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Archive for 19 julio 2011

Abrazarte (Ko)

julio 19, 2011 Deja un comentario

Describirte… Ese frustrante e inútil intento de encontrar las palabras adecuadas para poder plasmar en letras los sentimientos.

Pensarte… Invita a sonreír, a mirar atrás, a recordar lo vivido, tanto lo bueno como lo malo. Hago balance y… es eternamente positivo.

Soñarte… Es dejar volar mi imaginación hacia cualquier lugar pero sabiendo que termina siempre en el mismo punto.

Hablarte… Es enviar al cajón del olvido las conversaciones intrascendentes, me ayuda a evadirme y recrearme, me acerca a ti.

Sincerarme… Es desnudar mi alma esperando a que seas tú quien pueda entenderme mejor que nadie.

Descubrirte… Es descubrirme en ti.

Descubrirme… Es pretender mostrarme tal y como soy.

Transmitirte… Para mí lo más importante… porque independientemente de mi pasado, de mi presente, de lo que conoces y de lo que no conoces, esos momentos son únicos y puros, como pocos han habido y habrán en mi vida.

Enloquecerme… Vivir y sentir al máximo.

Comprenderte… Y ser comprendido. Encontrar la reciprocidad, empatía y conexión, algo casi imposible.

Sentirte… Yo ya lo hago, ¿y tú? No me respondas, yo ya lo siento…

(ala).

Categorías:Momentos fugaces, Personal Etiquetas: ,

No me entiendo…

julio 9, 2011 2 comentarios

No sé muy bien cómo debo empezar esta entrada… quizás lo mejor es dejar que fluya todo de forma natural…

Echando la vista atrás, muy muy atrás… Me doy cuenta de que para algunas cosas antes estaba más preparado. Hoy siento que he evolucionado en muchos aspectos, tengo una mente más abierta, me he liberado de muchos prejuicios ilógicos pero al mismo tiempo me he ido cerrando cada vez más.

Veo un enorme paso atrás en lo social, en lo que a las relaciones con el resto de personas se refiere. Me he hecho mucho más individualista, selectivo y exigente. Al mismo tiempo creo que el gozar de la soledad, la costumbre a la misma ha hecho “olvidarme” cómo se vive en sociedad. Por suerte trabajo, y eso, a pesar de relacionarme con varias personas despreciables, hace que mantenga un fino y casi invisible hilo que me une a la humanidad.

Además, no creo que sea únicamente eso… Es decir, esto también es motivado por la sensación de incomprensión generalizada que siento. Varias han sido las ocasiones en las que he querido mostrarme como soy, comentar algo sobre mí, sobre mi vida o alguna situación en concreto y encuentro en la inmensa mayoría de los casos incomprensión y/o rechazo.

Si unimos esos dos factores, es lógico que me retraiga, que me decepcione y tienda a seguir desde la cómoda postura individualista que he vivido durante mucho tiempo. Esto no quiere decir que no haya gente muy interesante capaz de aportarme cosas positivas o hacerme sentir genial, ocurre poco, pero es muy satisfactorio el poder vivir esos momentos y compartir con personas que verdaderamente merecen la pena.

Por otro lado, me he dado cuenta de que aunque soy muy analítico y reflexivo, me falta el tiempo suficiente para poder explotarlo positivamente, para escucharme a mí mismo, “debatir” e incluso contarme lo que verdaderamente siento y quiero. Noto que necesito hacerlo, decirlo, escucharlo, pensarlo, vivirlo y llevarlo a cabo.

Tengo que mirar cara a cara mis miedos, mis avances, etc. Empezar aquí, escribiendo sobre esto es un primer paso.

Muchas veces pienso sobre la profundidad de mis emociones, en cómo soy capaz de concentrarme en mí, en intentar “mapear” todo lo que tengo en mi mente. Este punto es el que me gustaría explotar más a menudo. Suelen ser momentos un poco turbios porque puedo pasar de la enfática alegría a la tristeza más profunda o viceversa, llegando considerándome en esos instantes inmóvil, incapaz de decidir y escapar de ese torbellino. A veces provoca ansiedad, sensación de vacío, de imposibilidad de sentir, exhausto, pero otras, en cambio, me aporta dosis de optimismo y fuerza. Quizás sea cuestión de aprender a manejarlo para utilizarlo en beneficio propio.

Ahora me siento mejor. Creo que todo lo que he escrito guarda una relación muy estrecha con la sensación de libertad. Estoy bien, satisfecho con lo que he sacado, disfruto y me parece constructivo cogerlo todo y desmenuzarlo en las partes más pequeñas, lo que me recuerda a lo que descubrí cuando estudiaba programación… Para llegar a la complejidad de un programa terminado debemos antes estructurar en nuestro cerebro y plasmar en el código hasta el detalle más insignificante, porque sin todas esas líneas, esas constantes, variables, funciones… No obtendríamos el producto final. También me llamaba la atención la inmensa variedad de formas que existían para llegar a un mismo resultado. Siempre me ha parecido irónico la similitud que podemos encontrar entre la creación de un programa y el desarrollo de una vida.

En la vida, todo es una cadena de hechos, decisiones, experiencias… En la creación de un programa ocurre lo mismo. Hasta que no vas adquiriendo experiencia partes siempre de cero, luego escribes trozos de código que utilizarás una y otra vez para una función determinada. ¿Acaso no hacemos lo mismo cuando conocemos a alguien? ¿No tenemos marcadas nuestras propias reglas sobre cómo actuar en según qué circunstancia en base a esa experiencia que nos aportan los años? Esto nexo siempre me ha fascinado.

Lo mejor de todo es que seguramente para la mayoría toda esta entrada no tiene sentido y, probablemente, ese es uno de los muchos puntos que me alejan de casi todo el mundo. No renunciaré a mi esencia pero tampoco diré no a la evolución, aunque me cueste horrores…

El tiempo pasa muy deprisa, vamos cambiando sin darnos cuenta y un día nos percatamos de lo diferentes que son las cosas, de cómo somos, sutilmente o no, distintos, de las cosas que dijimos que nunca haríamos y hemos hecho, de las decisiones que nos hemos visto obligados o ansiosos por tomar, de lo obtenido de las mismas y del impacto que ha tenido en nosotros.

Hoy quiero dedicarme tiempo para mí… sin preocuparme de cuan larga sea sea la entrada, de lo ilógica o incoherente que pueda parecer, sin limitarme por lo que se pueda pensar o quién lo pueda leer… Hoy no me importa.

Estoy aquí, en mi salón, en silencio, escribiendo cómodamente desde mi sofá, en mi htpc, viendo mis letras en mi tele, mientras anochece y la poca luz que queda entra por la ventana intentando colarse tímidamente en la ráfaga de pensamientos y sentimientos desatados en todas direcciones desde lo más profundo de mi ser, intentando penetrar en mi intimidad…

Me siento más tranquilo…

Sólo hay una cosa que no me gusta: no quiero retroceder.