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Encuentros

Durante esta semana he tenido dos encuentros con personas que hacía muchísimos años que no veía. Me gustaría comentaros mis impresiones:

El lunes coincidí con un chico a mediodía (siempre voy con prisas porque tengo el turno partido) y la verdad es que fue muy interesante. Lo conocí cuando estaba en el instituto, creo que con 17 años más o menos. Nos pusimos al día durante casi una hora y recordamos algunas cosas del pasado. Incluso “olvidé” la prisa que siempre llevo por el tema de comer y descansar un poco y me metí de lleno en la conversación. Todo bien hasta que intercambiamos números de teléfono.

En este momento comenté lo que realmente pienso. Que con quienes tienes una buena conexión, debes mantener el trato, porque es difícil encontrar gente con la que conectar. Este chico me respondió literalmente: “Ah, no, eso para mí no es problema. ¡Qué va qué va! Conozco mucha gente y la verdad es que todo genial”. Después de esto sólo pude pensar en dos hipótesis: o que soy un ser asocial o que este chico no había entendido lo que quería decir. ¿Significa esto que le vas contando todos tus cosas a todas las personas con las que te encuentras? Me niego a creer que alguien tenga tanta suerte en este sentido, es más, me molestó esta afirmación. No sé si buscaba alardear o si lo dijo sin pensar o quizás yo le doy demasiadas vueltas a la cabeza.

Otro día, otra persona (chica). La conocí en un…digamos “grupo musical”, mejor dejarlo ahí 🙂 No tengo demasiada confianza con ella por lo que hablamos de los temas típicos. Hablamos un poco de las oposiciones a las que se presentó, que ahora tenía turno de mañana en su trabajo (por lo que me la encontraré cada día), etc. Tiene una manía: que es la de hablar constantemente asumiendo que tú la vas a escuchar diga lo que diga. Te cuenta toda su vida. Te puede estar hablando del trabajo y sin esperarlo empieza a hablar de que tuvo un subidón de azúcar. En las conversaciones largas está claro que sale de todo, pero no en 10 minutos y más si tampoco hay tanta confianza… Bueno, me viene bien en parte, como no suelo estar muy hablador a esa hora, ella habla y yo me voy despertando a medida que me meto en la “conversación”. Lo más “gracioso” es que simplemente “suelta lo que lleva dentro” y ni siquiera pregunta cómo estás con un interés real sino más bien por un…quedar bien, en plan calentando motores para soltarte todo lo que ella quiere decir. Bueno, me gustaría decir antes de continuar que soy una persona a la que le gusta escuchar y a la que le encanta hablar , así que no es que me moleste cuando habla, ni mucho menos, lo que pasa es que es un auténtico torbellino y a esas horas de la mañana, no sé…¡me sorprende ver a gente con tanta energía tan pronto!

En este día me llamó la atención porque llegó un punto más allá. Esta vez ni siquiera me ha preguntado cómo estoy, directamente preguntó por cómo estaba mi hermano. La verdad es que me resultó hasta gracioso. ¡Pero eso seguro que habla bien de mí! Debe ser que luzco tan bien que a la vista salta cómo estoy (sí, seguramente será eso, no puede ser otra cosa).

Hoy quizás no he contado nada relevante pero bueno, como comenté hace poco, tengo ganas de comentar algunas cosas “menores” que me van sucediendo o que voy pensando porque a parte de ser otra forma de ir alimentando el blog, me sirve para repasar cuál era mis perspectiva hace algunos años sobre diversos temas. Esto de analizar a los demás y analizarme siempre ha sido algo que me ha atraído bastante e incluso muchas veces divertido. Al final tendré que estudiar psicología 🙂

La imagen ha sido tomada de la galería de Flickr de vissago cuya licencia es Creative Commons. La verdad es que la he añadido porque guarda relación con eventos relacionados con la red social Twitter, en la que irónicamente tengo encuentros muy agradables.

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Categorías:Personal, sociedad Etiquetas: ,
  1. julio 27, 2010 en 10:16 pm

    Jajajaja yo solo puedo decir que si me encontrara a alguien que habla por los codos por las mañanas y con la que no tengo confianza, casi seguro que retrasaría o adelantaría mi hora de ir al trabajo. Yo tengo un despertar leeento leeento y reivindico profundamente el asocialismo mañanero 🙂 Y no es que no me guste escuchar, es que a esas horas no se me ha despertado el cerebro!!! de hecho hubo una época en la que a un desconocido le dio por hablarme día tras día, se bajaba del bus y seguía el recorrido conmigo en el metro. Hablaba por los codos.. Y finalmente opté por un cordial hola y sentarme en otro lado. Todavía estará pensando que soy una desagradable, cosa que me preocupa lo mismo que la ingeniería molecular de un palillo. Cada uno tiene sus tiempos! XD
    Besooos!

    • julio 28, 2010 en 7:17 am

      Jajajaja. Muy gracioso tu comentario, tanto como realista. Es cierto que todos tenemos nuestro tiempo pero eso algunos no lo entienden. Estuve con una chica hace tiempo que lo primero que hacía por la mañana no era simplemente hablar si no directamente ponerse preguntarme cosas, todas esas cosas que me podía haber preguntado el día anterior o que perfectamente podrían esperar dos días. Al menos cuando te hablan pues mira…puedes escuchar y ya está pero cuando te preguntan y te repiten porque aún no has respondido a las 6 y poco de la mañana… es demasiado para mí. Bueno, tuve que sentarme con ella y hablarlo, obviamente no por la mañana, jajajaja. Para que no se pensara que tenía algo con ella, es que a esa hora me levanto de muy mal humor y con ganas de tomarme mi tiempo para “zambullirme” en una conversación mínimamente coherente, más allá de gestos y ruidos extraños, jajaja.

