ConVENCER

marzo 13, 2012 Deja un comentario

Nunca me ha gustado mucho esa palabra. Me trae malos recuerdos. Nunca ha sido de mi agrado tener que convencer a alguien de algo. Realmente me agota, sobretodo en los casos de personas cabezotas… Otra cosa muy distinta es convencerme o mejor dicho, “vencerme”, vencer algunas ideas obsoletas, vencer a los propios miedos, vencer a la vagancia, vencer a los defectos…

Este fin de semana pasado me sirvió de mucho en este aspecto. Terminé muy bien la semana, animado y con ganas de hacer cosas, de sentirme más activo, quería aprovechar el tiempo.

Estuve retomando ideas de hace un año, que eran y son muy importantes para mí. Volví a llegar a la misma conclusión: necesito más tiempo para mí para cambiar mi vida.

No suelo disponer de mucho pero me doy cuenta de que el poco que me queda libre lo empleo en parchear (ya lo he comentado en alguna otra ocasión) lo que va surgiendo, intentando no pensar, pero esa no es una solución. En este sentido no he avanzado mucho, me he ido diluyendo en el tiempo casi sin darme cuenta.

Esto me entristeció un poco pero no me vine abajo como suele ser habitual. Me sirvió de motivación para dejar a un lado la pasividad. Recuperando esos proyectos comprobé que pude enlazar lo bien que terminé la semana con la satisfacción de haber disfrutado el fin de semana de una manera distinta. Todo esto puede parecer una tontería, pero introdujo un cambio de enfoque, volví a reactivar esa maquinaria mental tan complicada de mover a base de darle a esos engranajes lo que necesitaban.

Fue una semana especial… Reencuentros, nuevas experiencias, más sonrisas que de costumbre, no sé… Todo propició esa motivación que es tan vital para mí.

No me preocupaba tanto el tiempo perdido sino el que podía perder. No me deprimía lo ocurrido, ni lo que acontecía en ese momento. Estaba centrado en una idea: cómo cambiar y mejorar el hoy para tener un buen presente y mejor futuro.

Sigo necesitando ese tiempo para sentarme a analizar, que no aprovecho ni en vacaciones y tampoco mientras trabajo… Pero es que no queda remedio, si no coges el toro por los cuernos, antes o después, ¿cuándo lo vas a hacer? ¿Realmente sirve de algo “parchear”?

Todo tiene su momento, su lugar… Es un poco como la suerte, ¿no? No puedes esperar a que llegue, tienes también que ir en su busca. Sé que lo que tiene que llegar llegará, no se puede adelantar ni retrasar nada. Hay cosas que no dependen de mí, otras sí, y ahí es donde tengo un margen importante de maniobra.

Todos tenemos miedo… A muchas cosas. Pero creo que peor tiene que ser la sensación de no haber apostado el todo por el todo por ti. No haberlo dado todo cuando se podía. Después de ese tiempo… ¿Qué te queda? ¿más lamentaciones? Para entonces es posible que no sirva de nada querer cambiar las cosas, porque simplemente no podrás.

Se han dado algunos detalles esta semana que me han hecho profundizar aún más en esta idea… El día tiene 24 horas… Las mismas para un enfermo, para un deportista de élite, para un desempleado, para una ama de casa, un niño… No les separa únicamente su edad, estado civil, condición económica, etc, no, no es eso, les separa sus pensamientos, su forma de afrontar la vida, las ganas que tengan o no de luchar, sea cual sea la adversidad.

Es en gran medida lo que tenemos en nuestra mente y alma lo que nos hace estar en el mejor o en el peor de los estados, es precisamente ési lo que puede hacerte más afortunado teniendo menos y más desgraciado teniendo más, es eso lo que nos puede convertir en auténticos héroes de nuestras vidas o el villano más dañino…

Todo, o una gran parte, nace de nosotros mismos… No culpemos a los demás, al destino, a que hoy es martes trece… Nuestra vida está en nuestras manos, no hay más excusas…

Yo lo tengo claro, no pienso quedarme en un segundo plano en una película en la que debo ser el protagonista principal, ¿qué piensas hacer tú?

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Caducidad anticipada

enero 11, 2012 2 comentarios

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650.000 horas, eso es una vida.

En estas fechas me han regalado un libro: Una breve historia de casi todo. Lo pedí expresamente a pesar de que soy un vago para leer no tengo mucho tiempo. Me gustó mucho ya que ofrece muchísima información científica explicada sin excesivos tecnicismos pero llamando las cosas por su nombre, el título además me pareció elegante, apropiado e interesante, aunque sus más de 600 páginas me “asustaban” un poco.

