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Balance 2011

Termina el 2011…

Un año repleto de experiencias que no había vivido nunca, con algunos acontecimientos únicos e irrepetibles muy positivos y otros realmente nefastos… Pero eso es la vida, ¿no?

Hace justo un año no podía imaginar todo lo que ocurriría. Estaba muy desorientado, me sentía muy mal y para variar no era excesivamente optimista aunque sí tenía el deseo de que este año todo fuese mejor. Pero sí sabía que habrían cambios, eso sí, ignoraba en qué términos…

Aunque aquí no puedo exponer lo acontecido con todo lujo de detalles, puedo decir que este año me ha marcado y a pesar de algunas fatídicas desgracias he aprendido mucho.

He aprendido mucho sobre mí mismo, he intentado, con éxito en multitud de ocasiones, profundizar en mis sentimientos, en conocerme mejor. En darme oportunidades y no ser tan exigente conmigo mismo. Creo haber avanzado mucho en ese aspecto.

Otra de las cosas más positivas y que me dan más fuerza para mirar al futuro es la superación de varios miedos/retos. Este paso adelante me ha permitido disfrutar como hacía muchísimo tiempo que no conseguía, llevarlo incluso a un nivel de total plenitud, calma y paz interior. Sin duda este punto es vital para mí.

Por otra parte me noto con mayor capacidad de comprensión, pero no hacia los demás, si no en lo referente a situaciones cotidianas, problemas diarios, etc. Aceptación, vamos… Lo llevo todo mejor aunque claro, hay días y días. La empatía sigo conservándola aunque reconozco haber subido el listón en lo que a niveles de exigencia de refiere. Emplear grandes dosis de tiempo, preocupación e interés en personas que, o me han decepcionado o al menos no han respondido a las expectativas que generaron en mí ya sea en su momento o ahora, han provocado que me convierta en una persona… Si no egoísta, sí que menos no tan interesada por los demás vista la falta de reciprocidad. Que conste, sigo siendo el mismo, pero anteponiendome un poco más, y creo que lo estoy haciendo bien. Respecto a esto creo que ha influido el comprender que no hay tiempo que perder, no sirve de nada emplear recursos, tiempo, análisis ni nada por el estilo en personas o sensaciones que son infructuosas.

Decir también que este año han cambiado algunas cosas pero además se han perfilado las líneas a través las cuales puedo vislumbrar tímidamente los cambios que se producirán en mi vida en distintos aspectos próximamente. Esto no me genera incertidumbre, más bien todo lo contrario, evocan en mí la agradable sensación de percibir que lo mejor está por venir. No es un deseo, siento que será una realidad.

Hace un año intuía que éste podría ser el principio de una nueva etapa en mi vida y así ha sido. Esto se ha extrapolado además a nivel familiar.

Aunque nunca he sido materialista, he comprobado con agrado que cada vez soy más desprendido. Me importa menos qué tengo y más qué siento. Nunca he sido muy ambicioso en lo material (aunque los caprichitos con algunos aparatejos tecnológicos nadie me los quita) pero sí me he dado cuenta de esa disminución de interés. No aspiro a una casa “propia” (esto tiene sus matices), tampoco quiero tener un cochazo, ni disfrutar de grandes lujos. Me veo más sencillo en este sentido y es algo de lo que me siento orgulloso. Me imagino muchas noches al acostarme viviendo en una casa de alquiler pequeña pero acogedora, suficiente para satisfacer mis necesidades, sin grandes alardes. Con lo básico, con lo único e imprescindible para mí, eso sí, muy lejos de aquí. Ese es mi sueño.

Después de lo dicho, lo lógico sería comentar qué creo que me espera este nuevo año junto a unas pinceladas de lo que me gustaría que se produjese.

En primer lugar sé de antemano que va a ser un año muy muy duro en lo laboral y sobretodo en lo económico. Soy consciente de ello y aunque en un principio me tomé todo muy mal, he terminado aceptando la realidad, entendiendo que hay cosas que ni puedes ni debes evitar, que hay que afrontar y que al final sé que me reportará una merecida recompensa: la tranquilidad, tan valiosa para mí.