      Te agradezco tu anécdota, me gustó mucho aunque al chico probablemente no le habrá gustado mucho como tú dices.

      Muchas gracias dama. Un besito fuerte 🙂

  2. pipermenta
    julio 28, 2010 en 8:40 pm

    Yo también soy de las lentitas. Me cuesta mucho “procesar” nada más levantarme. Si a eso le añades que en un tiempo atrás tuve una compañera de trabajo- de la que no podía desligarme fácilmente- a la que tenía a mi vera las ocho horas laborales, te puedes dar por muerta y enterrada. La mujer hablaba de forma tan inconexa que tan pronto te contaba que se había dejado la ropa colgada en un día de lluvia, como lo aburrido que le fue el fin de semana. En este caso la confianza me hacía dar saltitos y levantar la mano en señal de Stop. Incluso la zarandeaba. Como buena persona que era me sonreía. Pero no paraba. Todo el mundo que la conocía la temía por lo persistente. En serio. Era mortal.
    Me has hecho recordar momentos muy divertidos. Algún día colgaré una entrada con un pequeño texto que escribí pensando en ella.
    ¡Un abrazote, amigo!

    • julio 29, 2010 en 8:41 am

      ¡Es que a ti directamente te tendrían que hacer un monumento! ¡Me ha hecho muchísima gracia cuando leí que levantabas la mano en señal de stop! Te imagino sentada en plan tímida y levantando la mano poco a poco mientras tu compañera te mareaba con sus comentarios.

      Sinceramente creo que no podría con una persona que estuviese las ocho horas de una jornada bombardeándome. Además pienso que aunque “saltaste” tienes que tener una paciencia increíble, no sé por qué, pero tengo esa impresión.

      Me gusta mucho leer vuestras anécdotas, esto está haciendo más divertido de lo que imaginaba antes de escribir la entrada. Me alegra además que hayas podido recordar ratos divertidos.

      Muchas gracias. Un enorme beso y abrazo para ti, gracias de verdad.

  3. pipermenta
    julio 29, 2010 en 4:58 pm

    Si, si es verdad, tengo una paciencia increíble, pero lo peor de mi carácter es que al mismo tiempo soy muy natural. La imagen, para que te hagas una idea y te rías un ratito más era la siguiente: Ella a su bola “que si el niño no me come”-completamente real- “que si tengo que comprarle vitaminas, que dime tú que tomabas cuando te dio por tomar reconstituyentes…” Yo aquí, buscaba contestarla, no por nada, sino para explicarla lo que me preguntaba. Yo balbuceaba un “Pues creo que se llamaba…” Primer corte: “Si, si, ya me acuerdo; Ginsen…Si, es verdad, que tonta, ya me acuerdo…María- ¿Quién era María me preguntaba yo en medio del caos?- me dijo que ella tomaba lo mismo….
    Bueno, no te voy a cansar. En este punto yo levantaba la mano y decía socarrona: ¡Tierra llamando a Charo!…Ella a carcajada limpia me decía: “Puri, hay que ver como eres…” Ella continuaba. Yo la zarandeaba y la gente de alrededor descojonandose con la escena.
    Luego me preguntaban como era capaz de decírselo a la cara. Puedo asegurarte que mi contestación era siempre la misma. Prefiero mil Charos, antes que una sola… Aquí si omito el nombre. El bicho más malo de mi curro.
    Charo era charlatana hasta decir basta. Pero una de las personas más sanas que conociera.
    Y ahora, si, ríete un rato.
    ¡Hasta otra, compi!

    • julio 29, 2010 en 5:45 pm

      Muchas gracias, me he reído, y mucho, jajajaja. Me encanta que tengas tanta paciencia. Yo creo que ser muy natural más que un defecto es una virtud, aunque puede convertirse en un problema mostrarse tal cual a gente que puede hacernos daño… pero eso sobra decírtelo.

      La verdad es que yo prefiero a alguien que sea demasiado parlanchín a alguien que vaya actuando con malas intenciones.

      Te agradezco el detalle de los nombres, no me lo esperaba. Ha sido realmente curioso tu historia. Si esto lo vivías a diario no me quiero imaginar la de anécdotas que tienes que tener al respecto.

      Por cierto, no me cansarás, todo lo contrario, me ha encantado.

      Muchas gracias por dejarme un comentario tan simpático como éste.

      Un beso damisela, a sus pies 🙂

  4. agosto 10, 2010 en 9:09 pm

    Jajaja muy divertida tu entrada,aunque esta chica me resulta terriblemente familiar, sin embargo, yo pregunto con sinceridad y cierro el pico ante todo lo q m tngan q contar o deseeen o simplemente necesiten, xo soy un torbellino de conversacion,sin embargo, tengo una hipotesis, quien más habla es quien mejor sabe escuchar, ya q se escucha muxo xD (al menos quienes piensen en lo que digan, claro) tanti baci!

    • agosto 11, 2010 en 9:59 am

      Yo creo que todos conocemos a alguno/a así o lo que es peor, ¡a varios!

      Pues no sé yo si pensar que a la velocidad que esta chica habla sea capaz de procesar del todo lo que dice ¡y mucho menos oírlo! Es más, yo creo que basándonos en tu hipótesis probablemente ella sea la excepción a la regla porque es algo espectacular. Es como lo que dices de ti mismo, es un torbellino, aunque yo creo que en tu caso, no tenderías al monólogo como ella si no a la conversación y además tengo la certeza de que serían conversaciones muy variadas una vez he leído tus entradas y tus comentarios en este y otros blogs.

      La verdad es que me pareces una persona de lo más agradable e interesante.

      ¡Muchas gracias señor!

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