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abril 25, 2011 2 comentarios

Como se suele decir… No insulta quien quiere si no quien puede… El caso al que me remito se ciñe a las intenciones de hacer daño… Sí, intenciones, porque quedan sólo en eso… Aunque hace tiempo que esto viene ocurriendo, lo he ido dejando pasar porque no es algo digno de mención, pero a decir verdad, hoy me apetece escribir al respecto. No estoy enfadado, ni triste, ni molesto, ni dolido…

No te sientas orgullos@ porque te esté dedicando unas pocas líneas… El protagonismo que tienes en mi vida es cero. Mi intención es transmitírtelo para que lo tengas bien presente. No hablo desde la rabia, rencor, etc, porque ni siquiera tengo conocimiento al 100% de quién eres, hablo desde la indiferencia que me generan tus acciones. Actos tan cobardes, sin sentido, con mala fe que nunca alcanzarán su objetivo. No importa qué palabras utilices, ni durante cuánto tiempo lo intentes…

Por fortuna ni siquiera me inspiras pena o lástima (que la das), ya que mi insensibilidad respecto a ti es total. Soy una persona que tiene mucha paciencia, aguante y que lucha por lo que cree, piensa y siente. Eso sí, cuando me cambia el chip, no hay marcha atrás. Es algo positivo y de lo que me siento orgulloso por todos los perjuicios que me ahorro desde ese momento en adelante. En este caso no he tenido que tirar ni de paciencia ni aguante porque no hay nada que deba afrontar.

Esto no quiere decir, ni mucho menos, que debas cantar victoria… O quizás sí, eso ya depende de ti. Eso puede ayudarte a vivir “mejor”, a intentar justificar lo que haces, a creer erróneamente que estás obteniendo algún resultado, pero un día, te darás cuenta de que todo esto no sirve de nada mientras que yo voy a seguir siendo el mismo. En cambio tú… tendrás que elegir entre dejarte llevar por esos malos sentimientos o dedicarte a otra cosa que sea más productiva.

Deberías hacerte esta pregunta: ¿Eres feliz? A mí no me lo parece…porque, si alguien es feliz, si se siente bien, no hace este tipo de cosas. Pero yo no soy nadie para decirte qué debes o no hacer, eso es decisión tuya. Si te compensa perder el tiempo y moverte entre esos sentimientos tan tristes… allá tú, eso sí, te haré una recomendación: busca esta entrada cada vez que hagas lo que haces, no la borres ni de tu retina ni de tu mente; de tu alma, obviamente no puedo hablar… Ésta será la única y última vez que veas que me “dirijo” a ti. Reflexiona… ¿es la indiferencia a lo máximo que puedes aspirar? De ser así… me pareces patétic@… Otro consejo: házte un favor, preocúpate de las cosas que realmente importan.

Por último me gustaría terminar tal y como empecé, haciendo alusión a la misma frase pero en esta ocasión realizando un ligero cambio: No hace daño quien quiere, si no quien puede.

Categorías:Personal, Reflexiones Etiquetas: ,

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abril 20, 2011 1 comentario

Recientemente he tenido un problema con una empresa cuya marca es muy conocida… Después de muchos tira y afloja hemos llegado a un acuerdo. Esto no deja de ser algo común aunque bastante desagradable. Lo importante (y lo más triste) es lo que ha provocado que se solucionase todo, y se ciñe a dos palabras: cliente oro.

Me parece una auténtica vergüenza que recibamos un trato mejor por gastar más dinero… Todos los clientes que compren, gasten más, gasten menos, merecen el mismo respeto y consideración. Yo, que con bastante frecuencia trato con clientes y con clientes de mis clientes… Los trato a todos por igual, siempre con el máximo respeto e intentando dar solución a cualquier problema que me planteen. Han venido desde “emperchados” hasta personas que podrían haber ido a la playa perfectamente con lo que traían puesto después de atenderles…

Sé que es una realidad, no estoy descubriendo nada y tampoco seré la única ni la última persona que se queje de estos tratos, para mí, vejatorios, pero no puedo evitar expresar mi más enérgica protesta (al igual que hice con el encargado con el que traté) ante estos abusos.