He empezado a leerlo y reconozco que sus primeras frases me han cautivado. El autor parte de una experiencia personal, la cual me permitió ver su gran curiosidad, su interés en aprender, su constancia, por lo que me sentí muy identificado.

Suelo dedicar gran parte de mi tiempo en mantenerme informado, a llenar mis neuronas durante mis ratos muertos y no tan muertos de datos. No siempre sobre cuestiones que me gustan pero cuando se tiene esa “necesidad” casi cualquier tema te resulta válido.

Es ese dato que he comentado al inicio de esta entrada, esas 650.000 horas, las que me han motivado para escribir la misma.

No quise detenerme a pensar en ello de una forma agobiante, ya que no es lo mismo “saber” el tiempo que te queda en años que en horas, pero a decir verdad, lo primero que pensé fue que era poquísimo tiempo y que en líneas generales, a muy poco del mismo le logro sacar verdadero rendimiento. Esto es algo que ha estado rondando por mi cabeza y en lo que he ido profundizando a lo largo de estos días gracias también a nuevos problemas que han ido apareciendo, pero hoy no quiero hablar de eso, quiero hablar de vivir, de tiempo.

Una vida no es ni se basa en una persona, ni un objeto, una profesión o afición, ni tan siquiera una ilusión o una decepción aunque a veces parezca que sí (o al menos no debería).  Todo esto tiene dos factores en común: todas son piezas y ninguna es para siempre. Lo único que está ligado siempre a nosotros es, valga la redundancia, nosotros mismos.

Ahora definiría la vida, en el sentido más individual e íntimo, como el conjunto de experiencias y sentimientos, nuestros pensamientos y reflexiones, es la mezcla de lo que tenemos “de serie” con lo que nos vamos encontrando. Veo la vida como un contenedor, en el que cada uno ponemos o quitamos según nuestras posibilidades y necesidades a lo que hay que unir lo que los demás aportan, tanto bueno como malo.

Hacia adelante o hacia atrás, correcta o incorrectamente, sin hacer nada o haciendo, vamos siempre hacia una dirección.

Como ya he dicho en varias ocasiones, no soy una persona de marcarse x propósitos por año nuevo, tampoco de marcarme objetivos porque a veces no siempre es factible alcanzarlos pero sí he pensado que una manera de no caer en la dejadez causada por la vagancia, desmotivación, problemas, falta de tiempo, etc era marcarme precisamente unos objetivos, pero no a largo plazo, no varios que dependan de múltiples variables. Porque, aunque no los cumpla, el simple hecho de establecerlos implica dar un paso, que es mucho más de lo que tengo ahora.

Como me conozco se me ocurrió plantearlo de la siguiente forma: establecer una meta semanal, 48 objetivos para las 48 semanas restantes del año. Pero no quiero ceñirme a uno en concreto, es decir, la idea es tener una lista con los suficientes propósitos que me brinden la oportunidad de escoger el que mejor se adecue al momento y establecer una semana de tiempo para cumplirlo, suficiente para llevar a cabo una tarea sencilla. Me gusta porque como dije antes al menos esto representa un paso, es algo muy simple, me brinda flexibilidad y además la recompensa puedo verla en un espacio corto de tiempo.

Lo primero será, obviamente, pensar qué va a recoger esa lista… Voy a mezclar un poco de todo, introducir algunas cosas que difícilmente haría junto a una gran mayoría de cosas fáciles que siempre me apetece hacer y no hago. Creo que todo esto junto a la agitación que llevo ya este año, puede aportarme algo más de dinamismo y, quizás, en la 8760º hora del año o un poco más adelante podré decir que he alcanzado 48 objetivos, podré recordar que empleé un mínimo esfuerzo en alcanzar algo en lugar de tener mi mente vacía de recuerdos, ocupada únicamente por mis divagaciones y delirios.

Tengo cada vez más presente lo poco que dura esta vida, el efímero paso que representa este viaje y que mayor es mi ansia y ganas de aprovecharlo, pase lo que pase, le pese a quien le pese.

d-esvaríos

enero 3, 2012 Los comentarios están cerrados

Son muchas las noches en las que me acuesto y comienzan a surgir todo tipo de pensamientos, muchos, dignos de ser escritos aquí (en lo que a profundidad sobre mí se refiere). Me recuerda a que yo soy de noches más que de mañanas. Imagino y sueño despierto.

