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El Observador

A veces me sorprende la fortaleza que puede llegar a tener una persona, también su constancia. En el otro lado de la balanza queda la dejadez y la debilidad. No sé por qué de repente he tenido la necesidad de escribir algo a este respecto. Creo que me ha motivado comprobar el contraste entre ambas posturas (en el caso de personas diferentes).

Tampoco puedo dejar de pensar en el delicado umbral que existe entre encontrarte bien o mal, tener o no motivación y cómo eso influye directamente en tus decisiones y tu forma de ser y actuar, en tu capacidad para redirigir tu vida hacia un lado u otro.

Ser partícipe de una forma un tanto lejana de la vida de muchas personas te permite fijarte en muchos detalles, descubrir infinidad de cosas nuevas, sus errores, ampliar tu visión de la vida y tomar todas las cosas positivas para ser mejor. Curiosamente en este aspecto sí puedo decir que soy muy ambicioso, me gusta mejorar y si puedo, intento ser el mejor en lo que hago. Aunque reconozco que también tengo mi lado “vaguete”.

Sí puedo decir que el intentar mejorar es la única motivación que se mantiene en mí como una constante, sobretodo a nivel personal, en calidad humana, en querer ser mejor persona y dar lo mejor de mí mismo. Obviamente no siempre lo consigo e incluso me equivoco hasta el punto de hacer todo lo contrario pero si no fuese así, no sería humano…

Pero volviendo a la cuestión del esfuerzo, fortaleza y constancia, a veces es duro ver cómo alguien lucha tanto por algo que de antemano a veces es imposible conseguir. Que a pesar de pongan todas sus ganas no consiguen avanzar u obtener lo que desean, y no me refiero a cosas materiales. Cuando lo ves “desde fuera” piensas en que si esos esfuerzos los dosificaran o los invirtiesen proporcionalmente en otros aspectos probablemente las cosas le irían mucho mejor. En otras ocasiones te sientes identificado y te das cuenta de que tú mismo cometiste/cometes esos errores y sientes una profunda frustración.

Siempre me pregunto cuál es esa razón, qué es lo que les motiva a afrontarlo todo, eso que les empuja a superar esas adversidades. Las tres palabras que se me vienen a la mente es la esperanza, la motivación y la ilusión. Aunque quizás todos tenemos la ilusión o la esperanza de alcanzar alguna meta, creo que la motivación es lo que realmente te hace diferente de alguien que no la tiene pero que sí conservan la ilusión y la esperanza. Porque ese es el motor, la verdadera fuerza, el factor diferencial entre una vida llena de optimismo y una vida digamos monótona, anodina, insulsa y triste.

Por eso las personas que son tan vitales, con tanta energía y fuerza me encantan. Desde aquí me declaro admirador número 1 sobretodo porque da igual cómo les trate la vida, ellos ya se encargan de mantener esa chispa interior viva día a día a pesar de todos los contratiempos aunque también tengan sus bajones.

Como les suele ocurrir a los niños cuando admiran a alguien y quieren convertirse en ese futbolista con tanto talento o en esa cantante que les fascina, va siendo hora de dejar de admirar y ponerse manos a la obra para ser uno de ellos.

Ya para terminar comentar que el nombre de esta entrada lo escogí porque recordé que así se les denominaba a unos personajes en una serie que sigo actualmente en la que éstos se han dedicado a observar desde siempre a humanidad, sobretodo en los hechos más importantes de nuestra historia. Me pareció gracioso usarlo ya que constantemente estoy observando y analizando cosas.

La foto ha sido tomada de la galería de Flickr de h.koppdelaney cuya licencia es Creative Commons. Me encantan sus fotos, lo reconozco.

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  1. pipermenta
    agosto 10, 2010 en 8:55 pm

    Me gusta mucho tu entrada. Sigues siendo ese “desconocido” en busca de su alma que me cautivó desde el principio. Reconocer errores propios es muy complicado, sin embargo es la base de la auto estima.
    Cómo soy bastante mayorcita, he tenido tiempo de que me pasaran muchas cosas. Durante un largo, larguísimo periodo de tiempo, me pasaron algunas cosas que no viene a cuento contar aquí. Para no aburrirte te diré que la vida se compone de cosas buenas y otras no tanto. Pero estoy segura de una sola. La aptitud, como tú bien dices es lo más importante para salir de cualquier problema. Las personas positivas tenemos la capacidad de ver la botella medio llena y eso querido amigo, no nos soluciona problemas, pero si nos hace estar en paz con nosotros mismos.
    Es una lección que he aprendido a base de golpes. Y la verdad, me siento muy orgullosa de ser así. Al menos sufro lo necesario.
    Me encanta volverte a ver.
    Un abrazote cariñoso, amigo. Nos leemos.

    • agosto 11, 2010 en 10:23 am

      Comentarios como los tuyos son los que animan a intentar buscar esa paz de la que me has hablado. Es exactamente eso lo que quería decir, con lo que uno se tiene que quedar para ser capaz de afrontar todo lo que se nos viene encima.

      Las lecciones y las personas valiosas como tú son las cosas que no pueden dejar escapar. Como comenté en alguna entrada más antigua, hay que rodearse y no perder el contacto con las personas con las que realmente se conecta, eso es un tesoro incalculable hoy en día.

      Me alegra ver que te sigo pareciendo más o menos ese “desconocido” que encontraste en un principio. A veces tengo dudas sobre cómo encauzo las entradas o mi forma de expresarme, pero algo sí está claro y en lo que tienes mucha razón: con la mayoría de las entradas que publico busco la reflexión, me busco a mí mismo, mi esencia, en definitiva, mi alma. Me ha sorprendido que hayas hecho darme cuenta de eso aunque no lo he pensado últimamente. Se nota que me tomé mi tiempo para elegir el nombre para el blog, sea más o menos adecuado.

      Otro abrazo y beso muy fuerte para ti damisela. Gracias nuevamente por todo.

  2. agosto 10, 2010 en 9:02 pm

    Yo me hago admirador aferrimo de todo aquel que es capaz de levantarse más alto que antes a pesar de que la caída ha sido más baja que nunca, las personas cotidianas son mis héroes, aquellas que siguen alimentanto esa chispa de alegría en su mirada pese a sus adversidades y sus pequeños infiernos. A todos vosotros…

    • agosto 11, 2010 en 10:11 am

      Siempre he tenido la impresión después de lo leído que sabes bastante bien lo que es caer y levantarse pero no sólo eso, sino que has aprendido mucho de ello y lo llevas realmente a la práctica. Igual no siempre, porque ya se sabe, que el humano es el único animal que tropieza más de dos veces con la misma piedra, pero vamos, creo que seguro que más que yo.

      En ese aspecto creo que estoy al menos en el camino de mejorar. Parece que cada día soy más consciente de las cosas y de llegar a más conclusiones.

      Hay que ser admirador también de esas personas valientes, como la aventura inglesa que tuviste recientemente. Yo probablemente no lo habría hecho y no por miedo, si no quizás por tantas ataduras propias y ajenas. Esas cosas se valoran y son dignas de mención, porque es difícil encontrar a gente que se arriesgue sin saber si va a ganar o perder, todo el mundo tiende a lo seguro.

      Me encantan tus comentarios 🙂 Gracias

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