Aunque no me gusta nada trabajar de cara al público pero en los que he estado siempre me he mostrado fiel a lo que creo que hay que transmitir. Está claro que esto es una filosofía personal de cada trabajador y ahí poco se puede hacer. Hace unos años una jefa me dijo: “La imagen que tienes de una empresa es la que percibes de la gente que trabaja en ella”. Estaba muy de acuerdo, porque si tienes un encontronazo con alguien que te atiende, ya te lo vas a pensar para ir de nuevo y si te fue muy bien, pues probablemente repitas. Aunque si le damos la vuelta, la empresa puede ser “perfecta” y haber tenido la mala suerte de que te atendiese el borde de turno.

Lo que sí marca objetivamente (para bien o para mal) a una empresa es su política respecto al trato con los clientes. Y esto es lo que critico con dureza… Todos somos clientes, personas, independientemente de nuestros ingresos. Los productos de una empresa que nos clasifica, no me interesa y en la medida que me resulte posible, prescindiré de sus productos y/o servicios buscando lo que considero más justo.

Nuevo objetivo: Amsterdam

abril 18, 2011 1 comentario

A grandes males… grandes remedios. Quizás este refrán no sea totalmente acertado en este caso, pero al menos siento que sí se ajusta.

Desde hace un tiempo siento que mi sitio no está aquí (donde siempre he querido vivir), que mis prioridades son otras, que lo que quiero ya no es lo que quería hace unos años… Siempre digo que no he cambiado pero a decir verdad sí que lo he hecho pero no en lo fundamental.

La situación que llevo arrastrando desde hace algunos años se ha complicado un poquito más si cabe (sí, lo sé, siempre puede complicarse más), a lo que hay que añadir problemas nuevos que han surgido. A pesar de ello, de la negatividad que hay a mi alrededor, sigo soñando y sinceramente no quiero dejar de hacerlo nunca. Al mismo tiempo considero que después de superar algunos retos personales y dada mis circunstancias, necesito lanzarme de lleno a por uno de mis mayores sueños: viajar a Holanda.

Nada me ilusiona más… Por ello, porque lo necesito, como dije antes y porque forma parte de mis más prioritarios objetivos quiero decir que, si todo sale bien, dentro de unos meses me voy a Amsterdam por unos días. A decir verdad ni siquiera lo he pensado mucho, es decir, en el pasado he sopesado los pros y contras al respecto y la balanza siempre se desequilibraba. Ahora… no me importa, quiero vivir y no quiero que quede en meras palabras. Quiero experimentar, tener más vivencias porque miro hacia atrás y veo un gran vacío. Ha sido todo muy rápido y aunque tengo que mirar muchas cosas… Lo “gordo” ya está hecho. Es verdad que a veces las cosas salen mejor cuando no se piensan…

Un último apunte después de esta confesión: No huyo de mis problemas porque por desgracia no puedo escapar de ellos. No quiero irme por eso, por cobardía o similar. Todo forma parte de un plan, de una necesidad que se ha ido forjando dentro de mí desde hace ya unos cuantos años. Ésta puede ser una de las primeras piedras de un auténtico cambio en mi vida, cambio que espero que sea definitivo y por supuesto, positivo. Sé que problemas hay en todos sitios, con la gente, sea de un lugar u otro, etc. Una cosa son los problemas y otra cómo te sientes… Con ilusión, actitud, fuerza y ganas puedes afrontar todos los problemas con o sin éxito, sin todo ésto… sencillamente es imposible.

Es precisamente así como se antoja este plan pero poco a poco, día a día, a pesar de las trabas, lo iré consiguiendo.

Crónica de una tarde/noche enrabietada

abril 6, 2011 Deja un comentario

Aquí estoy… unas pocas horas después de haber escrito mi última entrada… Hacía meses que no tenía la desesperada necesidad de escribir tanto en un mismo día, aunque necesitaría semanas para plasmar todo lo que pienso y siento ahora mismo.

Desde la última publicación, he llenado mi despacho de papeles que fueron previamente arrojados, me tomé la molestia de recogerlos uno a uno para hacerlos añicos, he salido y he corrido muy cargado varios kilómetros intentando alejarme de mis frustraciones,  intentando soltar a cada paso esa rabia sin conseguirlo. Posteriormente caminé enfurecido hacia casa, donde al llegar, terminé desplomándome en la cama sin quitarme nada de lo que tenía encima, algo cansado y sudoroso, pero aún con mucho que sacar…

Después de unos 40 minutos con los ojos cerrados intentando tranquilizarme y no pensar en nada, me levanté y me senté a ver la tele (una actividad nada común en mí), como si esta acción representara salir del limbo en el que me encontraba… Poco después cené algo y tomé una ducha breve gracias a mi odioso termo, pero duró lo suficiente como para que cerrase los ojos y dejase que el agua recorriera mi cuerpo unos instantes. Me sequé despacio, dejando el frenesí atrás.

