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Archive for the ‘Personal’ Category

Añoranzas

noviembre 19, 2012 1 comentario

Acabo de ver pasar una fila de niños pequeños y creo que hay sido la primera vez en el día que he desconectado de todo. Fue un breve instante pero me recordó a algo que ya casi no recordaba: mi niñez.

Aunque en aquella época no era tan normal tener padres separados, recuerdo haberlo vivido sin ningún trauma, más bien todo lo contrario. Mi núcleo familiar era muy fuerte y consistente y nunca sentí que me faltaba algo.

También recuerdo a mis abuelos. Cuando llegaba a su casa y era uno de los consentidos. Recuerdo esa paz, esa despreocupación, esa protección. Esos momentos eran de los más felices de mi niñez.

Por otra parte, pensé en mí y en el aletargado instinto paternal que siempre he tenido. Ha sido así desde siempre. La verdad es que me gustaría ser padre, pasar por esa experiencia que, aunque en varios momentos debe ser dura, tiene que ser muy gratificante. Pienso además que no sería el mejor pero seguro que no cometería los errores que cometieron conmigo.

En otro contexto y con la persona adecuada (o quizás otra vida) me gustaría que esto fuera posible y sinceramente tampoco pierdo la esperanza.

De lo que sí me he dado cuenta (por enésima vez) es que a veces seguimos “adelante” pero dejándonos muchas cosas atrás casi sin percatarnos. Mucha gente dice que no hay que mirar atrás… Yo no lo veo así. Puedes hacerlo, pero tienes que saber cómo sin que eso te influya para mal, recordando las circunstancias que rodeaban cada decisión, cada situación.

Rememorar puede hacer mucho bien, si lo haces con la intención correcta. Hoy me ha servido para sonreír y para encontrar un pequeño cabo al que agarrarme para distraerme y disfrutar de algo que disfrutaba muchísimo de pequeño: de la niñez y de la inocencia.

Hoy son otros tiempos, tengo otra mentalidad, pero ciertamente hay cosas que nunca cambian aunque no seas consciente de ello en cada instante…

Hasta aquí esta breve reflexión generada por una sonrisa…

Voluntad, vida

julio 16, 2012 2 comentarios

Qué bonito y especial es darte cuenta que le importas a alguien, que te recuerdan, que piensan en ti…

Antes me preocupaba mucho que las cosas no fueran o salieran perfectas. Ahora, en cambio, veo que detrás de cada defecto o de cada encontronazo hay un valor añadido, son pruebas… Sí, lo veo así única y exclusivamente en los casos donde la autenticidad existe, donde la verdadera voluntad se percibe. Ese afán, ese interés puede hacer que lo olvide casi todo. Simplemente tengo que sentirlo…

Solemos decir: “Es complicado”. Y yo digo… ¿Y qué no lo es? Lo que es difícil es que exista la predisposición por querer entender a los demás, por ponerse en la situación del otro. Es difícil aceptar, no nos damos cuenta de que ahí se encuentran muchos de los impedimentos que no nos dejan avanzar.

Con tantos cambios he empezado a cambiar el chip en algunas cuestiones, a enfocar otras desde una perspectiva que no había contemplado antes. Y en el fondo, me gusta. Porque no saber adaptarme es estancarme, es renunciar a crecer. ¿Acaso no es eso lo que también busco? Seguir adelante, ser alguien “distinto” sutilmente, vivir…

No quiero que sea todo perfecto, no quiero dejar de tener problemas. Sólo quiero que sea algo vivo, sentirme vivo, ser consciente de todo ello.

No es una carga, es un sueño.

Me prometí conseguirlo, y lo haré.

Ausencia

julio 4, 2012 2 comentarios

¿Es posible notar la ausencia de una persona que vive lejos de ti y con la que tienes contacto solamente una vez en un intervalo de tiempo inconcreto?

Mi respuesta es sí… Su influencia, saber que está ahí, saber que sin darte cuenta te cuida y te protege…

Es uno de esos cambios difíciles de encajar. Por norma, no suelo llevarme bien con ellos, pero los radicales me afectan aún más…

Los cambios… Son desde naturales y necesarios a imprevisibles e irremediables… Precisamente esto diría que es mi talón de Aquiles… Lo que más factura me pasa…

Esto me obliga a mirar de frente una realidad absoluta (para mí): No importa si eres tú quien se ha esforzado para que las cosas cambien o simplemente te hayas mantenido en un segundo plano esperando que algo  ocurra. Si algo tiene que pasar, pasará. No importa cuánto luches a favor o en contra.