Son varios los días que llevo acumulando un agotamiento más acentuado, y sin hacer nada especial. No sé si es el desgaste emocional, el estrés o simplemente que me estoy haciendo mayor…

Hoy, ahora, aquí… Estoy solo, desde hace algunas horas sin hablar con nadie, simplemente estoy yo, mi trabajo y mis delirios. Hoy estoy un poco triste. Sé lo que escribí hace unos pocos días, nada ha cambiado, pero un año no son un cúmulo de días, semanas o meses, son una mezcla y acumulación de momentos, como éste, de soledad y tristeza. No podría explicar la/s razón/razones. Ahora mismo me resulta complejo pensar con claridad.

Se me ocurren toda clase de disparates que hacer.

Poder expresar con exactitud lo que se siente en un momento determinado debe ser un don, que obviamente se me escapa. Ahora sólo quisiera apagar las luces, cerrar los ojos, dormir. Despertarme y seguir así, sin tener más movilidad que la que me permite una cama. Descansar y disfrutar del silencio.

Estos días he sido testigo del infinito egoísmo del ser humano. No es algo nuevo, pero nunca dejará de sorprenderme.

Al margen de todo esto y retomando un poco esa inspiración que surge por las noches, he pensado en escribir de otra forma, en otro lugar, sin limitaciones de ningún tipo. Aquí soy yo mismo, pero aún puedo llevarlo más allá. ¿De qué sirve un blog personal si no puedes expresar todo como lo sientes al 100%?

Esas noches me transportan a un nuevo concepto de libertad, a una libertad que nace dentro de mí y que quiere salir pero que aparece justo cuando el tiempo no me permite hacerlo. Si no existieran relojes… Si no estuviésemos esclavizados por el tiempo, si las estructuras sociales no fuesen tal y como las conocemos, todo sería muy diferente… Aunque por otra parte es estúpido pensar en utopías, no me cierro a intentar explotar esta vía sobre la cual no conozco nada.

Hay miedo al cambio (y me pongo el primero). No hay que ocultarlo, ni mentir. ¿Quiénes somos si atentamos contra nosotros mismos? No tiene lógica…

Mañana a esta hora probablemente esté cansado de hablar o demasiado ocupado para pensar ,y esta entrada pase a mejor vida. Irá quedando oculta en borradores por las siguientes que lleguen (si llegan) o quedará simplemente en el olvido. Lo que siento, no.

Olvido… Olvidado, sí… eso puede tener algún tipo de sentido en este momento. Quizás esa sea una de esas razones que desconocía al empezar a escribir todo esto. Eso es probablemente lo único objetivo que puedo ver dentro de este insaciable sueño, pero no, no necesito ánimos, ni amables palabras, nada (sin ningún interés en ser desagradecido). Es sólo cuestión de sentir o no, algo tan sencillo pero a la vez tan complejo.

No quiero ni necesito nada, ya no espero nada. Únicamente quiero estar así.

 

Balance 2011

diciembre 29, 2011 6 comentarios

Termina el 2011…

Un año repleto de experiencias que no había vivido nunca, con algunos acontecimientos únicos e irrepetibles muy positivos y otros realmente nefastos… Pero eso es la vida, ¿no?

Hace justo un año no podía imaginar todo lo que ocurriría. Estaba muy desorientado, me sentía muy mal y para variar no era excesivamente optimista aunque sí tenía el deseo de que este año todo fuese mejor. Pero sí sabía que habrían cambios, eso sí, ignoraba en qué términos…

Aunque aquí no puedo exponer lo acontecido con todo lujo de detalles, puedo decir que este año me ha marcado y a pesar de algunas fatídicas desgracias he aprendido mucho.

He aprendido mucho sobre mí mismo, he intentado, con éxito en multitud de ocasiones, profundizar en mis sentimientos, en conocerme mejor. En darme oportunidades y no ser tan exigente conmigo mismo. Creo haber avanzado mucho en ese aspecto.

Otra de las cosas más positivas y que me dan más fuerza para mirar al futuro es la superación de varios miedos/retos. Este paso adelante me ha permitido disfrutar como hacía muchísimo tiempo que no conseguía, llevarlo incluso a un nivel de total plenitud, calma y paz interior. Sin duda este punto es vital para mí.