Al terminar pensé: ¿Para qué quiero una vida que no puedo vivir? ¿De qué sirve estar vivo si realmente no vives? ¿Acaso tiene alguna importancia lo que tengas o lo que no tengas si no te sientes vivo? ¿No es lo mismo estar muerto que no vivir la vida que tienes? No me vale simplemente vivir, al menos el concepto “básico” de respirar, alimentarme, dormir y así cada día… eso no es vivir. Eso es una vida sin vida, un sinsentido…

En estos días en los que estoy más sensible de lo normal a cuestiones relacionadas con la salud, me doy cuenta de que tener o no una casa o un trabajo, tener o no una pareja o un coche, de poco sirve si no tienes salud, si no te sientes bien, si desperdicias todo ese tiempo. Sí, todos necesitamos un lugar donde vivir, un trabajo o ser millonario en su defecto, sentirse querido y disponer de aquellas cosas que nos gustan, pero aún así, es insuficiente si no te sientes bien.

Llegados a este punto, ves claramente que algunas de estas cosas imprescindibles pueden ser las que te generen esa pérdida paulatina de salud sin que te des cuenta, que es exactamente mi caso. Soy consciente de cómo se me escapa la vida, cómo cada día, en líneas generales, no sólo no estoy más cerca de mis sueños sino que estoy más lejos. Imagino mi vida como unas tierras infértiles, que a pesar de mis denodados esfuerzos por cuidarla al máximo me resulta imposible obtener los resultados que necesito a excepción de algunas áreas de las mismas, en las que incluso han venido otras (increíbles) personas a contribuir a la causa…

Después de todo esto, aquí me encuentro, en mi cama, con mi portátil, escribiendo estas líneas a modo de desahogo, de reflexión aunque la rabia sigue aún, la frustración y el dolor. Términos con los que últimamente me encuentro más familiarizado que nunca…

Es bastante tarde, estoy muy cansado y aún sólo estamos a mitad de semana…

Ahora mismo tengo algo claro, voy a hacer una locura (no mala)… ya sé lo que voy a hacer. Os lo comentaré en cuanto lo tenga atado 🙂 (ya me aguantáis bastante, mil disculpas…)

Rabia

abril 5, 2011 Deja un comentario

No aguanto más tantas injusticias, abusos y desconsideraciones… Estoy harto, quiero irme, estoy desesperado…

No quiero seguir aquí, no quiero estar irritado constantemente, no quiero aguantar lo inaguantable por algo que no merece la pena y no tiene futuro. Tengo que acelerar la marcha, darme prisa, no puedo seguir así… estoy muy enfadado. La rabia recorre todo mi cuerpo y la frustración se incrementa conforme pasan las horas… ¿Cómo puede ponerse todo tan negro de repente? Realmente eso no importa

Miro atrás y no sé cómo he soportado tanto esta situación… Así estoy, soy una sombra de lo que fui, muchas de las mejores cosas que tengo están muertas, esperando una resurrección… pero el tiempo sigue pasando, siguen sumándose los despropósitos, las desgracias, “ajenas” y propias, y entre todo me está desbordando… Creo que en cuanto termine de escribir estas líneas voy a irme a dar un paseo… Lo necesito.

Necesito airearme, pensar, tomar medidas, aprovechar esta rabia que me está matando por dentro como si de combustible se tratase, para ponerme las pilas a 200%. No soy una persona violenta… pero negar que quiero coger algo y destrozarlo con mis propias manos, pies o con cualquier parte de mi cuerpo es tonto…

Tengo que tranquilizarme, tengo que salir de aquí…

Nueva premonición

abril 5, 2011 Deja un comentario

Desde finales del 2010 se veía venir que en este 2011 iban a haber muchos cambios… Fue un final de año muy movido, más que de costumbre, muchas cosas terminaban, otras comenzaban y otras simplemente estaban en el aire. Tuve la premonición de que este año se iban a producir varios cambios, algunos tan drásticos que podrían cambiar no sólo mi vida si no la de mis familiares más allegados.

