Archivo

Archive for 22 febrero 2011

Detallismo

febrero 22, 2011 4 comentarios

Son varias las veces en las que me he percatado de que el ser una persona detallista, sobretodo en exceso, termina siendo un defecto.

Esto ocurre básicamente si terminas sintiéndome mal, piensas que haces el ridículo o similares. No todos somos igual de observadores, eso es un hecho y ese “motivo” debería resultar suficiente para no sentir la frustración y la tristeza que ello genera, pero no, no siempre es así.

Por desgracia es algo que he vivido tanto a nivel profesional como personal, aunque son estas últimas experiencias las que más me afectan, lógicamente… Terminas perdiendo la moral, desmotivándote y teniendo ganas de dejar de ser tú mismo aún cuando sabes que no puedes hacerlo… Piensas que quizás lo mejor sea esconder esa faceta, porque cada vez te dan más motivos para ocultarlo.

El tiempo y la experiencia te ayuda a tomarte las cosas de otra forma por lo que se puede minimizar el daño aunque también es cierto que cada vez estás menos por la labor de aguantar este tipo de cosas…

Bueno, aquí dejo esta pequeña entrada como muestra de mi disconformidad, mi tristeza y mi desilusión… Como una simple pataleta de un niño pequeño… Igual mañana la borro, pero hoy, se quedará porque así lo siento.

El vestido

febrero 22, 2011 4 comentarios

Una prenda, un objeto, un detalle intangible

Realmente no importa lo que sea

Lo importante es lo que significa

Su historia, su presente y futuro


Ilusionarse con la vista

Emocionarse con el tacto

Y evadirse mentalmente

Es lo que desearía, es lo que deseo

 

Asociaciones positivas

Algo a lo que aferrarse, algo con lo que animarse

Algo que representa un símbolo

Algo que en sí recoja un todo


Pero en ocasiones no siempre lo que queremos se consigue

Por ello hay que intentar respetar y entender

No es resignación, es aceptación

Categorías:Momentos fugaces, Personal Etiquetas: ,

Emociones

febrero 18, 2011 6 comentarios

Me gusta sumergirme en tus letras

Empaparme de cada una de tus palabras

Como si cada una fuesen gotas de agua,

Gotas que penetran a través de mi piel

Atravesándome por completo

Llegando a lo más profundo de mí


Me gusta sentirme arropado por el manto de la lluvia

Sin preocuparme de otra cosa que no sea sentir

Quiero memorizar cada sensación

Cada sonido, cada olor

Perderme y encontrarme

Ser capaz de abstraerme totalmente

Navegar en la profundidad de la mente y de los sentimientos

 

Quiero dejarme llevar, sin límite

Quiero imaginar

Quiero disfrutar de la magnificencia de lo que leo

Recrearme creando mi propia realidad

Recupero lentamente mi seguridad

Sigo sintiéndome triste

Pero ahora, me siento VIVO


Momento “patrocinado” por las personas que son capaces de transmitir con lo que escriben, con lo que dicen…

Liberación onírica

febrero 17, 2011 2 comentarios

Después de mucho tiempo, puedo decir que la semana pasada tuve un sueño muy satisfactorio. Ya no soy capaz de recordar un sueño que me haya permitido sentirme tan “libre”…

Aunque tuve algunos sueños antes y después, me gustaría centrarme en uno en particular. Recuerdo estar en algún lugar que desconocía junto a una de mis primas. Parecía que iba a casarse pero no se sentía feliz, en el fondo ella deseaba otra cosa, se sentía atrapada y empujada a continuar cuanto que eso no era lo que ella quería. Su familia directa es muy tradicional, al igual que la mía, pero es cierto en mi caso gozo de mayor “flexibilidad”. Podía notar su desesperación, sus ganas de romper con todo… se veía discutiendo con mucha gente y finalmente, cuando estábamos en una habitación a solas, me reveló el motivo por el cuál no quería casarme: era lesbiana. Aunque en el momento en el que lo supe quedé sorprendido, no le di mucha importancia a este hecho, me impactó más notar ese sufrimiento, lo sentía de una forma tan personal y familiar que parecía sufrir yo mismo esa pena, esa tristeza, ese deseo de alejarse de todo y todos para poder ser feliz.

