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Balance 2011

diciembre 29, 2011 6 comentarios

Termina el 2011…

Un año repleto de experiencias que no había vivido nunca, con algunos acontecimientos únicos e irrepetibles muy positivos y otros realmente nefastos… Pero eso es la vida, ¿no?

Hace justo un año no podía imaginar todo lo que ocurriría. Estaba muy desorientado, me sentía muy mal y para variar no era excesivamente optimista aunque sí tenía el deseo de que este año todo fuese mejor. Pero sí sabía que habrían cambios, eso sí, ignoraba en qué términos…

Aunque aquí no puedo exponer lo acontecido con todo lujo de detalles, puedo decir que este año me ha marcado y a pesar de algunas fatídicas desgracias he aprendido mucho.

He aprendido mucho sobre mí mismo, he intentado, con éxito en multitud de ocasiones, profundizar en mis sentimientos, en conocerme mejor. En darme oportunidades y no ser tan exigente conmigo mismo. Creo haber avanzado mucho en ese aspecto.

Otra de las cosas más positivas y que me dan más fuerza para mirar al futuro es la superación de varios miedos/retos. Este paso adelante me ha permitido disfrutar como hacía muchísimo tiempo que no conseguía, llevarlo incluso a un nivel de total plenitud, calma y paz interior. Sin duda este punto es vital para mí.

Por otra parte me noto con mayor capacidad de comprensión, pero no hacia los demás, si no en lo referente a situaciones cotidianas, problemas diarios, etc. Aceptación, vamos… Lo llevo todo mejor aunque claro, hay días y días. La empatía sigo conservándola aunque reconozco haber subido el listón en lo que a niveles de exigencia de refiere. Emplear grandes dosis de tiempo, preocupación e interés en personas que, o me han decepcionado o al menos no han respondido a las expectativas que generaron en mí ya sea en su momento o ahora, han provocado que me convierta en una persona… Si no egoísta, sí que menos no tan interesada por los demás vista la falta de reciprocidad. Que conste, sigo siendo el mismo, pero anteponiendome un poco más, y creo que lo estoy haciendo bien. Respecto a esto creo que ha influido el comprender que no hay tiempo que perder, no sirve de nada emplear recursos, tiempo, análisis ni nada por el estilo en personas o sensaciones que son infructuosas.

Decir también que este año han cambiado algunas cosas pero además se han perfilado las líneas a través las cuales puedo vislumbrar tímidamente los cambios que se producirán en mi vida en distintos aspectos próximamente. Esto no me genera incertidumbre, más bien todo lo contrario, evocan en mí la agradable sensación de percibir que lo mejor está por venir. No es un deseo, siento que será una realidad.

Hace un año intuía que éste podría ser el principio de una nueva etapa en mi vida y así ha sido. Esto se ha extrapolado además a nivel familiar.

Aunque nunca he sido materialista, he comprobado con agrado que cada vez soy más desprendido. Me importa menos qué tengo y más qué siento. Nunca he sido muy ambicioso en lo material (aunque los caprichitos con algunos aparatejos tecnológicos nadie me los quita) pero sí me he dado cuenta de esa disminución de interés. No aspiro a una casa “propia” (esto tiene sus matices), tampoco quiero tener un cochazo, ni disfrutar de grandes lujos. Me veo más sencillo en este sentido y es algo de lo que me siento orgulloso. Me imagino muchas noches al acostarme viviendo en una casa de alquiler pequeña pero acogedora, suficiente para satisfacer mis necesidades, sin grandes alardes. Con lo básico, con lo único e imprescindible para mí, eso sí, muy lejos de aquí. Ese es mi sueño.

Después de lo dicho, lo lógico sería comentar qué creo que me espera este nuevo año junto a unas pinceladas de lo que me gustaría que se produjese.

En primer lugar sé de antemano que va a ser un año muy muy duro en lo laboral y sobretodo en lo económico. Soy consciente de ello y aunque en un principio me tomé todo muy mal, he terminado aceptando la realidad, entendiendo que hay cosas que ni puedes ni debes evitar, que hay que afrontar y que al final sé que me reportará una merecida recompensa: la tranquilidad, tan valiosa para mí.

En el aspecto más íntimo nada me lleva a pensar que algo vaya a cambiar y la verdad, ahora mismo no es algo que preocupe. No descarto nada, obviamente pero ya no es una de mis prioridades, estoy muy bien como estoy, de verdad. Estoy muy a gusto, estoy aprendiendo muchas cosas, destinando mi tiempo libre a explotar algo que necesito como el aire para respirar: distracción. Sigo siendo un poco vaguete, para qué voy a mentir pero he ido haciendo progresos y creo que en el 2012 iré a más.

Sí me gustaría disponer de un recurso que cada vez es más escaso: la motivación. Con ella soy capaz de todo, quedan muchas metas que alcanzar y el camino no siempre será fácil…

Intuiciones, por ahora ninguna, pero seguro que en algún momento, cuando menos me lo esperé, surgirá.
¿Deseos? La salud es lo típico, pero en realidad es lo más importante. No pediré nada más. El resto espero ganarlo con esfuerzo, ilusión, optimismo y con el objetivo que me marco cada día al levantarme: ofrecer la mejor versión de mí mismo.

Quisiera terminar esta entrada deseando a todos vosotros, a quienes me leen y a quienes no, lo mejor para el 2012.

Categorías:Personal, Reflexiones