Me gusta pensar que podemos decidir influir, pero, ¿cómo sabemos realmente que el resultado de ese complejo cálculo que dispone de múltiples variables ha sido consecuencia de nuestras acciones? No hay forma de saberlo. Sólo podemos fiarnos de nuestro instinto, de nuestra determinación y voluntad, de lo que realmente queremos hacer, de lo que deseamos, de lo que creemos… Somos únicamente un valor más de esta loca fórmula que es la vida. De ti depende que el resultado de la ecuación sea algo más positivo o más negativo, y esa es la satisfacción o frustración que te puedes llevar.

Esto también me invita a reflexionar más profundamente sobre otros cambios que están por llegar, en la actitud que hay que tener ante los mismos.

Tengo muy claro que la negación en muchos casos es el primer impulso, sobretodo en mí pero, ¿qué toca hacer luego? Aceptarlo es lo más inteligente, máxime cuando éste se produce bruscamente o con consecuencias negativas. Y hago hincapié en esa palabra: aceptarlo.

Conocer el límite y la diferencia entre aceptar y resignarse es muy importante. Llevando esto al punto de resignarte sin más, pensando qué es lo menos malo, lo menos perjudicial para ti y/o tu entorno puede llegar a ser una mera ilusión, un esfuerzo improductivo y que puede llevar a darte cuenta de que has estado perdiendo el tiempo, sufriendo innecesariamente, pero claro, si lo supiéramos no lo haríamos, ¿cierto?

Aunque la gente se empeñe en decir que no es tan importante, nadie puede mirar por el mismo prisma que tú. Nadie pasa por tus experiencias (al menos exactamente iguales), nadie lo vive igual, la mezcla de sentimientos que en ti puede generar, la relación y fusión de unos hechos con otros… Porque hay tantas formas de ver las cosas como personas existen, porque por mucha empatía que se tenga, por mucho que creen que pueden entenderte, por mucho que se empecinen en querer extrapolar tu experiencia a la suya… Esto no funciona así…

Ahora estoy aturdido, despistado, confuso, pero además estoy triste… Esto tiene pinta de final, pero no de un final feliz. Pero también es cierto que un cambio puede conllevar a muchos y más grandes cambios… Aún es pronto para conocer qué pasará… Tengo mucho sobre lo que pensar… Pero no sobre esto, no quiero atormentarme; va siendo hora de aclararme y decidirme, de quizás volver atrás en algunos aspectos para, a partir de ahí, reconducir algunas cuestiones de mi vida y por otro lado trazar y fijar algunas pautas de las que no debo salirme, sincerarme conmigo mismo, deshacerme de vínculos superfluos y buscar esa tan anhelada paz interior que necesito y que no me deja dormir, disfrutar… VIVIR.

Aires de cambio

marzo 28, 2012 5 comentarios

Hoy simplemente quiero dejar gotas de alegría en forma de palabras, expresar que me siento bien, orgulloso de mí mismo y del rumbo que están tomando las cosas…

Aunque no haya un notición que celebrar sí existen motivos para el “júbilo”. Es uno de esos días en los que prácticamente todo sale redondo, en los que se ven los frutos de la “valentía” y el querer levantarse o elevarse, según se vea… Soy una persona ambiciosa, no en exceso, pero lo suficiente para valorar lo que para mí representa un pequeño paso adelante.

El valor de este paso para mí es añadido, por lo que hay detrás, por las ideas, por el futuro pero también por el presente. Lo que realmente hace sentirme de esta manera tan agradable es lo que realmente representa: un auténtico principio.

Estoy en calma, en paz conmigo mismo, siento una gran serenidad que se mezcla a su vez con esa alegría que indicaba al comienzo de la entrada.

