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Síndrome vacacional

octubre 30, 2010 20 comentarios

No, no me he equivocado. En este caso he dado de pleno: síndrome vacacional. Yo lo denomino como la incapacidad para poder disfrutar de tu tiempo libre (en este caso, las vacaciones).

Antes de continuar me gustaría indicar lo siguiente: llevo escritos 11 borradores que aún no han sido publicados desde mi última entrada. Todos hablan de sensaciones que he querido plasmar, sentimientos que seguramente no vean la luz aquí, al menos en su plenitud y además todos comparten “síntomas” como ansiedad, desesperación, tristeza, agonía,  nerviosismo e impotencia.

Hoy, me he incorporado al trabajo después de las vacaciones y siento que, en cierta forma, parto exactamente desde el mismo punto en el que lo dejé cuando me fui… Es cierto que he encontrado alivio, he podido descansar, he podido ver muchas cosas que tenía pendientes, incluso aprender e indagar sobre cuestiones que me han llamado la atención desde hace un tiempo. ¿El problema?  Ni siquiera haciendo lo que realmente me gusta conseguí sentirme bien.

Pero quizás deba remontarme a un tiempo atrás, quizás un año o más, donde ya empezaba a notar ese “pasotismo” de mí mismo, ese desinterés en querer aprovechar mi tiempo. No le di mayor importancia, son cosas que pasan, uno no siempre se encuentra igual, ¿no? Más tarde, a principios de este año, se acercaba una época de sosiego y tranquilidad (o al menos eso creía). Aceptaba algunas cosas que me habían estado perjudicando desde hacía mucho tiempo atrás, parecía que iba rozando la estabilidad, todo parecía “normal”. Se suponía que había alcanzado lo que durante muchos años estuve esperando.

Sin esperarlo (como no podría ser de otro modo), muchas cosas comenzaron a torcerse. Me di cuenta de que lo hacía unos 10 años, 5 o incluso 2 ya no me satisfacía. Todavía no había cumplido 31 por lo que incluso pensé que esto podía ser fruto de una especie de “crisis” de los 30. Fue una sensación muy extraña, estuve una semana en la que mi mente quedó colapsada, no dejaba de cuestionarme muchísimas cosas que hasta ese momento no me había planteado antes. Incluso escribí sobre ello (uno de los borradores que cité antes). La verdad es que una vez pasado ese periodo, la sensación fue atenuándose hasta que me dio la impresión de que había desaparecido. Aunque me sentía más tranquilo, me seguía sintiendo perturbado por las divagaciones de esos días…

Otra de las cosas que “cambiaron” fue mi relación con unas…digamos…”personas”, varias, todas provenían del mismo círculo, un círculo que hasta ese momento había sido neutral para mí, incluso diría que la mayoría no me “importaba”, eran terceras personas pero que sí podían influirme. Lo que desconocía era hasta qué punto podían hacerlo. Desgraciadamente hizo aparición mi inestabilidad emocional y con ella también las discusiones (también escribí otro borrador a este respecto), las decepciones, la incredulidad e incluso la absurdez además de un cambio radical en la forma en la que planificaría mis siguientes vacaciones (las que disfruté hasta ayer).

Me sentí bastante triste, pero bueno, ya se sabe, no podemos pretender que todo el mundo tenga educación, saber estar, capacidad de comprensión  o simplemente ser racional (pero yo sí debería ser capaz de controlar mis emociones para que estas cosas no me afecten en exceso). En este momento fue cuando surgieron de nuevo mis dudas, cuando volvieron a mi mente esos pensamientos y sentimientos de incertidumbre y duda. ¿Querría esto decir algo? Siempre he pensado que todo tiene una razón de ser porque en todas mis experiencias me he dado cuenta de que si algo tenía ocurrir, ocurriría de un modo u otro y que siempre siempre había un motivo. El tiempo me ha enseñado a entender que si hoy no soy capaz de encontrar una justificación, sé que con el tiempo suficiente, entenderé por qué algunos acontecimientos se dieron así.

En esta ocasión, la sensación vino para quedarse y aún persiste en mí. He aprendido a lidiar con ella de la mejor forma posible aunque reconozco que estoy lejos de obtener resultados óptimos. El tiempo ha ido pasando y no he encontrado soluciones, he descubierto más incógnitas, más dudas y sobretodo, más condicionantes. Sobretodo estos últimos son los que, hoy por hoy, más me influyen.

Llegados a este punto, me gustaría hacer un pequeño inciso para destacar a una persona que en medio de todo esto, está siendo una de las experiencias más duras de mi vida, me ha ayudado y me está ayudando más de lo que jamás imaginé. Me resultaría imposible explicar con palabras esta conexión pero puedo afirmar con rotundidad que sin la aparición y la ayuda de esta persona, probablemente ya me habría abandonado a mí mismo, ensimismado en mis dudas y problemas.

Dentro de toda esa incertidumbre pude tomar una decisión que no era fácil. Fue cambiar el rumbo de mis vacaciones. Ésto me había generado meses de estrés, aunque parezca una tontería, precisamente por esos condicionantes que cité antes. No siempre hay una elección buena dentro del abanico de opciones que tienes, incluso éste suele ser bastante reducido pero creo que tomé una buena decisión y no me arrepiento por nada. Eso marcó un antes y un después.