Recuerdo tomarla de la mano, mirarla a los ojos y decirle que no pasaba nada, que ella había escogido su camino, que aunque pensara que no es así, era libre, que no importaba lo que los demás pensaran, que ella debía preocuparse únicamente por sí misma. Quería que entendiese que la vida solo se vive una vez, que la entendía, que no podía renunciar de esa forma a su felicidad, que era algo tan claro y evidente que no existía lugar para las dudas, los miedos ni nada que no estuviese relacionado con seguir adelante. Le dije también que esta era su oportunidad, la oportunidad de dejarlo todo atrás y comenzar algo nuevo, algo suyo… Que no podía desaprovechar ni un segundo más…

Sentí una liberación absoluta al pronunciar estas palabras… como si cada una de ellas penetrara en mí en lugar de en ella, como si estuviesen dirigidas a mí… Como si el eco de mi voz retumbara en las paredes de mi mente y de mi alma… como si cada sílaba, cada letra me acercara más a un estado de relajación, paz y felicidad. Me di cuenta de que lo que quería hacerle sentir lo estaba sintiendo yo… me estaba dejando llevar, me sentía libre… llegando al  súmmum de dicha sensación, desperté.

Eran y son claras las intenciones de mi subconsciente…

Aunque en este tipo de entradas no suelo poner una imagen, quería insertar una… por lo evocador y bonito que ha sido el sueño. La imagen ha sido tomada de la galería de Flickr de Alberto Jaspe cuya licencia es Creative Commons.

¿Arrepentimiento? No, gracias

febrero 15, 2011 2 comentarios

Con el tiempo cada vez tengo más claro que el arrepentimiento es un sentimiento inútil. Si a eso le unimos que también creo firmemente en que todo siempre ocurre por alguna razón, mayor peso adquiere esta idea para mí. Y no es que considere que no hay que rectificar cuando uno se ha equivocado, esto se refiere a otra cosa…

Cuando tomas una decisión, te basas en una situación en concreto, en todas las variables que la condicionan, en un momento determinado, en la información que dispones en ese momento y si lo mezclas todo y lo analizas (o no) finalmente obtienes una decisión. Aunque algunas veces me dejo llevar por mis impulsos lo habitual suele ser remover toda esa mezcla hasta llegar a la que creo que es la mejor conclusión. Por supuesto, si comparto esto con alguien suelo escuchar y tomar todos los consejos que amablemente me ofrecen.

Después de esto… entiendo que si escogiste un camino, elegiste una opción valorándolo todo de la mejor forma que pudiste, ¿por qué tienes que arrepentirte? ¿Porque las cosas han salido mal? Es muy fácil decir: “Si hubiese…” cuando ciertas cosas ocurren, cuando ya conoces un determinado desenlace… Ahí radica la dificultad de tomar decisiones, por eso siempre lo he considerado una de las cosas más difíciles de la vida… Al final todo te termina enriqueciendo a nivel personal, son experiencias que te llevas, que te ayudarán a madurar, a mejorar, a evolucionar y a tener un criterio más “fino” a la hora de tomar otras decisiones…

Reconozco que cuando era más joven tendía a pensar en el típico “Si hubiese…” pero hay que ser realista, el pasado no puede cambiarse, es más, no debería poder cambiarse, aunque todos deseamos hacerlo en más de una ocasión… De ahí aprendemos muchas de las grandes lecciones de la vida.

Todo esto puede parecer una obviedad, pero sinceramente no me lo parece, sobretodo cuando veo en ocasiones el sufrimiento que genera el arrepentimiento en la gente, la frustración que crea hasta el punto de marcar a personas de por vida… y lo peor de todo, en algunos casos, cuando realmente ellos no tienen la “culpa”… También pienso que él no arrepentirse no implica cerrar las puertas del pasado, porque hay cosas y personas que pueden volver a nuestra vida, en forma de segunda oportunidad. ¿Acaso no hay gente que ha dejado los estudios y lo ha retomado posteriormente en cuanto ha podido y se ha dado cuenta? ¿No hay personas que han intentado recuperar un amor del pasado cuando se han dado las circunstancias necesarias? ¿No hay fumadores que han dejado de fumar, han vuelto a hacerlo y lo han dejado en una segunda ocasión después de una enfermedad grave? Como ese ejemplo hay miles…