Ahora simplemente sonrío… 🙂

Categorías:Momentos fugaces, Personal

Nube de tags

marzo 21, 2012 2 comentarios

Eso es lo que parece ahora mismo mi cabeza…

El buen ánimo que tengo en algunos momentos contrasta con el agobio que también sufro. Dentro de esta vorágine que parece ser perpetua (sólo parece, nada es para siempre), mi cerebro no deja de recibir “impactos”. Palabras, fechas, lugares en los que no he estado, lugares en los que quiero estar, etc. Todo se mezcla de una forma difusa con mis deseos, miedos, ilusiones y frustraciones.

Me gustaría soltar todo lo que se me ocurre, como si fuera un brainstorming… Y creo que lo voy a hacer… La manera de conjugarlo es precisamente lo que trato de hacer en este momento.

Instante, límite, 2013, final, pequeña pero acogedora habitación, trayectos largos y diarios en tren, madurez, ansiedad, olvido, comienzo, recuerdos, sueño, tiempo, tristeza, vida, etapa, fotos,pesadillas.

Todas y cada una de estas palabras o frases han pasado por mi cabeza en estas dos últimas semanas. No he pensado en el orden de las mismas, pero me gusta cómo han quedado al final. Esto puede ser digno de un análisis personal, pero que tendrá que posponerse…

Hace poco hablaba sobre los objetivos semanales y, sin darme cuenta, sin proponerme ninguno, he ido cumpliendo religiosamente con esta “tarea”.

Pero hoy mi cerebro ha hecho “clack”, ha dado una vuelta de tuerca y es como si hubiera hubiese pasado al siguiente nivel, así, sin esperarlo.

Estoy confuso, no lo negaré, pero dentro de la misma confusión, ha nacido un profunda y firme determinación. Algo que me empuja a subir las revoluciones… No sé muy bien por qué… Eso me lleva a recordar a distintas personas de mi entorno a las que también les llegó el momento del cambio.

En estos casos ha habido un poco de todo: éxitos, rotundos fracasos, un ligero cambio… En otros desconozco su situación actual. Lo que está claro es que para todos ha significado un cambio, mejor o peor, pero así ha sido. No soy amante de forzar situaciones, pero entiendo que esto no parte de ese sentimiento, es algo distinto.

A veces pienso si es que soy tan complicado que no puedo conformarme con una vida “normal”, si quizás sólo soy un egoísta empedernido en sacar las cosas de quicio… Probablemente parte de todo esto sea verdad. Quizás no sea aún capaz de valorar algunas cosas, de ver en otras más allá…

Después pienso lo contrario, que no es así, que todo se genera a partir de una necesidad y que como tal, merece que le dé la importancia que tiene.

Al fin y al cabo… Es mi vida, y aunque afecte a otras personas, es inexorable que la tengo que vivir yo…

Lamento en ocasiones no tratar otros temas, no parecer tan alegre como en realidad soy (intento reírme mucho) o parecer repetitivo pero para ser sincero, únicamente pretendo exponer lo que siento en un momento determinado.

Éste puede ser un segundo principio, o tercero, según se mire. .. en este año. No sé qué va a pasar, tampoco si publicaré algo al respecto… El tiempo lo dirá…

Noise

marzo 14, 2012 2 comentarios

Una distorsión, una modificación, una alteración… Algo que capta mi atención de forma inevitable.

Algo que te hace despertar, reaccionar y reflexionar sobre lo que es real o no, que te hace diferenciar a simple vista qué es importante.

Sólo tuve que pensar en esa palabra para verlo claro. Necesité cinco o seis recuerdos, dos o tres conceptos, una canción y un instante para llegar en pleno día a eso que sólo surge por las noches, para evadirme de este mundo que cada vez me parece más irracional.

Y recuerdo esos momentos de entrega absoluta, de autenticidad, de ese método inequívoco para extraer lo más íntimo, para mostrar el alma desnuda, para hacer tangible lo inmaterial, para detener el tiempo y el espacio a mi alrededor, para llevar sentir a otro nivel. Ahí es donde nace todo, donde me siento libre, donde soy yo con todas las consecuencias, rarezas y defectos. Donde no importa lo guapo o rico que sea… Ahí donde mi espíritu queda libre de forma salvaje y natural, como siempre debió ser…

Es ese instante cuando todo lo que ha pasado, esté pasando o vaya a pasar carece de relevancia, sólo me concentro en una cosa: sonreír. En escuchar ese ruido que para los demás puede ser molesto, desconocido o tonto.