En aquel momento me sentía motivado, contento y con ganas de dejarlo todo atrás. Con ganas de experimentar, de vivir cosas nuevas aunque sólo fuese en una semana. Quería que fuese especial e inolvidable. Para mí, que en algunos aspectos estoy carente de experiencias, me venía como anillo al dedo. Justo lo que necesitaba para romper con todo y valorar con exactitud mi estado de ánimo. Pero… (y es que siempre hay un pero) tampoco fue éste mi destino definitivo.

Nuevamente diversos motivos me obligaron a cambiar mi decisión, por suerte en este caso no perjudiciales pero que evidenciaba otra vez que los condicionantes que tanto me influyen seguían estando ahí. Ahora lo que no tenía claro era hacia dónde dirigirme… hasta que comprendí que sólamente en un sitio podía sentirme bien, podía encontrar todo lo que necesitaba, el lugar en el que podía gozar de la tranquilidad pero a su vez de la intensidad, de la alegría. Pensé y pienso que ahí puedo descubrir de nuevo el verdadero significado de la palabra disfrutar. Todo prometía (y promete) pero tampoco cuadraron las cosas para poder llevar a cabo este plan. Así que me tocó quedarme en tierra, dejando que pasaran los días, sin poder aprovecharlos en su totalidad, quedándome en gran medida vacío. Fue una lástima, pero confío en que muy pronto pueda al fin ver cumplido un auténtico sueño.

Y después de esta larguísima trayectoria que os he explicado, estoy aquí, de nuevo, con muchísimas puertas abiertas, con muchas cosas por decidir, me hallo conjugando todas las consecuencias, ya sean positivas o negativas de cada una ellas. Se me hace duro, son varios meses en la misma situación sin poder llegar a la conclusión que sea “correcta” o menos mala en todos los aspectos que tengo pendientes. Al menos tengo una cosa muy clara: lo bueno que tengo ahora mismo en mi vida no quiero perderlo, lo necesito porque es lo único que me mantiene vivo…

Quizás debería ser un poco más egoísta y no pensar tanto en la gente, preocuparme un poco más de mí de verdad (sin dejar a la gente de lado, por supuesto) y… ¿por qué no? Arriesgarme. También sé que este presente no es lo que quiero en su mayoría, quizás deba esperar al momento adecuado pero.. ¿Cómo lo sabré? Otro problema es que me como mucho la cabeza… y es posible que por eso he llegado a esta situación, que en muchos momentos me parece límite… Antepongo mucho lo que se supone que es “correcto”, evito perjudicar a los que me rodean, pero eso tampoco es bueno para mí.

Sé que conseguiré erradicar esta parte negativa que se ha mantenido en mí durante tanto tiempo pero no puedo evitar caer en momentos en los que todos los achaques brotan, conjurándose, como en el caso de estas vacaciones, para evitar volver a disfrutar como antes.

Al menos hoy escribiendo esto he conseguido algo muy importante: desahogarme 🙂

Agradecer a esta persona desde aquí si me ve por todas esas cosas tan positivas que me aporta y que me ayudan tanto, que me hacen sentir realmente vivo y que provoca que no sólo intente alcanzar lo imposible, si no conseguirlo de verdad. Por ayudarme a redescubrirme, a minimizar los daños de cualquier índole, a atenuar mis defectos y potenciar mis virtudes, a enseñarme tantas cosas, a mostrarme el camino y ayudarme a caminar sobre él…

Espero que esta larga entrada con sabor claramente AGRIdulce represente la primera pista para poder encontrar la mejor forma de hacer las cosas y, con ello, dejar esta etapa tan dura atrás…

Hoy, a pesar de haber escrito bastante, no pondré ninguna imagen… porque ninguna creo que sería capaz de mostrar la contradicción de sentimientos que hay dentro de mí…

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Espiral

octubre 1, 2010 8 comentarios

Un sueño para despertar

Poder despertar para sonreír

Sonreír para vivir

Vivir para disfrutar de una realidad inimaginable.


Ya no puedo diferenciar la realidad de un sueño

porque para mí hoy es exactamente lo mismo

una libertad que desconocía se ha presentado ante mí de forma inusitada

dándome a entender que era esclavo de la ignorancia y de la infelicidad

brindándome una oportunidad única de liberar mi corazón

de lo que parecía ser una eterna cárcel.


En mi mente se arremolinan imágenes, susurros, voces y risas

en mi corazón, alegría, felicidad, esperanza e ilusión

todas piezas de un complejo puzzle

que encajan de forma perfecta y toman cada día una nueva forma

todas, como palabras que describen emociones del pasado,

que escriben sentimientos del presente

y a su vez marcan las pautas de un futuro inevitable.


Embriagado me encuentro por la sencillez

por la evolución, por la claridad y por la intensidad

algo ha cambiado y sé que es para siempre.


Ya nada es igual, en la diferencia he encontrado mi normalidad

en el nuevo y amplio  significado que tienen ahora para mí  la sinceridad y autenticidad

en la inmensidad de sentirse pleno y comprendido

en lo magnífico que es poder decir y vivir que esto es verdadero.


Escribo todo esto desde la despreocupación y el desinterés en lo trivial

desde un lugar en el que siento que la energía es inagotable y positiva

desde la conciencia de que ésta es canalizada únicamente a través de un punto

desde la firme decisión de interesarme únicamente por lo que realmente importa

desde la confianza ciega que guía mis pasos por este nuevo camino sin querer mirar atrás.


Por la contradicción y la atracción

Por lo exclusivo y lo especial

Por ayer, por hoy y por siempre

eternamente tuyo.


La imagen ha sido tomada de la galería de Flickr de brewbooks cuya licencia es Creative Commons.

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