En el aspecto más íntimo nada me lleva a pensar que algo vaya a cambiar y la verdad, ahora mismo no es algo que preocupe. No descarto nada, obviamente pero ya no es una de mis prioridades, estoy muy bien como estoy, de verdad. Estoy muy a gusto, estoy aprendiendo muchas cosas, destinando mi tiempo libre a explotar algo que necesito como el aire para respirar: distracción. Sigo siendo un poco vaguete, para qué voy a mentir pero he ido haciendo progresos y creo que en el 2012 iré a más.

Sí me gustaría disponer de un recurso que cada vez es más escaso: la motivación. Con ella soy capaz de todo, quedan muchas metas que alcanzar y el camino no siempre será fácil…

Intuiciones, por ahora ninguna, pero seguro que en algún momento, cuando menos me lo esperé, surgirá.
¿Deseos? La salud es lo típico, pero en realidad es lo más importante. No pediré nada más. El resto espero ganarlo con esfuerzo, ilusión, optimismo y con el objetivo que me marco cada día al levantarme: ofrecer la mejor versión de mí mismo.

Quisiera terminar esta entrada deseando a todos vosotros, a quienes me leen y a quienes no, lo mejor para el 2012.

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Categorías:Personal, Reflexiones
  1. Pau
    diciembre 31, 2011 en 1:40 am


    Tu balance sobre el año que vamos a dejar atrás en cuestión de horas parece en líneas generales efectivo, aparentas tener las ideas muy claras con respecto a lo que queda por venir. Has experimentados sensaciones agradables que creías perdidas o incapaces de superar, y te has dado cuenta de que con esfuerzo y ganas se puede conseguir todo o casi todo.

    Discrepo en el carácter de imposición a uno mismo. A diferencia tuya, yo sigo siendo tanto o más exigente que antes, algo que debo corregir. Pero ya se sabe, la cabra tira al monte, o más bien, el pececillo al mar 😉

    En cuanto a la materialidad pienso exactamente como tú, no soy persona de lujos ni tonterías varias. El dinero no hace la felicidad aunque ayude.

    Te deseo mucha suerte para este 2012 en el plano laboral y una buena dosis de motivación y esfuerzo, vagueteeeeeeeeeeeeeeee 😉 (lo has dicho tú, que conste). Y que como no, que se cumpla todo aquello que desees.

    Feliz año T.
    Mucha mucha suerte y abrazos que vuelen a tu hogar.
    Besos. Cuídate mucho 🙂

    • diciembre 31, 2011 en 11:21 am

      No puedo negar que tu comentario me ha hecho sonreír desde el principio hasta el final…

      Leyendo tu primer párrafo me quedo con la impresión de haber transmitido en la entrada un poco lo mejor de este año, a pesar de las cosas malas que han ocurrido. Si no supiera que es una respuesta a una entrada mía, diría que dicha entrada ha sido escrita por alguien que intenta ser más optimista, y eso me alegra, la verdad. Mejor que tú, que has leído todas las entradas (que yo conozca), nadie sabe el color gris y triste de muchas de las mismas. Tu constancia es algo que admiro profundamente y que lógicamente te agradezco en lo que a mí respecta, por todo lo que siempre me has aportado.

      Yo creo que ser exigente es algo muy positivo tanto con uno mismo como con los demás. Respecto a mí, creo haber bajado el listón porque a veces uno no siempre está como para dar lo mejor, ni a los demás ni a uno mismo. Todo esto puede ser motivado por las circunstancias que te rodeen en un momento determinado, una “racha” o porque terminas aceptando que a algunas cosas no puedes llegar… Yo te animo a seguir siendo exigente, a ambicionar. Tú eres así, y lo eres en el aspecto positivo. No pidas nunca menos de lo que mereces o consideres justo. Eres una mujer que lo merece TODO porque ésto es lo que siempre das en todos los aspectos, así que no me entere yo que la cabra tira al monte o el pececillo al mar, jajaja (Me ha hecho mucha gracia lo de pececillo al mar, ¡qué menos me iba a esperar de ti!).