Por otra parte me noto con mayor capacidad de comprensión, pero no hacia los demás, si no en lo referente a situaciones cotidianas, problemas diarios, etc. Aceptación, vamos… Lo llevo todo mejor aunque claro, hay días y días. La empatía sigo conservándola aunque reconozco haber subido el listón en lo que a niveles de exigencia de refiere. Emplear grandes dosis de tiempo, preocupación e interés en personas que, o me han decepcionado o al menos no han respondido a las expectativas que generaron en mí ya sea en su momento o ahora, han provocado que me convierta en una persona… Si no egoísta, sí que menos no tan interesada por los demás vista la falta de reciprocidad. Que conste, sigo siendo el mismo, pero anteponiendome un poco más, y creo que lo estoy haciendo bien. Respecto a esto creo que ha influido el comprender que no hay tiempo que perder, no sirve de nada emplear recursos, tiempo, análisis ni nada por el estilo en personas o sensaciones que son infructuosas.

Decir también que este año han cambiado algunas cosas pero además se han perfilado las líneas a través las cuales puedo vislumbrar tímidamente los cambios que se producirán en mi vida en distintos aspectos próximamente. Esto no me genera incertidumbre, más bien todo lo contrario, evocan en mí la agradable sensación de percibir que lo mejor está por venir. No es un deseo, siento que será una realidad.

Hace un año intuía que éste podría ser el principio de una nueva etapa en mi vida y así ha sido. Esto se ha extrapolado además a nivel familiar.

Aunque nunca he sido materialista, he comprobado con agrado que cada vez soy más desprendido. Me importa menos qué tengo y más qué siento. Nunca he sido muy ambicioso en lo material (aunque los caprichitos con algunos aparatejos tecnológicos nadie me los quita) pero sí me he dado cuenta de esa disminución de interés. No aspiro a una casa “propia” (esto tiene sus matices), tampoco quiero tener un cochazo, ni disfrutar de grandes lujos. Me veo más sencillo en este sentido y es algo de lo que me siento orgulloso. Me imagino muchas noches al acostarme viviendo en una casa de alquiler pequeña pero acogedora, suficiente para satisfacer mis necesidades, sin grandes alardes. Con lo básico, con lo único e imprescindible para mí, eso sí, muy lejos de aquí. Ese es mi sueño.

Después de lo dicho, lo lógico sería comentar qué creo que me espera este nuevo año junto a unas pinceladas de lo que me gustaría que se produjese.

En primer lugar sé de antemano que va a ser un año muy muy duro en lo laboral y sobretodo en lo económico. Soy consciente de ello y aunque en un principio me tomé todo muy mal, he terminado aceptando la realidad, entendiendo que hay cosas que ni puedes ni debes evitar, que hay que afrontar y que al final sé que me reportará una merecida recompensa: la tranquilidad, tan valiosa para mí.

En el aspecto más íntimo nada me lleva a pensar que algo vaya a cambiar y la verdad, ahora mismo no es algo que preocupe. No descarto nada, obviamente pero ya no es una de mis prioridades, estoy muy bien como estoy, de verdad. Estoy muy a gusto, estoy aprendiendo muchas cosas, destinando mi tiempo libre a explotar algo que necesito como el aire para respirar: distracción. Sigo siendo un poco vaguete, para qué voy a mentir pero he ido haciendo progresos y creo que en el 2012 iré a más.

Sí me gustaría disponer de un recurso que cada vez es más escaso: la motivación. Con ella soy capaz de todo, quedan muchas metas que alcanzar y el camino no siempre será fácil…

Intuiciones, por ahora ninguna, pero seguro que en algún momento, cuando menos me lo esperé, surgirá.
¿Deseos? La salud es lo típico, pero en realidad es lo más importante. No pediré nada más. El resto espero ganarlo con esfuerzo, ilusión, optimismo y con el objetivo que me marco cada día al levantarme: ofrecer la mejor versión de mí mismo.

Quisiera terminar esta entrada deseando a todos vosotros, a quienes me leen y a quienes no, lo mejor para el 2012.

Categorías:Personal, Reflexiones

De nuevo el otoño

noviembre 28, 2011 4 comentarios

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Ya “comienza” mi estación favorita…

Se va el calor, la necesidad de abrigarse aparece, los días son grises y melancólicos para mí… Las ganas de pasear y reflexionar son más intensas…

Pienso mucho en lo que ha pasado este año… Y después de todo lo bueno y malo, aún sigo sintiendo que me espera alguna que otra sorpresa…

Así soy yo, con mis complejidades, mis ilusiones, mis esperanzas, mi mente, que no para de analizar constantemente todo lo que ocurre y además con mis manías y costumbres. Y cómo no, mis intuiciones.