Para mí, es y será, inexorablemente, Ruido:::

ConVENCER

marzo 13, 2012 Deja un comentario

Nunca me ha gustado mucho esa palabra. Me trae malos recuerdos. Nunca ha sido de mi agrado tener que convencer a alguien de algo. Realmente me agota, sobretodo en los casos de personas cabezotas… Otra cosa muy distinta es convencerme o mejor dicho, “vencerme”, vencer algunas ideas obsoletas, vencer a los propios miedos, vencer a la vagancia, vencer a los defectos…

Este fin de semana pasado me sirvió de mucho en este aspecto. Terminé muy bien la semana, animado y con ganas de hacer cosas, de sentirme más activo, quería aprovechar el tiempo.

Estuve retomando ideas de hace un año, que eran y son muy importantes para mí. Volví a llegar a la misma conclusión: necesito más tiempo para mí para cambiar mi vida.

No suelo disponer de mucho pero me doy cuenta de que el poco que me queda libre lo empleo en parchear (ya lo he comentado en alguna otra ocasión) lo que va surgiendo, intentando no pensar, pero esa no es una solución. En este sentido no he avanzado mucho, me he ido diluyendo en el tiempo casi sin darme cuenta.

Esto me entristeció un poco pero no me vine abajo como suele ser habitual. Me sirvió de motivación para dejar a un lado la pasividad. Recuperando esos proyectos comprobé que pude enlazar lo bien que terminé la semana con la satisfacción de haber disfrutado el fin de semana de una manera distinta. Todo esto puede parecer una tontería, pero introdujo un cambio de enfoque, volví a reactivar esa maquinaria mental tan complicada de mover a base de darle a esos engranajes lo que necesitaban.

Fue una semana especial… Reencuentros, nuevas experiencias, más sonrisas que de costumbre, no sé… Todo propició esa motivación que es tan vital para mí.

No me preocupaba tanto el tiempo perdido sino el que podía perder. No me deprimía lo ocurrido, ni lo que acontecía en ese momento. Estaba centrado en una idea: cómo cambiar y mejorar el hoy para tener un buen presente y mejor futuro.

Sigo necesitando ese tiempo para sentarme a analizar, que no aprovecho ni en vacaciones y tampoco mientras trabajo… Pero es que no queda remedio, si no coges el toro por los cuernos, antes o después, ¿cuándo lo vas a hacer? ¿Realmente sirve de algo “parchear”?

Todo tiene su momento, su lugar… Es un poco como la suerte, ¿no? No puedes esperar a que llegue, tienes también que ir en su busca. Sé que lo que tiene que llegar llegará, no se puede adelantar ni retrasar nada. Hay cosas que no dependen de mí, otras sí, y ahí es donde tengo un margen importante de maniobra.

Todos tenemos miedo… A muchas cosas. Pero creo que peor tiene que ser la sensación de no haber apostado el todo por el todo por ti. No haberlo dado todo cuando se podía. Después de ese tiempo… ¿Qué te queda? ¿más lamentaciones? Para entonces es posible que no sirva de nada querer cambiar las cosas, porque simplemente no podrás.

Se han dado algunos detalles esta semana que me han hecho profundizar aún más en esta idea… El día tiene 24 horas… Las mismas para un enfermo, para un deportista de élite, para un desempleado, para una ama de casa, un niño… No les separa únicamente su edad, estado civil, condición económica, etc, no, no es eso, les separa sus pensamientos, su forma de afrontar la vida, las ganas que tengan o no de luchar, sea cual sea la adversidad.

Es en gran medida lo que tenemos en nuestra mente y alma lo que nos hace estar en el mejor o en el peor de los estados, es precisamente ési lo que puede hacerte más afortunado teniendo menos y más desgraciado teniendo más, es eso lo que nos puede convertir en auténticos héroes de nuestras vidas o el villano más dañino…

Todo, o una gran parte, nace de nosotros mismos… No culpemos a los demás, al destino, a que hoy es martes trece… Nuestra vida está en nuestras manos, no hay más excusas…

Yo lo tengo claro, no pienso quedarme en un segundo plano en una película en la que debo ser el protagonista principal, ¿qué piensas hacer tú?