      Pues sí, este año en lo sentimental, en lo espiritual, ha sido mucho más importante que cualquier otra cosa, de ahí esa mayor dejadez con lo material… Creo que he digievolucionado, jajaja.

      Lo de vaguete no sé si tiene remedio, pero te dejo intentarlo, jajaja, vista tu constancia, ¡me espero cualquier cosa! 😉

      Desearte lo mejor creo que sería desearte poco. Deseo con todas mis fuerzas que varios cambios lleguen, que puedas hacer todo lo que te gusta realmente, que durante todas las horas del día disfrutes los infinitos sabores que tiene la felicidad… Quizás sea pedir mucho, pero es que, sinceramente, no mereces menos. Siempre estás y estoy aquí, no lo olvides. Que tengas un bonito final para el 2011 y un mejor comienzo del 2012…

      Por cierto, y sé que no tiene nada que ver y tampoco había tenido oportunidad de comentártelo, pero… ¿te has visto en el avatar? Es uno de los personales más bonitos que he visto. Lo mejor está en lo que la luz esconde, qué ironía… Aunque ya sabes, siempre he sido fan número uno de tu belleza 🙂

      Es curioso… he vuelto a tener la percepción de sentirte cerca como el primer día, quizás ese haya sido el último de los innumerables regalos que me has dado este año.

      4.000 millones de besos azules y abrazos infinitos, eternos para ti.

  2. leyla
    enero 9, 2012 en 9:55 am

    Cada vez tengo más claro que cada cosa llega ,cuando tiene que llegar, así lo he vivido y así lo estoy sintiendo…así que apuesto por vivir con paciencia pero con ilusión, con esperanza pero con trabajo (fuera vaguerías), confianza, amor y ganas de seguir sintiendo que siempre NOS ESPERA ALGO MEJOR.

    Ánimo!

    un abrazo

    • enero 9, 2012 en 5:38 pm

      La verdad es que tu comentario es muy positivo y me ha transmitido mucho entusiasmo.

      Comparto completamente contigo tu opinión, cada cosa, persona o situación llega en el momento que debe llegar. La experiencia me ha enseñado eso… Todo tiene una razón de ser, no creo que nada sea fruto del azar…

      He sentido tu fuerza e ilusión y sinceramente me has contagiado. Esa filosofía que tienes es la más optimista y productiva.

      Agradecerte, como siempre, tus siempre interesantes comentarios. Es un placer poder disfrutarlos y compartir de este modo mis vivencias y aprender de las tuyas.

      Un abrazo enorme Leyla.

      P. D: Votaré positivamente tu comentario desde que tenga acceso a un ordenador, ya que te estoy respondiendo desde el móvil.

  3. pipermenta
    enero 16, 2012 en 6:10 pm

    Hoy no vengo a darte ánimos. Ni desearte un feliz año, un poco trasnochado ya, ni tampoco esperando que me contestes a este comentario.
    Hoy entro en tu espacio para decirte que sigo aquí. Simplemente eso, amigo.
    Un achucón muy, muy, fuerte.

    • enero 23, 2012 en 6:47 pm

      Muchísimas gracias por tu comentario. Estar es a veces más importante que incluso hacer algo y sinceramente, te lo agradezco. Siempre has estado ahí, de un modo u otro, antes o después, y eso siempre lo valoraré. Gracias por compartir conmigo tus experiencias y sabiduría, por transmitirme esa calidez que es tan necesaria.

      Pedirte disculpas por mi tardanza en responder, ya que estoy muy ocupado y apenas tengo tiempo para nada…

      Un achuchón y un gran beso es lo mínimo que mereces por estar ahí, de nuevo, un millón de gracias.

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