porque por ellos, soy quien soy hoy, se acabó el chico tímido, al menos en presencia, soy alguien extrovertido, sincero y valiente en la vida, ellos fueron los inductores que me invitaron a cambiar mi actitud de lo que en una típica pelicula americana sería llamado “LOSER” (Perdedor),decidí no ser la vícitma de gente que no tenía una vida plena y se enzarzaba en la mía, me convertí en el protagonista de mi propia vida, y esa seguridad me ha llevado a ser hasta aquí,elmomento presente.Con toda la modestia posible; enserio; debo decir que en la reunión de antiguos alumnos, cuando al final me recordaron, los eclipsé y quedaron impresioandos por mi cambio de actitud, me siento mejor conmigo mismo y solo lamento que su evolución no haya sido la esperada, ya que cada uno debe cultivarse continuamente y evolucionar con las circunstancias que nos llegan….

    me exo un lio jaja spero q se haya entendido al menos la esencia de lo que pretendía.
    Un gran defecto es que hablo demasiado :s y no suelo releer lo que escribo para que no pierda la intención y la frescura de la improvisación.
    Simplemente decirte que… sé como te sientes. Un bacio forte 😉

  8. abril 4, 2010 en 10:35 pm

    Descuida, te he entendido perfectamente y para nada me parece que hables demasiado, yo también hablo hasta por los codos…

    La verdad es que tu comentario ha sido un testimonio muy interesante. Tienes razón, en parte la actitud negativa de la gente te hace reflexionar y darte cuenta de que hay que cambiar el chip. Me alegra que no te hundieras y siguieras hacia adelante, es muy difícil conseguirlo cuando la gente te machaca o quiere hacerte sentir como un “loser”, tal y como habías comentado. Ha sido un paso importante para ti y te ha hecho crecer como persona y evolucionar, que es una de las cosas que con más insistencia busco.

    Me he sentido muy identificado y comprendido, y en estos casos eso es algo muy positivo porque te ayuda a ver el futuro con más optimismo.

    Por otro lado comentarte que generalmente yo suelo revisar todo lo que escribo porque me gusta saber si realmente he logrado transmitir lo que quería porque no siempre me resulta fácil encontrar las palabras adecuadas aunque tienes razón, la mejor forma para mantener la frescura e intención es hacerlo tal y como has descrito.

    Muchas gracias por pasarte de nuevo y comentar Fiory, de verdad. Un saludo 🙂

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