Han pasado apenas 4 meses desde que arrancó el 2011 y las cosas no han parado de cambiar… Algunas sorpresas agradables, otras nefastas, varias decepciones (e inesperadas) y cómo no, también alegrías, que no todo es malo, eso está claro.

Curiosamente el viernes pasado viví bastante extraña que de forma inesperada me llevo a tener una premonición más específica. Detallaré esa anécdota porque me llamó bastante la atención:

Al salir del trabajo, esperando el transporte público, coincidí con una señora que se me quedó mirando, se levantó y fue hacia donde yo me encontraba. Seguía mirándome fijamente y a continuación me preguntó mi nombre. Extrañado por la cuestión, le pregunté desconfiado por qué me hacía la misma. Su respuesta fue que me parecía mucho a su hijo, me sonrió hasta que tuve que negar con la cabeza e incluso decirle que no, que no era su hijo. Me reí tímidamente con total inocencia mientras ella me miraba casi incrédula. Se despidió tocándome la espalda con la palma de sus manos como si intentase identificar a través del tacto algo que le fuese más familiar, más “real” y a su vez me decía que estaba encantada de conocerme. Yo, extrañado, subí a la guagua (casualmente la misma que ella tomó). Fue justo en ese instante, en el que sus manos se alejaron de mí, cuando sentí un mal presentimiento, “vi” claramente algo que iba a ocurrir y que se confirmaría 10 minutos más tarde a través de una llamada telefónica.

 

Puede parecer “oscuro” pero realmente así fue… Precisamente lo comentaba en familia, “sé” que se avecinan grandes cambios, algunos, en mi caso, creo que positivos, pero también quedarán marcados por esos tan negativos que se producirán… Mi convicción al respecto es firme aunque tengo la mente nublada respecto a cómo se producirá todo…

Tantas noticias buenas que celebrar este año, acontecimientos que ni habría imaginado hace unos meses se han llevado a cabo y en breve acontecerán pero que quedarán salpicados de tristeza y sufrimiento. Momentos únicos en la vida que no podrán ser disfrutados como deberían… Y es que, pocas cosas pueden consolar…

Aún así tengo esperanza en futuro, pero hay que ser realista, sobretodo hay que tener los pies en el suelo, ser consciente de la situación en los diversos contextos de mi vida, ser fuerte, estar preparado, hay que mentalizarse, fortalecerse, no derrumbarse y continuar. Aceptación… Justo acabo de encontrar esta palabra al final de la última frase. En eso consiste: aceptar la situación, lo bueno y lo malo. Aguantar como puedes lo malo, intentar ayudar y seguir adelante pero también disfrutar y saborear más que nunca los buenos momentos, porque nunca sabes qué es lo que va a pasar…

Fatalidad

abril 4, 2011 Deja un comentario

Este fin de semana he podido ver la cara más amarga del dolor, de la tristeza, la soledad y la impotencia… Lo he visto con mis ojos, lo he sentido en el corazón, lo he sufrido y sufro en silencio…

Lo peor de todo esto es que yo soy el que “mejor” lo está llevando y lo estoy pasando horriblemente mal… Las consecuencias se manifiestan en forma de llantos, gritos, voces, discusiones (que posteriormente retumban en mi cabeza) y ante todo, como decía antes… mucho dolor.

Estoy realmente fatigado mental y emocionalmente… Esto es suficiente para minar la moral de cualquiera, pero por desgracia, hay más cosas que han aparecido que incrementan mi irritación, mi mal humor, la tristeza y esa soledad… Aunque agradezco y agradeceré siempre a las pocas personas que me están brindando su apoyo en estos momentos a pesar de que yo no pueda corresponderles como debiera…

No me importa no tener tiempo para mí pero ni siquiera así obtengo algún resultado positivo… Lo que se consigue en dos horas queda destruido en dos minutos… Y en parte es lógico: nada puede consolar.

En estos momentos miro al pasado, recuerdo cuántas veces lo pasé mal por cualquier motivo “insignificante” (para mí sí era importante en ese momento, pero claro, todo depende también con qué lo compares) y me termino dando cuenta de que muchas veces por cabezonería, tonterías o simplemente inmadurez lo he pasado mal gratuitamente. Hay que aprovechar para vivir la vida mientras puedas, vivir, porque no sabes qué va a pasar dentro de un mes, un día o una hora…

No es así… La vida es mucho más dura de lo que parece cuando dejas de lamentarte, levantas la cabeza y miras la gravedad de lo que hay a tu alrededor…