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Liberación onírica

Después de mucho tiempo, puedo decir que la semana pasada tuve un sueño muy satisfactorio. Ya no soy capaz de recordar un sueño que me haya permitido sentirme tan “libre”…

Aunque tuve algunos sueños antes y después, me gustaría centrarme en uno en particular. Recuerdo estar en algún lugar que desconocía junto a una de mis primas. Parecía que iba a casarse pero no se sentía feliz, en el fondo ella deseaba otra cosa, se sentía atrapada y empujada a continuar cuanto que eso no era lo que ella quería. Su familia directa es muy tradicional, al igual que la mía, pero es cierto en mi caso gozo de mayor “flexibilidad”. Podía notar su desesperación, sus ganas de romper con todo… se veía discutiendo con mucha gente y finalmente, cuando estábamos en una habitación a solas, me reveló el motivo por el cuál no quería casarme: era lesbiana. Aunque en el momento en el que lo supe quedé sorprendido, no le di mucha importancia a este hecho, me impactó más notar ese sufrimiento, lo sentía de una forma tan personal y familiar que parecía sufrir yo mismo esa pena, esa tristeza, ese deseo de alejarse de todo y todos para poder ser feliz.

Recuerdo tomarla de la mano, mirarla a los ojos y decirle que no pasaba nada, que ella había escogido su camino, que aunque pensara que no es así, era libre, que no importaba lo que los demás pensaran, que ella debía preocuparse únicamente por sí misma. Quería que entendiese que la vida solo se vive una vez, que la entendía, que no podía renunciar de esa forma a su felicidad, que era algo tan claro y evidente que no existía lugar para las dudas, los miedos ni nada que no estuviese relacionado con seguir adelante. Le dije también que esta era su oportunidad, la oportunidad de dejarlo todo atrás y comenzar algo nuevo, algo suyo… Que no podía desaprovechar ni un segundo más…

Sentí una liberación absoluta al pronunciar estas palabras… como si cada una de ellas penetrara en mí en lugar de en ella, como si estuviesen dirigidas a mí… Como si el eco de mi voz retumbara en las paredes de mi mente y de mi alma… como si cada sílaba, cada letra me acercara más a un estado de relajación, paz y felicidad. Me di cuenta de que lo que quería hacerle sentir lo estaba sintiendo yo… me estaba dejando llevar, me sentía libre… llegando al  súmmum de dicha sensación, desperté.

Eran y son claras las intenciones de mi subconsciente…

Aunque en este tipo de entradas no suelo poner una imagen, quería insertar una… por lo evocador y bonito que ha sido el sueño. La imagen ha sido tomada de la galería de Flickr de Alberto Jaspe cuya licencia es Creative Commons.

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  1. Pau
    febrero 17, 2011 en 7:33 pm


    los sueños a veces son surrealistas como fantásticos, no entienden de razón, pero en otros casos las interpretaciones son claras y concisas.
    Entiendo con esto que necesitas liberarte de algún modo, y lo has visto con un sueño.

    ¿Ataduras? Intenta liberarte de ellas, ser tú mismo, ni tienes que rendir cuentas a nadie ¿o sí?.
    No deberías.

    Muchas veces me he visto acorralada, unas por causas ajenas, otras por mí misma. Vivir en una cárcel es un infierno, pero vivir en la cárcel construída losa a losa con nuestras propias manos… es morir en vida.

    Te presto mis manos y mi martillo para derribar cada barrote de tu celda.

    Biquiños Tony, darte cuenta es un gran paso, ahora toca salvarse 🙂

  2. febrero 18, 2011 en 8:19 am

    La verdad es que los sueños son un auténtico misterio, siempre me han llamado mucho la atención, al igual que todas las cosas relacionadas con el cerebro…

    Tienes razón, yo también pienso que lo que necesito es liberarme y el sueño no deja lugar a dudas al respecto.

    Aunque hay cosas que escapan a mi control sí te diré que coincido contigo cuando dices que la peor cárcel es la construida por nosotros mismos… En muchas ocasiones no dejo de pensar que a veces, algunas opciones las tengo ahí, al alcance de mi mano, pero son varios los motivos que me impiden hacerlo… ¿Y si lo hiciera? Quizás debería dejar de hacerme tantas preguntas y pasar a la acción… Aunque como decía antes, no todo depende de mí…

    Sabes que siempre cuento contigo 🙂 Me ayudas más de lo que imaginas… Hará falta utilizar de todo para derribar esta celda, porque la profundidad de sus paredes ha ido creciendo con los años… Pero siempre dos martillos harán más que uno, ¿no? 😉

    Un beso Pau. Gracias por tus detalles conmigo, por estar siempre ahí y pasarte por aquí y comentar.

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