Esto me lleva de nuevo al primer párrafo, a otra pregunta… ¿Estamos hablando de errores? Si intentas enmendar lo que consideras un “error”, ¿implica que lo haces porque realmente estás arrepentido? Probablemente esta pregunta debería de hacérsela cada uno en cada uno de los casos que se presenten. No creo que sea una pregunta que pueda responderse “a la ligera” o al menos no de una forma genérica…

Esto me hace pensar en lo escrito en los días anteriores, en la mezcla de sentimientos que hay detrás de todo lo plasmado aquí… En muchas otras cosas de las que no dejo constancia, cosas que veo, que pienso y siento… Es probable que todo guarde algún tipo de relación… Bueno, en realidad sí lo tiene: el pasado, el presente y el futuro… Es curioso, me estoy dando cuenta ahora mismo que escribo estas líneas…

Me gusta dejar constancia de mis propios debates internos, mis reflexiones al respecto.

¿Mi moraleja personal? Arrepentimiento, no, aprender de lo ocurrido, .

Pesadilla

febrero 10, 2011 Deja un comentario

Bueno, algún día tenía que llegar, ¿no?

Voy a contar un sueño que tuve la otra noche que, aunque fue pesadilla, no dejó de parecerme gracioso una vez despierto…

Después de ayudar a compañeros del trabajo (se encontraban en mi barrio) en alguna cosa, me dispuse a coger una guagua para ir al aeropuerto. Esta guagua parecía que había sido contratada de forma privada, como para llevar un grupo de personas de gira o cosas así. Así que llegamos todos al aeropuerto. Debíamos pasar muchísimos controles (muchos de ellos estúpidos, aunque no los recuerdo con exactitud) para que nos dejaran embarcar. Todo el mundo era capaz de superar esos controles pero a mí me resultaba imposible… Fueron varios intentos y una vez superaba una prueba, aparecía otra que no era capaz de salvar antes de que de saliera el siguiente avión, por lo que debía quedarme “en tierra”. En todas las ocasiones era yo el único que no las superaba, todos los demás podían continuar tranquilamente. Todo parecía un complot… Finalmente, después de muchísimos intentos pude lograr viajar. Cuando llegué a mi destino, “supe” cuál era mi propósito: debía introducirme en una institución donde cuidaban a personas con enfermedades mentales y rescatar a una de ellas. Intentar entrar allí era un auténtica odisea… Ahí terminó el sueño.

Una curiosidad que me gustaría añadir es que siempre me sentía observado por varias personas. No sé si era una especie de agente secreto o qué, pero tanto en el aeropuerto de origen como de destino y luego en mis movimientos por la ciudad de destino tenía esa sensación. También me resultó llamativo lo del tema del viaje, algo que estoy deseando hacer desde hace ya años y no he podido por unos motivos u otros… Eso fue lo que realmente me hizo gracia. Desde luego tengo mis propias hipótesis pero esas me las reservo 😉 Bastante comprometido es compartir tus sueños/pesadillas, ¿no?

Aprovecho para estrenar etiqueta: “Pesadillas”.

Categorías:pesadillas

Algo está cambiando… (Segunda Parte)

febrero 9, 2011 Deja un comentario

Aunque releí varias veces la entrada de ayer antes de publicarla, me di cuenta a posteriori que parecía un tanto estricta y no lo considero justo. Lo que ha desencadenado que escriba una segunda entrada sobre esto es la visualización de una foto. Algo que me ha traído de nuevo mis recuerdos, la nostalgia…  Una foto es un firme testimonio de lo que significa el pasado… y no me gusta deshacerme de ellas y tampoco guardarlas en un baúl… Ocurre lo mismo con los regalos y con muchas otras cosas… Aunque todo esto sea distinto de lo que indiqué ayer, quería puntualizarlo. Nunca he sido una persona cerrada en banda respecto a mis ideas, o al menos ahora no tanto (que no quiere decir que no sea bastante cabezota ;)).

Recordé que en esa conversación que cité en la que trataba sobre el pasado, se habló también sobre el futuro en los mismos términos: tampoco existe. En eso sí estaba de acuerdo, al menos de momento (mejor no pensarlo mucho porque con lo enrevesado que soy…).

Lo dicho, añado esta entrada como matiz a la anterior… Pero aún queda mucho que contar 😉