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Archive for the ‘pesadillas’ Category

Ausencia

julio 4, 2012 2 comentarios

¿Es posible notar la ausencia de una persona que vive lejos de ti y con la que tienes contacto solamente una vez en un intervalo de tiempo inconcreto?

Mi respuesta es sí… Su influencia, saber que está ahí, saber que sin darte cuenta te cuida y te protege…

Es uno de esos cambios difíciles de encajar. Por norma, no suelo llevarme bien con ellos, pero los radicales me afectan aún más…

Los cambios… Son desde naturales y necesarios a imprevisibles e irremediables… Precisamente esto diría que es mi talón de Aquiles… Lo que más factura me pasa…

Esto me obliga a mirar de frente una realidad absoluta (para mí): No importa si eres tú quien se ha esforzado para que las cosas cambien o simplemente te hayas mantenido en un segundo plano esperando que algo  ocurra. Si algo tiene que pasar, pasará. No importa cuánto luches a favor o en contra.

Me gusta pensar que podemos decidir influir, pero, ¿cómo sabemos realmente que el resultado de ese complejo cálculo que dispone de múltiples variables ha sido consecuencia de nuestras acciones? No hay forma de saberlo. Sólo podemos fiarnos de nuestro instinto, de nuestra determinación y voluntad, de lo que realmente queremos hacer, de lo que deseamos, de lo que creemos… Somos únicamente un valor más de esta loca fórmula que es la vida. De ti depende que el resultado de la ecuación sea algo más positivo o más negativo, y esa es la satisfacción o frustración que te puedes llevar.

Esto también me invita a reflexionar más profundamente sobre otros cambios que están por llegar, en la actitud que hay que tener ante los mismos.

Tengo muy claro que la negación en muchos casos es el primer impulso, sobretodo en mí pero, ¿qué toca hacer luego? Aceptarlo es lo más inteligente, máxime cuando éste se produce bruscamente o con consecuencias negativas. Y hago hincapié en esa palabra: aceptarlo.

Conocer el límite y la diferencia entre aceptar y resignarse es muy importante. Llevando esto al punto de resignarte sin más, pensando qué es lo menos malo, lo menos perjudicial para ti y/o tu entorno puede llegar a ser una mera ilusión, un esfuerzo improductivo y que puede llevar a darte cuenta de que has estado perdiendo el tiempo, sufriendo innecesariamente, pero claro, si lo supiéramos no lo haríamos, ¿cierto?

Aunque la gente se empeñe en decir que no es tan importante, nadie puede mirar por el mismo prisma que tú. Nadie pasa por tus experiencias (al menos exactamente iguales), nadie lo vive igual, la mezcla de sentimientos que en ti puede generar, la relación y fusión de unos hechos con otros… Porque hay tantas formas de ver las cosas como personas existen, porque por mucha empatía que se tenga, por mucho que creen que pueden entenderte, por mucho que se empecinen en querer extrapolar tu experiencia a la suya… Esto no funciona así…

Ahora estoy aturdido, despistado, confuso, pero además estoy triste… Esto tiene pinta de final, pero no de un final feliz. Pero también es cierto que un cambio puede conllevar a muchos y más grandes cambios… Aún es pronto para conocer qué pasará… Tengo mucho sobre lo que pensar… Pero no sobre esto, no quiero atormentarme; va siendo hora de aclararme y decidirme, de quizás volver atrás en algunos aspectos para, a partir de ahí, reconducir algunas cuestiones de mi vida y por otro lado trazar y fijar algunas pautas de las que no debo salirme, sincerarme conmigo mismo, deshacerme de vínculos superfluos y buscar esa tan anhelada paz interior que necesito y que no me deja dormir, disfrutar… VIVIR.

Pesadilla

febrero 10, 2011 Deja un comentario

Bueno, algún día tenía que llegar, ¿no?

Voy a contar un sueño que tuve la otra noche que, aunque fue pesadilla, no dejó de parecerme gracioso una vez despierto…

Después de ayudar a compañeros del trabajo (se encontraban en mi barrio) en alguna cosa, me dispuse a coger una guagua para ir al aeropuerto. Esta guagua parecía que había sido contratada de forma privada, como para llevar un grupo de personas de gira o cosas así. Así que llegamos todos al aeropuerto. Debíamos pasar muchísimos controles (muchos de ellos estúpidos, aunque no los recuerdo con exactitud) para que nos dejaran embarcar. Todo el mundo era capaz de superar esos controles pero a mí me resultaba imposible… Fueron varios intentos y una vez superaba una prueba, aparecía otra que no era capaz de salvar antes de que de saliera el siguiente avión, por lo que debía quedarme “en tierra”. En todas las ocasiones era yo el único que no las superaba, todos los demás podían continuar tranquilamente. Todo parecía un complot… Finalmente, después de muchísimos intentos pude lograr viajar. Cuando llegué a mi destino, “supe” cuál era mi propósito: debía introducirme en una institución donde cuidaban a personas con enfermedades mentales y rescatar a una de ellas. Intentar entrar allí era un auténtica odisea… Ahí terminó el sueño.

Una curiosidad que me gustaría añadir es que siempre me sentía observado por varias personas. No sé si era una especie de agente secreto o qué, pero tanto en el aeropuerto de origen como de destino y luego en mis movimientos por la ciudad de destino tenía esa sensación. También me resultó llamativo lo del tema del viaje, algo que estoy deseando hacer desde hace ya años y no he podido por unos motivos u otros… Eso fue lo que realmente me hizo gracia. Desde luego tengo mis propias hipótesis pero esas me las reservo 😉 Bastante comprometido es compartir tus sueños/pesadillas, ¿no?

Aprovecho para estrenar etiqueta: “Pesadillas”.

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