Siento que con este año muchas cosas se van, algunas inevitable y desgraciadamente para siempre, otras progresan por caminos hasta ahora para mí desconocidos y otras se mantendrán firmes pase el tiempo que pase…

Tengo la impresión de que hace falta darle de alguna forma el toque final para cerrar este 2011. Queda aún algo más de un mes… Pero la vida ya me ha demostrado que sólo hace falta un segundo para experimentar la mayor felicidad o sufrir la desesperación más desquiciante…

Aún no lo veo claro pero algo percibo, de una manera abstracta e inconclusa, como esta imagen…

El tiempo lo dirá…

Categorías:Uncategorized

Hoy, luz

noviembre 21, 2011 6 comentarios

Luz

 

Luz, sí… Me gusta pensar que las personas somos como luces… Luces que se encienden o se apagan, que brillan intensamente o agonizan lentamente…

 

Hoy es de esos días en los que, a pesar de tener mil motivos para no hacerlo, no puedo evitar sentirme feliz. Sigo con pesadillas, he dormido muy poco y mal, tengo un millón de problemas pero eso, hoy, no importa.

 

He hablado con mucha gente, básicamente con las mismas personas con las que lo hago siempre, pero a diferencia de otras ocasiones, a todos les he sacado una sonrisa (al menos en persona) y les he regalado la mía. Me alegra que haya surgido de nuevo esa chispa, esos comentarios mordaces que suelen caracterizarme (a mi entender)… no lo digo con vanidad, todo lo contrario, sino con la satisfacción de saber que hoy he sido y estoy siendo más yo y me gusta, me gusta muchísimo. No he limitado mi comportamiento en base a las personas con las que he tratado, he sido yo desde principio a fin, con gente que me cae bien, mal y regular. He dejado atrás los problemas y frustraciones, los enfados y desmotivaciones para ofrecer(me) mi mejor cara, con optimismo, buenas vibraciones, disfrutando y explotando lo bueno que hay en mí.

 

Echando la vista atrás, veo todo lo que vivido, lo que he plasmado en este blog y creo haber profundizado aún más en mi personalidad, conociendo más de cerca esas debilidades que tengo pero también esas virtudes. Ser consciente de eso es muy difícil y además me queda mucho camino por recorrer porque creo que nunca terminaré de entenderme del todo. Pero eso, tampoco me importa, porque lo que estoy descubriendo de mi alma me satisface, lo bueno y lo malo, porque eso es conocerse, eso es entenderse y aceptarse, porque de todo se aprende.

 

Me doy cuenta de que ya no tengo miedo. Que el hecho de sentirme tan ajeno incluso de mí mismo, de mis sentimientos, de los problemas, de mucha gente, de todo, me ha ayudado a desentrañar parte de mi complejidad, de mi vida en general, para verlo todo “desde fuera”. Sentirme así me ayuda a ver con más claridad, me noto ligero, más libre… Con capacidad para tomar decisiones sin pensar tanto en el qué dirán o pensarán o lo que sea (porque todo acto tiene consecuencia, tanto hacer como no hacer), intentando llevar a cabo el deseo de que mi alma recorra todo mi interior y se dirija en todas direcciones sin rumbo fijo, sólo con un objetivo: vivir… Quiero sentir esa libertad al máximo. Tengo esa posibilidad, aunque muy remota, pero la tengo y voy a aprovecharla. Hoy quiero compartirla con quien se tome la molestia de leerme, ofrecer aquí también mi felicidad 2.0, lugar donde he dejado tanto sentimiento, tantas lágrimas, pero también muchísimas alegrías aunque no siempre se han visto reflejadas en las entradas… El espacio donde para mí siempre puede haber un nuevo principio, una nueva realidad… Donde siempre puedo contarme a mí mismo la verdad, la verdad sobre mi alma, sobre mi vida.

 

Porque la vida es como una luz, como las personas. Porque podemos brillar hasta quedar exhaustos… Porque muchas veces podemos (y debemos) ser quienes queremos ser. Porque las peores limitaciones parten de nosotros mismos, porque no hay peor enemigo o mejor aliado que tú mismo…

 

Hoy simplemente soy feliz. ¿Lo mejor? Hoy no necesito un motivo.

 

No sé qué pasará mañana pero al menos hoy nada ni nadie me arrebatará este momento, nada ni nadie apagará esta luz…

Categorías:Uncategorized

Tardes de noviembre

noviembre 16, 2011 2 comentarios

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Tardes de noviembre… ¿Las veré el año que viene igual?

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